UROLOGÍA GENERAL

Atención personalizada en:

SANGRE EN ORINA

Descripción general

 

Ver sangre en la orina puede ser alarmante. Si bien, en muchos casos, la causa es inofensiva, la sangre en la orina (hematuria) puede indicar un trastorno grave.

La sangre que puedes ver se llama «hematuria macroscópica». La sangre en la orina que puede verse con un microscopio (hematuria microscópica) se detecta cuando el médico analiza la orina.

En ambos casos, es importante determinar la causa del sangrado.

El tratamiento depende de la causa.

Síntomas

La hematuria macroscópica produce orina de color rosa, rojo o amarronado, que se debe a la presencia de glóbulos rojos. Se necesita muy poca sangre para que la orina se torne roja, y el sangrado no suele ser doloroso. Sin embargo, expulsar coágulos sanguíneos en la orina puede ser doloroso.

Por lo general, la orina con sangre no está acompañada por ningún otro signo ni síntoma.

¿Cuándo consultar al médico?

Pide una consulta para ver al médico de inmediato si notas que hay sangre en la orina.
Algunos medicamentos, como el laxante Ex-lax, y algunos alimentos, como la remolacha, y las bayas, pueden hacer que la orina se tiña de color rojo. Si la orina se tiñe por medicamentos, alimentos o ejercicio, el color podría desaparecer en unos días.

La orina con sangre tiene un aspecto distinto, pero es posible que no puedas diferenciarlas. Lo mejor es ver al médico siempre que notes que la orina tiene un color rojizo.

Causas

En la hematuria, los riñones (u otras partes de las vías urinarias) permiten que se filtren células sanguíneas en la orina. Esta filtración puede deberse a varios problemas, como los siguientes:

  • Infecciones de las vías urinarias. Se producen cuando ingresan bacterias en el cuerpo a través de la uretra y se multiplican en la vejiga. Algunos de los síntomas son: necesidad constante de orinar, dolor y ardor al orinar, y orina con olor muy intenso. En algunos casos, especialmente en los adultos mayores, el único signo de la enfermedad puede ser la sangre microscópica en la orina.
  • Infecciones renales (pielonefritis). Pueden presentarse cuando ingresan bacterias en los riñones desde el torrente sanguíneo o a través de los uréteres de los riñones. Los signos y síntomas suelen ser similares a los de las infecciones de vejiga, aunque es más probable que las infecciones de riñón causen fiebre y dolor en el costado.
  • Cálculo en la vejiga o en el riñón. A veces, los minerales presentes en la orina concentrada forman cristales en las paredes de los riñones o de la vejiga. Con el tiempo, los cristales se pueden transformar en piedras pequeñas y duras, que se llaman «cálculos». Por lo general, estos cálculos no causan dolor, de modo que probablemente no notes su presencia hasta que produzcan un bloqueo o pasen por las vías urinarias. Es entonces cuando los síntomas se vuelven inconfundibles: los cálculos en los riñones, en particular, causan un dolor insoportable. Los cálculos en los riñones o en la vejiga también pueden provocar sangrado visible o microscópico.
  • Agrandamiento de la próstata. La glándula prostática, que se encuentra debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra, suele agrandarse a medida que los hombres se acercan a la mediana edad. Entonces, comprime la uretra, por lo cual se bloquea parcialmente el flujo de orina. Algunos de los signos y síntomas del agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática benigna o HPB) son dificultad para orinar, necesidad urgente o constante de orinar y sangre visible o microscópica en la orina. La infección de próstata (prostatitis) puede provocar los mismos signos y síntomas.
  • Enfermedad renal. El sangrado urinario microscópico es un síntoma frecuente de la glomerulonefritis, una inflamación del sistema de filtración de los riñones. La glomerulonefritis puede ser parte de una enfermedad generalizada, como la diabetes, o puede presentarse por sí misma. Las infecciones virales o estreptocócicas, las enfermedades de los vasos sanguíneos (vasculitis) y los problemas inmunológicos, como la nefropatía por inmunoglobulina A, que afecta los pequeños capilares que filtran la sangre en los riñones (glomérulos), pueden desencadenar la glomerulonefritis.
  • Cáncer. El sangrado visible en la orina puede ser un signo de cáncer avanzado de riñón, vejiga o próstata. Por desgracia, es posible que estos tipos de cáncer no presenten signos ni síntomas en los primeros estadios, cuando se pueden tratar con más eficacia.
  • Trastornos hereditarios. La anemia de células falciformes, un defecto hereditario en la hemoglobina de los glóbulos rojos, provoca sangre en la orina, en forma de hematuria visible y microscópica. Otra posible causa es el síndrome de Alport, que afecta las membranas de filtración en los glomérulos de los riñones.
  • Lesión renal. Un golpe u otra lesión en los riñones por un accidente o por practicar un deporte de contacto puede provocar sangre visible en la orina.
  • Medicamentos. La ciclofosfamida, un medicamento que se usa contra el cáncer, y la penicilina pueden provocar sangrado urinario. A veces, el sangrado urinario aparece si tomas un anticoagulante, como aspirina o heparina, y a la vez tienes una afección que causa que sangre la vejiga.
  • Ejercicios extenuantes. En raras ocasiones, hacer ejercicios extenuantes provoca hematuria macroscópica, cuya causa se desconoce. Esto puede relacionarse con un traumatismo en la vejiga, la deshidratación o la descomposición de glóbulos rojos, que pueden deberse al ejercicio aeróbico continuo. Por lo general, las personas que corren son las más afectadas, aunque cualquiera puede sufrir sangrado urinario visible después de un entrenamiento intenso. Si ves sangre en la orina después de hacer ejercicio, no des por sentado que ese es el motivo. Consulta con el médico.

