UROLOGÍA PEDIATRICA

Atención personalizada en:

INFECCIÓN DE LAS VÍAS URINARIAS EN PEDIATRÍA

Descripción general

 

La infección de las vías urinarias ocurre en cualquier parte del sistema urinario: en los riñones, los uréteres, la vejiga o la uretra. La mayoría de las infecciones abarcan a las vías urinarias inferiores, o sea a la vejiga y la uretra (que es el conducto que transporta la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo). Durante el primer año de vida, los varones sufren más infecciones de las vías urinarias que las niñas; pero después del primer año, las infecciones de las vías urinarias son más comunes en las niñas.

Ilustración médica del sistema urinario, incluidos los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra.

Las infecciones de las vías urinarias normalmente se desarrollan cuando las bacterias ingresan a las vías urinarias por la uretra y empiezan a multiplicarse en la vejiga. Eso puede ocurrir como resultado de no limpiar correctamente al niño después de que fue al baño. Aguantar la orina durante períodos prolongados o sufrir de estreñimiento también pueden aumentar el riesgo de infecciones de las vías urinarias. En una niña de 3 años, el aprendizaje para ir el baño puede hacer más probable la ocurrencia de estos problemas.

Las infecciones de las vías urinarias en este grupo de edad normalmente se presentan con síntomas que incluyen urgencia fuerte y constante de orinar, sensación de ardor o dolor al orinar, orina frecuente y en pequeñas cantidades u orina espesa, roja, rosa o de fuerte olor. Los niños pequeños tal vez no puedan precisar ni articular sus síntomas, pero generalmente sí pueden decir que sienten dolor cuando van al baño. Cuando un niño que ya aprendió bien a ir al baño empieza luego a tener accidentes frecuentes, eso también puede señalar la presencia de una infección de las vías urinarias.

En algunos casos, la infección de las vías urinarias puede conducir a dolor pélvico, especialmente en el centro de la pelvis y en la zona alrededor del hueso púbico. Algunos niños también pueden desarrollar fiebre con la infección de las vías urinarias. Pese a ser raro, la presencia de fiebre, dolor de espalda o vómito puede señalar una infección más grave que afecta los riñones y la vejiga.

El tratamiento de las infecciones de las vías urinarias en los niños normalmente implica tomar antibióticos. Los síntomas suelen pasar dentro del transcurso de varios días, pero para asegurarse de que la infección está completamente eliminada, es importante administrar al niño todo el ciclo de antibióticos, según fue recetado.

De los niños con infecciones de las vías urinarias, aproximadamente un tercio de ellos contrae otra infección más adelante en la vida; pero solamente alrededor de 10 por ciento sufrirá una tercera infección. Especialmente en los casos en que las infecciones de las vías urinarias son graves o reaparecen una y otra vez, el médico del niño tal vez solicite una ecografía u otros análisis por imágenes para ver si alguna anomalía anatómica puede estar aumentado el riesgo de desarrollar infecciones de las vías urinarias.

A fin de prevenir futuras infecciones de las vías urinarias, motive a su hija a limpiarse de atrás hacia delante después de usar el baño. Hacerlo así, después de orinar y defecar, evita que las bacterias de la zona anal se diseminen hacia la vagina y la uretra. Además, recuérdele que vaya al baño con regularidad —más o menos una vez cada dos o tres horas— para que no aguante la orina durante períodos prolongados. Si la niña padece de estreñimiento, asegúrese de tratarlo de forma agresiva mediante cambios alimentarios y medicamentos, en caso necesario. 

HIPOSPADIAS

Descripción general

 

Hipospadias

 

El hipospadias es un defecto de nacimiento (enfermedad congénita) por el cual la abertura de la uretra (meato urinario) se encuentra en la parte inferior del pene, en lugar de la punta. La uretra es el conducto por el cual se vacía la orina de la vejiga y sale del cuerpo. 

El hipospadias es una afección frecuente y no causa dificultades en los cuidados de tu hijo. La cirugía generalmente restablece el aspecto normal del pene de tu hijo. Con un tratamiento exitoso del hipospadias, la mayoría de los hombres pueden orinar y reproducirse con normalidad.