Con frecuencia, no es posible identificar la causa de la hematuria.

Factores de riesgo

Casi todas las personas, incluso los niños y adolescentes, pueden tener glóbulos rojos en la orina. Los factores que lo hacen más probable comprenden:

  • Edad. Muchos hombres mayores de 50 años tienen hematuria ocasional debido a un agrandamiento de la glándula prostática.
  • Una infección reciente. La inflamación renal tras una infección viral o bacteriana (glomerulonefritis posinfecciosa) es una de las principales causas de la sangre urinaria visible en los niños.
  • Antecedentes familiares. Es posible que seas más propenso al sangrado urinario si tienes antecedentes familiares de enfermedad renal o cálculos renales.
  • Ciertos medicamentos. Se sabe que la aspirina, los analgésicos antiinflamatorios no esteroides y los antibióticos como la penicilina aumentan el riesgo de sangrado urinario.
  • Ejercicios extenuantes. Los corredores de larga distancia son especialmente propensos al sangrado urinario inducido por el ejercicio. De hecho, la enfermedad se conoce a veces como «hematuria del corredor». Pero cualquiera que trabaje de forma extenuante puede contraer los síntomas.

Diagnóstico

Cistoscopía femenina

Cistoscopía masculina

Las siguientes pruebas y exploraciones juegan un papel fundamental en la búsqueda de la causa del sangrado urinario:

  • Exploración física. Comprende una conversación sobre tu historia clínica.
  • Análisis de orina. Aunque el sangrado se haya descubierto mediante análisis de orina, probablemente tengas que hacerte otros análisis para ver si la orina aún contiene glóbulos rojos. El análisis de orina también puede comprobar si hay una infección en las vías urinarias o la presencia de minerales que causan cálculos renales.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. A menudo se requiere una prueba por imágenes para hallar la causa de la hematuria. Es posible que el médico recomiende una exploración por tomografía computarizada o resonancia magnética, o una ecografía.
  • Cistoscopia. El médico pasa un tubo fino con una pequeña cámara por la vejiga para examinarla, así como por la uretra en busca de signos de enfermedad.

A veces, no se puede encontrar la causa del sangrado urinario. En ese caso, es posible que el médico te recomiende hacerte análisis de seguimiento regulares, en especial, si tienes factores de riesgo de padecer cáncer de vejiga, como fumar, exposición a toxinas ambientales o antecedentes de radioterapia.

Tratamiento

Según la afección que provoca la hematuria, el tratamiento podría consistir en tomar antibióticos para eliminar una infección de las vías urinarias, probar un medicamento recetado para reducir una próstata agrandada o aplicar una terapia de onda de choque para disolver cálculos en la vejiga o cálculos renales. En algunos casos, no se necesita tratamiento.
Procura hacer seguimiento con el médico después del tratamiento para asegurarte de que no haya más sangre en la orina.

Preparación para la consulta

Es probable que comiences por consultar a tu médico de cabecera o a un profesional de atención médica primaria. También es posible que te deriven a un médico que se especializa en trastornos de las vías urinarias (urólogo).

INFECCIÓN EN VÍAS URINARIAS

Sistema urinario femenino

Sistema urinario masculino

Descripción general 

 

Una infección de las vías urinarias es una infección que se produce en cualquier parte del aparato urinario: los riñones, los uréteres y la vejiga, en el caso del hombre podemos agregar próstata y la uretra . La mayoría de las infecciones ocurren en las vías urinarias inferiores (la vejiga y la uretra).
Las mujeres son más propensas a contraer una infección urinaria que los hombres. La infección que se limita a la vejiga puede ser dolorosa y molesta. Sin embargo, puedes tener consecuencias graves si la infección urinaria se extiende a los riñones.

Síntomas

Las infecciones de las vías urinarias no siempre causan signos y síntomas, pero cuando lo hacen, estos pueden comprender:

  • Necesidad imperiosa y constante de orinar.
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Orinar frecuentemente en pequeñas cantidades.
  • Orina de aspecto turbio.
  • Orina de color rojo, rosa brillante o café (un signo de sangre en la orina).
  • Orina con olor fuerte o fétido.
  • Dolor pélvico en las mujeres, especialmente en el centro de la pelvis y alrededor de la zona del hueso púbico.

En los adultos mayores, puede que las infecciones urinarias se pasen por alto o se confundan con otras afecciones.

Tipos de infecciones de las vías urinarias

Cada tipo de infección urinaria puede provocar signos y síntomas más específicos según la parte de las vías urinarias que esté infectada.

Causas

Las infecciones urinarias suelen ocurrir cuando ingresan bacterias en las vías urinarias a través de la uretra y comienzan a multiplicarse en la vejiga. Aunque el aparato urinario está preparado para impedir el ingreso de estos invasores microscópicos, estas defensas a veces fallan. Cuando esto ocurre, las bacterias pueden proliferar hasta convertirse en una infección totalmente desarrollada en las vías urinarias.
Las infecciones urinarias más frecuentes se presentan principalmente en las mujeres y afectan la vejiga y la uretra.

  • Infección de la vejiga (cistitis). Por lo general, este tipo de infección urinaria es causado por la Escherichia coli (E. coli), un tipo de bacteria que se encuentra frecuentemente en el tubo gastrointestinal. Sin embargo, algunas veces son responsables otras bacterias.
Las relaciones sexuales pueden ocasionar cistitis, pero no hace falta ser sexualmente activo para padecerla. Todas las mujeres están en riesgo de padecer cistitis debido a su anatomía; específicamente, por la corta distancia desde la uretra hasta el ano y del orificio uretral a la vejiga.
  • Infección de la uretra (uretritis). Este tipo de infección urinaria puede ocurrir cuando las bacterias en el tubo gastrointestinal se propagan desde el ano hacia la uretra. Asimismo, debido a que la uretra femenina está cerca de la vagina, las infecciones de transmisión sexual —tales como herpes, gonorrea, clamidiosis y micoplasma— pueden causar uretritis.