Síntomas

 

En casos de hipospadias, la abertura de la uretra se encuentra en la parte inferior del pene, en lugar de la punta. En la mayoría de los casos, la abertura de la uretra se ubica dentro de los límites de la cabeza del pene. Con menor frecuencia, la abertura se encuentra en el medio o en la base del pene. Rara vez, la abertura se ubica dentro o debajo del escroto.

Los signos y síntomas del hipospadias pueden incluir:

  • Abertura de la uretra fuera de la punta del pene.
  • Curvatura descendente del pene (encordamiento).
  • Aspecto «encapuchado» del pene debido a que solo la mitad superior del pene está cubierta con el prepucio.
  • Rociado anormal de la orina.
 

¿Cuándo consultar con el médico?

 

A la mayoría de los bebés con hipospadias se los diagnostica poco tiempo después del nacimiento, cuando todavía se encuentran en el hospital. Sin embargo, un desplazamiento leve de la abertura de la uretra (meato urinario) puede ser sutil y más difícil de identificar. Habla con el médico si tienes inquietudes acerca del aspecto del pene de tu hijo o si notas problemas cuando orina.

Causas

 

El hipospadias está presente en el momento del nacimiento (es congénito). A medida que el pene de un feto se desarrolla, determinadas hormonas estimulan la formación de la uretra y el prepucio.

El hipospadias es el resultado de un malfuncionamiento en la acción de estas hormonas, lo que deriva en el desarrollo anormal de la uretra.

En la mayoría de los casos, la causa exacta del hipospadias se desconoce. A veces, el hipospadias se debe a factores genéticos, pero el medio ambiente también puede desempeñar un rol.

Factores de riesgo

 

Aunque por lo general la causa del hipospadias no se conoce, estos factores pueden estar asociados con la afección:

  • Los antecedentes familiares. Esta afección es más frecuente en los bebés con antecedentes familiares de hipospadias.
  • La genética. Determinadas variaciones genéticas pueden desempeñar un rol en la alteración de las hormonas que estimulan la formación de los genitales masculinos.
  • Edad de la madre que supera los 35 años. Algunas investigaciones sugieren que los bebés cuyas madres son mayores de 35 años pueden tener un riesgo más alto de tener hipospadias.
  • La exposición a determinadas sustancias durante el embarazo. Hay cierto grado de especulación respecto de una asociación entre el hipospadias y la exposición de la madre a ciertas hormonas o compuestos, por ejemplo, pesticidas y sustancias químicas industriales; sin embargo, es necesario realizar más estudios para confirmar esta conjetura.
 

Complicaciones

 

Si el hipospadias no se trata, puede causar lo siguiente:

  • Apariencia anormal del pene.
  • Problemas para aprender a usar un inodoro.
  • Curvatura anormal del pene con la erección.
  • Problemas de alteraciones de la eyaculación.
 

Diagnóstico

 

El pediatra de tu hijo puede diagnosticar el hipospadias sobre la base de una exploración física. Es probable que te derive a un cirujano que se especializa en afecciones genitales y urinarias (urólogo pediátrico) para más evaluaciones. Los centros médicos que cuentan con equipos especializados pueden ayudarte a evaluar las opciones y brindarte tratamiento experto.

Cuando el orificio de la uretra es anormal y no se pueden palpar los testículos en el examen, tal vez sea difícil determinar si los genitales son claramente masculinos o femeninos (genitales ambiguos).

En este caso, es recomendable que un equipo multidisciplinario realice más evaluaciones.

Tratamiento

 

Algunos tipos de hipospadias son muy leves y no requieren cirugía. Sin embargo, el tratamiento generalmente incluye cirugía para reubicar el orificio de la uretra y, si es necesario, enderezar el cuerpo del pene. Por lo general, la cirugía se realiza cuando el niño tiene entre 6 y 12 meses.

Si el pene tiene una apariencia anormal, no se debe realizar la circuncisión. Si el hipospadias se detecta durante la circuncisión, se debe completar el procedimiento. En cualquier caso, es recomendable la derivación a un urólogo pediátrico.

Cirugía

 

La mayoría de los tipos de hipospadias se pueden corregir en una única cirugía que se realiza de manera ambulatoria. En algunos tipos de hipospadias, será necesario realizar más de una cirugía para corregir el defecto.

Cuando el orificio uretral está cerca de la base del pene, es posible que el cirujano tenga que usar injertos de tejido del prepucio o de la parte interior de la boca para reconstruir el conducto urinario en la posición correspondiente y corregir el hipospadias.