Factores de riesgo

Las infecciones urinarias son frecuentes en las mujeres y muchas tienen más de una infección durante sus vidas. Entre los factores de riesgo de infección urinaria específicos de las mujeres se encuentran:

  • Anatomía femenina. Las mujeres tienen la uretra más corta que los hombres, lo que acorta la distancia que las bacterias deben atravesar para alcanzar la vejiga.
  • Actividad sexual. Las mujeres sexualmente activas son proclives a tener más infecciones urinarias que las que no lo están. Tener una nueva pareja sexual también incrementa el riesgo.
  • Ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas como método anticonceptivo pueden tener un riesgo más elevado, al igual que las mujeres que usan espermicidas.
  • Menopausia. Después de la menopausia, la disminución del estrógeno circulante produce cambios en las vías urinarias que te vuelven más vulnerable a la infección.

Otros factores de riesgo de infección urinaria comprenden:

  • Anormalidades en las vías urinarias. Los bebés que nacen con anormalidades en las vías urinarias que no permiten que la orina salga del cuerpo con normalidad o que provocan que la orina retroceda a la uretra tienen riesgo elevado de infecciones urinarias.
  • Obstrucciones en las vías urinarias. Los cálculos renales o una próstata agrandada pueden provocar que la orina quede atrapada en la vejiga y aumentar el riesgo de infecciones urinarias.
  • Sistema inmunitario deprimido. La diabetes y otras enfermedades que deterioran el sistema inmunitario (las defensas del organismo contra los gérmenes) pueden aumentar el riesgo de infecciones urinarias.
  • Uso de catéter. Las personas que no pueden orinar por sí solas y usan un tubo (catéter) para hacerlo tienen riesgo elevado de infecciones urinarias. Esto puede comprender a las personas que están hospitalizadas, las que tienen problemas neurológicos que hacen difícil controlar su habilidad para orinar y las personas que están paralizadas.
  • Procedimiento urinario reciente. La cirugía urinaria, como también un examen de las vías urinarias que comprenda el uso de instrumental médico, puede aumentar el riesgo de padecer una infección urinaria.

Complicaciones

Cuando se tratan rápida y adecuadamente, es poco común que las infecciones de las vías urinarias inferiores tengan complicaciones. Pero si una infección urinaria se deja sin tratar, puede tener consecuencias graves.

Las complicaciones de una infección urinaria pueden comprender:

  • Infecciones recurrentes, en especial, en mujeres que sufren dos o más infecciones de las vías urinarias en un período de seis meses, o cuatro o más en un año.
  • Daño renal permanente debido a una infección renal aguda o crónica (pielonefritis) provocada por una infección urinaria sin tratar.
  • Riesgo elevado para las mujeres embarazadas de tener un bebé de bajo peso al nacer o prematuro.
  • Estrechamiento (constricción) de la uretra en hombres con uretritis recurrente que anteriormente tuvieron uretritis gonocócica.
  • Septicemia, una complicación de las infecciones que puede poner en riesgo la vida, especialmente si la infección se extiende hacia arriba, más allá de las vías urinarias, hasta los riñones.

Prevención

Puedes adoptar las siguientes medidas para reducir el riesgo de infección de las vías urinarias:

  • Bebe mucho líquido, especialmente agua. Beber agua ayuda a diluir la orina y garantiza que orinarás con mayor frecuencia, lo que permite expulsar las bacterias de las vías urinarias antes de que pueda comenzar la infección.
  • Bebe jugo de arándanos rojos. Si bien los estudios no son concluyentes sobre las propiedades del jugo de arándanos rojos para evitar las infecciones urinarias, probablemente no sea dañino.
  • Límpiate desde adelante hacia atrás. Hacerlo de esta forma después de orinar y evacuar los intestinos ayuda a evitar que las bacterias de la región anal se propaguen a la vagina y la uretra.
  • Vacía la vejiga poco después de tener relaciones sexuales. También bebe un vaso lleno de agua para ayudar a expulsar las bacterias.
  • Evita utilizar productos femeninos potencialmente irritantes. El uso de desodorantes en aerosol u otros productos femeninos (como las duchas y los talcos) en la zona genital puede irritar la uretra.
  • Cambia tu método anticonceptivo. Los diafragmas o los preservativos sin lubricante o con espermicida pueden contribuir al crecimiento de bacterias.

Diagnostico

Cistoscopía femenina

Cistoscopía masculina

Las pruebas y procedimientos utilizados para diagnosticar las infecciones urinarias comprenden:

  • Análisis de una muestra de orina. El médico puede pedirte una muestra de orina para evaluar los niveles de glóbulos blancos y glóbulos rojos o la presencia de bacterias mediante análisis de laboratorio. Para evitar la contaminación potencial de la muestra, te pueden indicar que primero limpies la zona genital con una compresa antiséptica y recojas la orina en la mitad de su curso.
  • Cultivo de las bacterias de las vías urinarias en un laboratorio. Después de los análisis de laboratorio, a veces se realiza un cultivo de orina. Este análisis le revela al médico qué bacterias están causando la infección y qué medicamentos serán los más efectivos.
  • Creación de imágenes de la vías urinarias. Si el médico piensa que las infecciones que has tenido con frecuencia pueden ser causadas por una anormalidad en las vías urinarias, puede pedirte una ecografía, una exploración por tomografía computarizada o una resonancia magnética. Para estos procedimientos, también es probable que utilicen un tinte de contraste para resaltar las estructuras de las vías urinarias.
  • Uso de un endoscopio para observar el interior de la vejiga. Si tienes infecciones urinarias recurrentes, el médico puede realizar una cistoscopia usando un tubo largo y delgado provisto de una lente (cistoscopio) para ver dentro de la uretra y la vejiga. El cistoscopio se introduce en la uretra y pasa hasta la vejiga.

Tratamiento

 

Generalmente, los antibióticos son el tratamiento de primera línea para las infecciones de las vías urinarias. Los medicamentos que te receten y el tiempo de uso dependen de tu estado de salud y del tipo de bacterias que se encuentren en la orina.

Infección simple

 

Los medicamentos que suelen recomendarse para las infecciones urinarias simples comprenden:

  • Antibioticos del tipo Sulfas.
  • Fosfomicina.
  • Nitrofurantoína.
  • Cefalosporinas de 2da o incluso de 3a generación.

El grupo de antibióticos conocidos como «fluoroquinolonas», y otros, no se recomienda habitualmente para infecciones de las vías urinarias simples, ya que los riesgos de estos medicamentos generalmente superan los beneficios para el tratamiento de infecciones urinarias sin complicaciones. En algunos casos, el médico podría recetar un medicamento con fluoroquinolonas si no existe otra opción de tratamiento, por ejemplo, para una infección de las vías urinarias o una infección renal complicadas.

Por lo general, los síntomas desaparecen al cabo de unos pocos días de tratamiento. Sin embargo, es posible que tengas que continuar con los antibióticos durante una semana o más. Completa todo el tratamiento con antibióticos según lo recetado.

En el caso de una infección urinaria sin complicaciones que se presenta cuando, por lo demás, eres una persona sana, el médico puede recomendarte un tratamiento más breve; por ejemplo, tomar un antibiótico durante uno a tres días. No obstante, que este tratamiento breve sea suficiente para tratar la infección depende de tus síntomas específicos y de tu historia clínica.

El médico también puede recetarte un medicamento para el dolor (analgésico) que insensibiliza la vejiga y la uretra para aliviar el ardor al orinar, pero generalmente el dolor se calma poco después de comenzar con el antibiótico.

Infecciones frecuentes

 

Si tienes infecciones urinarias frecuentes, el médico puede darte ciertas recomendaciones relacionadas con el tratamiento, por ejemplo:

  • Antibióticos de dosis baja, inicialmente durante seis meses, aunque a veces por más tiempo.
  • Autodiagnóstico y tratamiento, si permaneces en contacto con el médico.
  • Una sola dosis de antibiótico después de tener relaciones sexuales si las infecciones están relacionadas con la actividad sexual.
  • Terapia con estrógeno vaginal si estás en la posmenopausia.