Resultados de la cirugía

 

En la mayoría de los casos, la cirugía da resultados muy satisfactorios. Casi siempre, el pene luce normal después de la cirugía, y también se normalizan la función urinaria y la sexual.

En ocasiones, se hace un agujero (fístula) a lo largo de la parte inferior del pene, donde se creó la nueva vía urinaria, lo que produce la pérdida de orina. Rara vez, se presenta algún problema con la cicatrización. Estas complicaciones pueden requerir una cirugía adicional para la reparación.

Atención de seguimiento

 

Tu hijo necesitará ir a un par de consultas con el cirujano después de la cirugía. Después de eso, se recomienda el seguimiento regular con el urólogo pediátrico de tu hijo una vez que haya aprendido a ir al baño y en la pubertad, a fin de verificar la cicatrización y detectar posibles complicaciones

ENURESIS

Descripción general

 

La enuresis, también conocida como «incontinencia nocturna» o «enuresis nocturna», es la micción involuntaria mientras se duerme a una edad en la que se espera que el niño ya no se orine durante la noche.

Las sábanas y los pijamas mojados —así como la vergüenza del niño— son una escena muy común en muchos hogares. Pero no desesperes. Orinarse en la cama no es un indicio de que falló el entrenamiento para saber usar el baño. A menudo, solo se trata de una parte normal del desarrollo del niño.

En general, la enuresis antes de los 7 años no es causa de preocupación. A esa edad, puede que tu hijo todavía esté desarrollando el control nocturno de la vejiga.

Si continúa mojando la cama, trata el problema con paciencia y con comprensión. Los cambios en el estilo de vida, el entrenamiento de la vejiga, las alarmas de humedad y, a veces, los medicamentos pueden ayudar a reducir la enuresis. 

Síntomas

 

La mayoría de los niños ya están plenamente entrenados para ir al baño a los 5 años, pero, en realidad, no hay una fecha precisa para desarrollar el control completo de la vejiga. Entre los 5 y los 7 años, la enuresis sigue siendo un problema para algunos niños. Después de los 7 años, un pequeño grupo de niños todavía moja la cama.

¿Cuándo consultar al médico?

 

La mayoría de los niños dejan de mojar la cama por sí solos, pero necesitan un poco de ayuda. En otros casos, la enuresis puede ser signo de un trastorno no diagnosticado que requiere atención médica.

Consulta al médico de tu hijo si sucede lo siguiente:

  • Tu hijo todavía moja la cama después de los 7 años.
  • Tu hijo comienza a mojar la cama unos meses después de haber dejado de hacerlo.
  • La enuresis está acompañada de dolor al orinar, sed inusual, orina rosa o roja, heces duras o ronquidos.
 

Causas

 

Nadie sabe con exactitud cuál es la causa de la enuresis, pero hay diversos factores que pueden ser claves, como los siguientes:

  • Una vejiga pequeña. La vejiga de tu hijo puede no estar lo suficientemente desarrollada para contener la orina que se produce durante la noche.
  • Incapacidad de reconocer cuando la vejiga está llena. Si los nervios que controlan la vejiga tardan en madurar, tu hijo puede no despertarse por tener la vejiga llena —en especial, si tiene el sueño profundo—.
  • Desequilibrio hormonal. Durante la infancia, algunos niños no producen suficiente hormona antidiurética, que es la que retrasa la producción de orina durante la noche.
  • Infección de las vías urinarias. Este tipo de infección puede dificultar que tu hijo controle la orina. Los signos y síntomas pueden ser la enuresis, accidentes diurnos, necesidad de orinar a menudo, orina roja o rosa y dolor al orinar.
  • Apnea del sueño. A veces, la enuresis es un signo de apnea obstructiva del sueño, un trastorno por el cual la respiración del niño se ve interrumpida durante el sueño —a menudo, debido a la inflamación o a la dilatación de las amígdalas o de las adenoides—. Otros signos y síntomas pueden comprender ronquidos y somnolencia durante el día.
  • Diabetes. Para un niño que, por lo general, no se orina durante la noche, la enuresis puede ser el primer síntoma de diabetes. Otros signos y síntomas pueden ser orinar mucha cantidad de una sola vez, mayor sensación de sed, fatiga y adelgazamiento, a pesar de tener buen apetito.
  • Estreñimiento crónico. Se usan los mismos músculos para controlar la orina que para defecar. Cuando el estreñimiento ocurre durante largos períodos de tiempo, estos músculos pueden presentar alguna disfunción y contribuir a causar la enuresis durante la noche.
  • Un problema estructural en las vías urinarias o en el sistema nervioso. Rara vez, la enuresis está relacionada con un defecto en el sistema neurológico o urinario del niño.
 