Infección grave

 

Si la infección urinaria es grave, es posible que necesites tratamiento con antibióticos intravenosos en un hospital.

Estilo de vida y remedios caseros

 

Las infecciones de las vías urinarias pueden ser dolorosas, pero puedes tomar medidas para aliviar el malestar hasta que los antibióticos traten la infección. Sigue estos consejos:

  • Bebe mucha agua. El agua ayuda a diluir la orina y expulsar las bacterias.
  • Evita las bebidas que puedan irritar la vejiga. Evita el café, el alcohol y los refrescos que contengan jugos de cítricos o cafeína hasta que la infección haya desaparecido. Pueden irritar la vejiga y tienden a agravar la necesidad frecuente o imperiosa de orinar.
  • Usa una compresa térmica. Aplica una compresa térmica tibia (no caliente) sobre el abdomen para reducir al mínimo la presión o la molestia en la vejiga.

Medicina alternativa

 

Muchas personas beben jugo de arándanos rojos para prevenir las infecciones urinarias. Hay ciertos indicios de que los productos de arándanos rojos, ya sea en jugos o en tabletas, pueden tener propiedades contra las infecciones. Los investigadores continúan estudiando la capacidad del jugo de arándanos rojos para prevenir las infecciones urinarias, pero los resultados no son concluyentes.

Si te gusta beber jugo de arándanos rojos y crees que puede ayudarte a prevenir las infecciones urinarias, no te hará mayor daño. Para la mayoría de las personas, beber jugo de arándanos rojos es seguro, pero algunas personas manifiestan malestar estomacal o diarrea.

No obstante, no bebas jugo de arándanos rojos si estás tomando medicamentos anticoagulantes tales como warfarina.

ESTRECHEZ DE URETRA

Descripción general 

Una estenosis uretral es una cicatriz que estrecha el conducto que lleva la orina fuera del cuerpo (uretra). Una estenosis restringe el flujo de orina desde la vejiga hacia afuera y puede generar una variedad de problemas médicos en el tracto urinario, lo que incluye inflamación o infección.

Síntomas

Los signos y los síntomas de la estenosis uretral incluyen los siguientes:

  • Disminución del flujo de orina.
  • Vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Dispersión del chorro de orina.
  • Dificultad, esfuerzo o dolor al orinar.
  • Aumento de la necesidad de orinar o micción más frecuente.
  • Infección de las vías urinarias.

Causas

Las cicatrices, que pueden reducir el calibre de la uretra, se pueden deber a lo siguiente:

  • El uso intermitente o a largo plazo de un tubo que se introduce a través de la uretra para drenar la vejiga (catéter).
  • Un traumatismo o una lesión en la uretra o la pelvis.
  • Una próstata agrandada o una cirugía anterior para extirpar o reducir una glándula prostática agrandada.
  • Cáncer de la uretra o la próstata.
  • Infecciones transmitidas sexualmente.
  • Un procedimiento médico que implica introducir un instrumento, como un endoscopio en la uretra.
  • Radioterapia.

La estrechez uretral es más común en los hombres que en las mujeres. Con frecuencia se desconoce la causa.

Tratamiento

Requiere manejo por el urólogo para realizar procedimientos como:

  • Dilatación de la uretra.
  • Uretrotomía con Láser (corte longitudinal del anillo de estrechez con láser, que se realiza mediante un endoscopio).
  • Reparación por cirugía abierta utilizando colgados de otros tejidos del cuerpo.
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Descripción general

Una estenosis uretral es una cicatriz que estrecha el conducto que lleva la orina fuera del cuerpo (uretra). Una estenosis restringe el flujo de orina desde la vejiga hacia afuera y puede generar una variedad de problemas médicos en el tracto urinario, lo que incluye inflamación o infección.