Factores de riesgo

 

La enuresis puede afectar a cualquier persona, pero es dos veces más frecuente en los niños que en las niñas. Se vincularon muchos factores a un mayor riesgo de enuresis, entre ellos, los siguientes:

  • Estrés o ansiedad. Los eventos estresantes —como tener un hermanito, comenzar la escuela o dormir fuera del hogar— pueden provocar que tu hijo moje la cama.
  • Antecedentes familiares. Si uno de los padres del niño o ambos mojaban la cama cuando eran niños, su hijo tiene una probabilidad alta de hacerlo también.
  • Trastorno de déficit de atención con hiperactividad. La enuresis es más frecuente en niños que tienen un trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
 

Complicaciones

 

Si bien puede ser frustrante, la enuresis no conlleva ningún tipo de riesgo para la salud cuando no tiene una causa física. Sin embargo, mojar la cama puede generar algunos problemas para tu hijo, entre ellos, los siguientes:

  • Culpa y vergüenza, lo que puede llevar a que tenga la autoestima baja.
  • Pérdida de oportunidades de participar de actividades sociales, como quedarse a dormir en la casa de sus amigos o ir de campamento.
  • Erupciones cutáneas en las nalgas y en el área genital del niño —en especial, si tu hijo duerme con la ropa interior húmeda—.
 

Diagnóstico

 

Según las circunstancias, el médico puede recomendarte lo siguiente para identificar cualquier tipo de causa no diagnosticada de enuresis y ayudar a elegir el tratamiento:

  • Exploración física.
  • Discusión de los síntomas, ingesta de líquidos, antecedentes familiares, hábitos de evacuación del intestino y de la vejiga, así como trastornos asociados con la enuresis.
  • Pruebas de orina para verificar la existencia de signos de infección o de diabetes.
  • Radiografías y otras pruebas de diagnóstico por imágenes de los riñones o la vejiga para investigar la estructura de las vías urinarias.
  • Otros tipos de pruebas o estudios de las vías urinarias, según sea necesario.
 

Tratamiento

 

La mayoría de los niños dejan de mojar la cama por sí solos. Si se necesita tratamiento, se puede planificar en función del análisis de las opciones con el médico y la identificación de lo que será más adecuado para tu situación.

Si tu hijo no está particularmente preocupado o avergonzado por mojar la cama a la noche en forma ocasional, los cambios en el estilo de vida, como evitar la cafeína por completo y limitar el consumo de líquidos por la noche, pueden funcionar. Sin embargo, si los cambios en el estilo de vida no funcionan o si tu hijo en edad escolar tiene pánico de mojar la cama, tal vez, le resulte útil probar tratamientos adicionales.

Las causas no diagnosticadas de la enuresis, como el estreñimiento y la apnea del sueño, si se descubren que existen, deben abordarse antes que otros tratamientos.

Las opciones para tratar la enuresis pueden comprender alarmas de humedad y medicamentos.

Alarmas de humedad

 

Estos pequeños dispositivos a batería —disponibles sin receta en la mayoría de las farmacias— se conectan a una compresa sensible a la humedad ubicada en el pijama o en la ropa de cama de tu hijo. Cuando la compresa siente la humedad, la alarma suena.

Idealmente, la alarma de humedad suena justo cuando tu hijo comienza a orinar —a tiempo para que lo ayudes a despertarse, parar el flujo de orina y a ir al baño—. Si tu hijo tiene el sueño profundo, puede que sea necesario que otra persona escuche la alarma y lo despierte.

Si pruebas con una alarma de humedad, dale bastante tiempo. A menudo, lleva de uno a tres meses ver cualquier tipo de respuesta y hasta 16 semanas poder disfrutar de noches sin mojar la cama. Estas alarmas son efectivas para muchos niños, suponen un riesgo bajo de que vuelva a suceder o de que haya efectos secundarios, y pueden brindar una mejor solución a largo plazo que los medicamentos. En general, los seguros no cubren estos dispositivos.

Medicamentos

 

Como último recurso, el médico de tu hijo puede recetarle medicamentos durante un período corto para que deje de mojar la cama. Ciertos tipos de medicamentos pueden producir los siguientes efectos:

  • Retrasa la producción nocturna de orina. La droga desmopresina reduce la producción de orina durante la noche. Sin embargo, beber demasiado líquido con el medicamento puede ocasionar problemas, y se debe evitar la desmopresina si tu hijo presenta síntomas, como fiebre, diarrea o náuseas. Asegúrate de seguir con cuidado las instrucciones para el uso de este medicamento.
La desmopresina se administra por vía oral en tabletas y solo a niños mayores de 5 años. De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos.
  • Calma la vejiga. Si tu hijo tiene una vejiga pequeña, una droga anticolinérgica, como la oxibutinina, puede ayudar a disminuir las contracciones de ese órgano e incrementar su capacidad, especialmente si tu hijo también se orina durante el día. Este medicamento se suele utilizar junto con otros y, en general, se recomienda cuando otros tratamientos no funcionaron.
 

A veces, la combinación de medicamentos es lo más efectivo. Sin embargo, no hay garantías al respecto, por lo que los medicamentos no curan el problema. Casi siempre, la enuresis vuelve a presentarse cuando se deja de tomar la medicación hasta que desaparece sola a diferentes edades, según cada niño.

Estilo de vida y remedios caseros

 

A continuación, te damos algunos cambios que puedes implementar en tu hogar y que pueden ser de ayuda:

  • Limita el consumo de líquidos por la noche. Es importante beber suficientes líquidos, por lo que no es necesario limitar el consumo de bebidas de tu hijo durante el día. No obstante, incentiva a tu hijo a beber líquidos durante la mañana y en las primeras horas de la tarde, lo que puede reducir la sed a la noche. Sin embargo, no limites el consumo de líquidos durante la tarde-noche si tu hijo practica deportes o juegos en ese momento del día.
  • Evita las bebidas y los alimentos que contengan cafeína. No se recomienda que los niños consuman bebidas con cafeína en ningún momento del día. Debido a que la cafeína puede estimular la vejiga, se la debe evitar especialmente durante la tarde-noche.
  • Incentiva a tu hijo a que orine dos veces antes de acostarse. Orinar dos veces supone ir al baño cuando comienza la rutina para acostarse y después de nuevo justo antes de dormirse. Recuérdale a tu hijo que está bien usar el baño durante la noche si lo necesita. Utiliza pequeñas luces de noche para que tu hijo pueda encontrar con facilidad el camino entre el dormitorio y el baño.
  • Incentiva el uso frecuente del baño durante el día. Durante el día y durante la tarde-noche, sugiérele a tu hijo que orine cada dos horas, aproximadamente, o, al menos, con suficiente frecuencia para evitar la necesidad de orinar.
  • Evita las erupciones cutáneas. Para prevenir una erupción cutánea que se genera por la ropa interior húmeda, ayuda a tu hijo a enjuagarse las nalgas y el área genital todas las mañanas. También puede ser de ayuda proteger el área afectada con un ungüento o una crema protectora contra la humedad a la hora de acostarse. Pídele a tu pediatra que te recomiende productos.
 

Medicina alternativa

 

Algunas personas pueden elegir abordajes de medicina complementaria o alternativa para tratar la incontinencia urinaria. En el caso de los abordajes como la hipnosis, la acupuntura, la terapia quiropráctica y la terapia con hierbas, las pruebas de su eficacia para la incontinencia urinaria son poco sólidas y no concluyentes, o se ha probado que su uso es ineficaz. En algunos casos, los estudios fueron demasiado pequeños o no fueron lo suficientemente rigurosos, o ambos.
Asegúrate de hablar con el médico de tu hijo antes de comenzar cualquier terapia complementaria o alternativa. Si eliges un enfoque no convencional, pregúntale al médico si es seguro para tu hijo y asegúrate de que no interfiera con otros medicamentos que tome.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

 

Los niños no mojan la cama para hacer enojar a sus padres. Intenta ser paciente mientras tú y tu hijo solucionan juntos el problema. Un tratamiento efectivo puede comprender varias estrategias y demorar en ser exitoso.