Síntomas

Los signos y los síntomas de la estenosis uretral incluyen los siguientes:

  • Disminución del flujo de orina.
  • Vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Dispersión del chorro de orina.
  • Dificultad, esfuerzo o dolor al orinar.
  • Aumento de la necesidad de orinar o micción más frecuente.
  • Infección de las vías urinarias.

Causas

Las cicatrices, que pueden reducir el calibre de la uretra, se pueden deber a lo siguiente:

  • El uso intermitente o a largo plazo de un tubo que se introduce a través de la uretra para drenar la vejiga (catéter).
  • Un traumatismo o una lesión en la uretra o la pelvis.
  • Una próstata agrandada o una cirugía anterior para extirpar o reducir una glándula prostática agrandada.
  • Cáncer de la uretra o la próstata.
  • infecciones transmitidas sexualmente.
  • Un procedimiento médico que implica introducir un instrumento, como un endoscopio en la uretra.
  • Radioterapia.
  •  

La estrechez uretral es más común en los hombres que en las mujeres. Con frecuencia se desconoce la causa.

Tratamiento

Requiere manejo por el urólogo para realizar procedimientos como:

  • Dilatación de la uretra.
  • Uretrotomia con Láser (corte longitudinal del anillo de
  • estrechez con láser, que se realiza mediante un endoscopio.
  • Reparación por cirugia abierta utilizando colgados de otros tejidos del cuerpo.
ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL

Descripción general

 
Virus Papiloma Humano. (VPH)Por lo general, la infección por virus del papiloma humano (VPH) produce verrugas en la piel o sobre las membranas mucosas. Algunos tipos de infección por VPH estan altamente asociados (90%) al cáncer cérvico uterino. Existen más de 100 variedades o genotipos de VPH y son 30 de éstos que suelen afectar el área genital, y de éstos, 9 genotipos están asociados con cáncer cérvico uterino.

 

Los tipos de HPV 6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52, Y 58 se asociaron con el desarrollo de displasia y neoplasia cervical en las mujeres y de neoplasia intraepitelial escamosa en los hombres.

Más del 99% de los cánceres de cuello uterino y el 84% de los cánceres de ano se asocian con VPH, con mayor frecuencia de los tipos 16 y 18.

La mayoría de las infecciones por VPH no producen cáncer. No obstante, algunos tipos de VPH genital pueden provocar cáncer en la parte inferior del útero que se conecta con la vagina (cuello uterino).

Otros tipos de cánceres, entre ellos, cánceres de ano, pene, vagina, vulva y la parte posterior de la garganta (cáncer bucofaríngeo), están fuertemente asociados con una infección por VPH.

Las vacunas pueden ayudar en la protección contra las cepas de VPH genital que tienen más probabilidades de provocar verrugas genitales o cáncer de cuello uterino.

Verrugas en los genitales masculinos

Síntomas

En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario de tu cuerpo derrota a una infección de VPH antes de que cree verrugas. Y cuando las verrugas aparecen, varían de apariencia según la variedad de VPH que esté involucrada:

  • Verrugas genitales. Estas aparecen como lesiones planas, pequeños bultos con forma de coliflor o protuberancias más pequeñas con forma de tallo. En las mujeres, las verrugas genitales aparecen mayormente en la vulva pero también pueden presentarse cerca del ano, el cuello del útero o en la vagina.En los hombres, las verrugas genitales aparecen en el pene y el escroto o alrededor del ano. En la mayoría de los casos las verrugas son asintomáticas, es poco común que las verrugas genitales generen dolor o incomodidad, tal vez si generan incomodidad sea por efecto de cuerpo extraño.
  • Verrugas comunes. Las verrugas comunes aparecen como bultos duros y elevados, y suelen presentarse en las manos, dedos o codos. En la mayoría de los casos, las verrugas comunes son simplemente antiestéticas, pero también pueden ser dolorosas o proclives a generar lesiones o sangrado.
  • Verrugas plantares. Las verrugas plantares son bultos duros y granosos que suelen aparecer en los talones o la parte delantera de los pies. Estas verrugas pueden causar incomodidad.
  • Verrugas planas. Las verrugas planas son lesiones levemente elevadas, de parte superior plana y más oscuras que la piel. Pueden aparecer en cualquier lugar, pero los niños suelen tenerlas en el rostro y los hombres en la zona de la barba. Las mujeres suelen tenerlas en las piernas.