  • Sé consciente de los sentimientos de tu hijo. Si tu hijo está estresado o ansioso, aliéntalo a expresar sus sentimientos. Ofrécele apoyo y aliento. Cuando tu hijo se sienta tranquilo y seguro, la enuresis puede tornarse menos problemática. De ser necesario, consulta con el pediatra sobre estrategias adicionales para afrontar el estrés.
  • Planea una limpieza fácil. Protege el colchón de tu hijo con un protector plástico. Usa ropa interior gruesa y absorbente durante la noche para ayudar a contener la orina. Ten a mano otro juego de sábanas y otro pijama. Sin embargo, evita el uso a largo plazo de pañales o de ropa interior desechable.
  • Pídele ayuda a tu hijo. Si es adecuado para la edad, considera pedirle a tu hijo que enjuague la ropa interior y los pijamas mojados o que los coloque en un recipiente especial para su lavado. Asumir la responsabilidad por haber mojado la cama puede ayudar a que tu hijo se sienta más en control de la situación.
  • Celebra el esfuerzo. La enuresis no es voluntaria; por lo tanto, no tiene sentido castigar o burlarse de tu hijo por haber mojado la cama. Además, pídeles a tus otros hijos que no se burlen del hermano que se orina en la cama. Por el contrario, felicita a tu hijo por seguir la rutina para acostarse y por ayudar a limpiar después de los accidentes. Usa un sistema de recompensa con calcomanías si crees que así puedes motivarlo más.
 

Con confianza, apoyo y comprensión, tu hijo puede tener un futuro de noches sin mojar la cama.

CIRCUNSICIÓN

Descripción general 

 

Durante una circuncisión, el prepucio, o sea la piel que recubre la punta del pene, es removido. 

Es una sencilla intervención quirúrgica en la cual se corta el prepucio, que es la piel que recubre el glande y se libera el frenillo que es la banda de tejido que está bajo la punta del glande. Como resultado, el glande (punta o cabeza del pene) se deja al descubierto en forma permanente. La mayoría de las veces, se hace con anestesia local. A veces, por diversas razones, se realiza con local y sedación. El procedimiento es de carácter ambulatorio, en el adulto se realiza en un consultorio médico, y no requiere hospitalización, y en el niño se realiza con sedación y anestesia local en un centro médico ambulatorio.

¿Por qué se realiza, qué beneficios tiene?

 

La circuncisión es un ritual religioso o cultural para muchas familias judías e islámicas, así como para ciertas tribus aborígenes de África y Australia. La circuncisión también puede ser un asunto de tradición familiar, higiene personal o cuidado preventivo de la salud.

A veces, existe una necesidad médica de realizar la circuncisión; por ejemplo, cuando el prepucio está demasiado apretado como para moverlo hacia atrás (retraerlo) sobre el glande. En otros casos, especialmente en algunas partes de África, se les recomienda la circuncisión a los niños mayores o a los hombres a fin de reducir el riesgo de contraer determinadas infecciones de transmisión sexual.

La Academia Estadounidense de Pediatría afirma que los beneficios de la circuncisión superan los riesgos. Y aunque no está indicada realizarla a todos los recién nacidos, es decisión de a los padres realizar o no la circunsición.

La circuncisión podría tener diversos beneficios para la salud, como los siguientes:

  • Higiene más sencilla. La circuncisión hace que sea más simple lavar el pene. Sin embargo, a los niños con pene no circuncidado se les puede enseñar a lavarse con regularidad la zona debajo del prepucio.
  • Menor riesgo de padecer infecciones urinarias. El riesgo de contraer infecciones urinarias en hombres es bajo; sin embargo, estas infecciones son más frecuentes en los hombres que no se sometieron a una circuncisión. Las infecciones graves que se presentan en las primeras etapas de la vida pueden causar problemas renales en el futuro.
  • Menor riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual. Los hombres circuncidados podrían tener un menor riesgo de contraer determinadas infecciones de transmisión sexual, como VIH. Igualmente, las prácticas sexuales seguras siguen siendo esenciales.
  • Prevención de problemas penianos. En ocasiones, puede ser difícil o imposible retraer el prepucio de un pene no circuncidado (fimosis). Esto puede provocar inflamación en el prepucio o en el glande.
  • Menor riesgo de padecer cáncer de pene. Si bien el cáncer de pene es poco frecuente, es menos común en los hombres circuncidados. Asimismo, el cáncer cervical es menos frecuente en las parejas sexuales femeninas de los hombres circuncidados.
 

La circuncisión no afecta la fertilidad y, en general, no se cree que aumente ni disminuya el placer sexual en los hombres o en sus parejas.

Riesgos

 

Las complicaciones más frecuentes asociadas con la circuncisión son sangrado e infección.

También es posible que se presenten efectos secundarios relacionados con la anestesia.

En raras ocasiones, la circuncisión puede causar problemas en el prepucio. Por ejemplo:

  • Es posible que el prepucio se corte demasiado corto o demasiado largo.
  • Es posible que el prepucio no cicatrice correctamente.
  • La parte restante del prepucio podría volver a unirse al extremo del pene, lo cual requiere una reparación quirúrgica menor.
 

¿Cómo debo cuidar la herida después de la circuncisión?

 

Limpie cuidadosamente el área con agua cada día. Es normal que el pene se hinche un poco después de la circuncisión. Probablemente se forme una costra de color claro sobre el área.

Normalmente se toma entre diez y doce días para que el pene sane después de la circuncisión.

Después de la circuncisión usted puede notar una pequeña cantidad de sangre en el vendaje. El vendaje debe cambiarse varias veces al día los primeros 2 días y ya después, cambiarlo después de orinar hasta los 10 días. Esto ayudará a prevenir la infección. Las señas de infección incluyen una temperatura mayor de 38,0°C, enrojecimiento, hinchazón y secreción amarillenta, y deberá llamar a su médico.

¿Cómo se realiza la circuncisión?

 

Se coloca un anestésico (medicamento para insensibilizar) local durante el procedimiento, el cual se puede inyectar en la base del pene, en el cuerpo de éste para reducir la molestia.

Existe una variedad de formas de llevar a cabo una circuncisión. En los niños lo más común, el prepucio se estira desde la cabeza del pene y se sujeta con un dispositivo de abrazadera de plástica.

La circuncisión cicatriza en 5 a 7 días. Cuando la abrazadera es de plástico, se ata una sutura firmemente alrededor del prepucio, lo cual presiona el tejido dentro de un surco en el plástico sobre la cabeza del pene. En un período de 7 a 10 días, el plástico que cubre el pene cae por sí solo, dejando la circuncisión completamente cicatrizada.

La circuncisión de adolescentes y adultos se hace generalmente con anestesia local en el consultorio o con sedación y local en un centro médico ambulatorio. Se extirpa el prepucio y se sutura sobre la piel restante del pene. Se utilizan puntos de sutura que se disuelven (suturas absorbibles), las cuales se absorben en 2 a 3 semanas.

HIDROCELE

Descripción general

 

Un hidrocele es un tipo de inflamación del escroto que ocurre cuando se acumula líquido en el recubrimiento delgado que rodea el testículo. El hidrocele es frecuente en los recién nacidos y suele desaparecer sin tratamiento al año de vida. Los niños mayores y los hombres adultos pueden manifestar un hidrocele debido a inflamación o lesión dentro del escroto. 

Un hidrocele no es usualmente doloroso o dañino y puede que no necesite ningún tratamiento. Sin embargo, si tienes hinchazón en el escroto, visita a tu médico para descartar otras causas.

Síntomas

 

Muchas veces, la única indicación de un hidrocele es una hinchazón sin dolor en ambos testículos.

Los hombres adultos con hidrocele pueden sufrir molestias debido al peso del escroto hinchado. El dolor, por lo general, es más intenso al aumentar el tamaño de la inflación. En ocasiones, las partes hinchadas pueden no estar tan hinchadas por la mañana y agrandarse durante el día.

¿Cuándo consultar al médico?

 

Consulta con tu médico si tú o tu hijo tienen inflamación escrotal. Es importante descartar otras causas de la hinchazón que puedan requerir tratamiento. Por ejemplo, un hidrocele puede asociarse a un punto débil en la pared abdominal que permite que un tramo del intestino se extienda hacia el escroto (hernia inguinal).

Normalmente, una hidrocele en bebés desaparece por sí sola. Sin embargo, si el hidrocele de tu bebé no desaparece después de un año o si aumenta de tamaño, pídele al médico de tu hijo que examine el hidrocele nuevamente.

Obtén tratamiento médico de inmediato si tú o tu hijo comienzan a padecer hinchazón o dolor grave y repentino en el escroto, especialmente después de varias horas de una lesión en el escroto.

Estos signos y síntomas pueden ocurrir por varias afecciones, como el bloqueo del flujo sanguíneo en un testículo (torsión testicular). La torsión testicular se debe tratar a horas del comienzo de los signos y síntomas para poder salvar el testículo.

Causas

 

Bebés varones Hidrocele

 

El hidrocele puede manifestarse antes del nacimiento. Normalmente, los testículos descienden desde la cavidad abdominal del bebé en desarrollo hasta el escroto. Cada testículo tiene un saco, lo que permite que cada uno esté rodeado de líquido. Generalmente, cada saco se cierra y el líquido es absorbido.

A veces, el líquido permanece una vez que se cierra el saco (hidrocele no comunicante). El líquido generalmente se absorbe de forma gradual en el primer año de vida. Sin embargo, algunas veces, el saco queda abierto (hidrocele comunicante). El saco puede cambiar de tamaño o puede fluir líquido hacia el abdomen si está comprimido. El hidrocele comunicante, generalmente, está asociado a una hernia inguinal.

Hombres mayores

 

Un hidrocele se puede desarrollar como resultado de una lesión o de una inflamación dentro del escroto. La inflamación puede deberse a una infección en el testículo o en el pequeño tubo en espiral ubicado detrás de cada testículo (epididimitis).

Factores de riesgo

 

La mayoría de los hidroceles están presentes al momento del nacimiento. Por lo menos, el 5 por ciento de los recién nacidos tiene hidrocele. Los bebés nacidos prematuramente presentan mayor riesgo de sufrir hidrocele.

Los factores de riesgo de desarrollar un hidrocele más adelante en la vida son:

  • Lesión o inflamación en el escroto.
  • Infección, incluso una infección de transmisión sexual.
 

Complicaciones

 

Un hidrocele no suele ser peligroso y, por lo general, no afecta a la fecundidad. Sin embargo, podría estar relacionado con alguna enfermedad testicular oculta que puede causar complicaciones graves, como:

  • Infección o tumores. Ambas pueden reducir la producción o la función del semen.
  • Hernia inguinal. El lazo intestinal atrapado en la pared abdominal puede conducir a complicaciones que ponen en riesgo la vida.
 

Diagnóstico

 

El médico comenzará con una exploración física. Es probable que comprenda lo siguiente:

  • Controlar si tienes sensibilidad en el escroto agrandado.
  • Aplicar presión en el abdomen y el escroto para verificar si padeces hernia inguinal.
  • Alumbrar una luz a través del escroto (transiluminación). Si tú o tu hijo padecen hidrocele, la transiluminación indicará la presencia de líquido transparente alrededor del testículo.
 

Después de eso, el médico podría recomendarte lo siguiente:

  • Análisis de sangre y orina para ayudar a determinar si tú o tu hijo tienen una infección, como la epididimitis.
  • Ecografía para descartar una hernia, un tumor testicular u otra causa de inflamación en el escroto.
 

Tratamiento

 

En los bebés varones, a veces, el hidrocele desaparece solo. Sin embargo, en varones de cualquier edad, es importante que un médico evalúe el hidrocele porque puede estar relacionado con un trastorno testicular preexistente.

Si el hidrocele no desaparece solo, es posible que sea necesario extraerlo quirúrgicamente, en general, con un procedimiento ambulatorio. La cirugía para extraer un hidrocele (hidrocelectomía) se puede llevar a cabo con anestesia general o anestesia regional. Se hace una incisión en el escroto o en la parte inferior del abdomen para extirpar la hidrocele. Si se encuentra una hidrocele durante una cirugía de reparación de una hernia inguinal, el cirujano podría extirparla incluso si no provoca molestias.

Después de una hidrocelectomía, es posible que te coloquen un tubo para drenar el líquido y un vendaje abultado por unos días. Es probable que el médico recomiende un examen de seguimiento ya que la hidrocele podría reaparecer.

¿Tienes alguna inquietud?

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