Cáncer cervical

En el caso de la mujer es importante recordar que vacunarse contra la infección de VPH puede protegerte del cáncer cervical. Para las que no estén vacunadas, la mayoría de los casos de cáncer cervical son ocasionados por cepas de VPH que no suelen causar verrugas, por lo que las mujeres no se dan cuenta de que están infectadas. Por lo general, las fases tempranas del cáncer cervical no desarrollan signos ni síntomas.

Con el tiempo, las infecciones repetidas de ciertas cepas de VPH pueden producir lesiones precancerosas. Si no se las trata, estas lesiones pueden volverse cancerosas. Es por eso que es importante que las mujeres se realicen con regularidad el Papanicolaou, que puede detectar los cambios precancerosos en el cuello del útero que pueden convertirse en cáncer.

Las pautas actuales recomiendan que las mujeres de 21 a 29 años se realicen un Papanicolaou cada tres años. Se aconseja que las mujeres de 30 a 65 años sigan realizándose un Papanicolaou cada tres años, o cada cinco años si se hacen el análisis de ADN de VPH al mismo tiempo.

Las mujeres de más de 65 años pueden dejar de hacerse análisis si han tenido tres Papanicolaou normales seguidos, o dos análisis de ADN de VPH y Papanicolaou sin resultados anormales.

Causas

La infección por el VPH se produce cuando el virus ingresa al cuerpo, habitualmente a través de un corte, una abrasión o un pequeño desgarro en la piel. El virus se transmite principalmente por el contacto piel con piel.

Las infecciones genitales por el VPH se contraen a través de las relaciones sexuales, el sexo anal y otro tipo de contacto piel con piel en la región genital. Algunas infecciones por el VPH que causan lesiones orales o en las vías respiratorias superiores se contraen a través del sexo oral.

Si estás embarazada y tienes una infección por el VPH con verrugas genitales, las verrugas podrían agrandarse y multiplicarse durante el embarazo. Si las verrugas no son tratadas, tu bebe deberá nacer por cesárea para evitar el contagio al pasar por tu vagina.

Factores de riesgo

Las infecciones por VPH son muy frecuentes. Entre los factores de riesgo para la infección por VPH se incluyen:

  • La cantidad de parejas sexuales. Cuantas más parejas sexuales tengas, más probabilidad de contraer una infección genital por VPH. Tener relaciones sexuales con una pareja que tuvo muchas parejas sexuales también aumenta el riesgo.
  • La edad. Las verrugas comunes se presentan mayormente en los niños. Las verrugas genitales se presentan mayormente en los adolescentes y adultos jóvenes.
  • Los sistemas inmunitarios debilitados. Las personas con sistemas inmunitarios debilitados tienen mayor riesgo de desarrollar infecciones por VPH. Los sistemas inmunitarios pueden debilitarse por el VIH/SIDA o los inmunodepresores que se utilizan luego de los trasplantes de órganos.
  • Las pieles dañadas. Hay más probabilidades de desarrollar verrugas comunes en las zonas de la piel donde se realizó una punción o incisión.

Complicaciones

  • Lesiones bucales y de las vías respiratorias superiores. Algunas infecciones por VPH te causan lesiones en la lengua, las amígdalas, el paladar blando o dentro de la laringe y la nariz.
  • Cáncer. Algunas cepas del VPH pueden causar cáncer de cuello uterino. Estas cepas también podrían causar cáncer en los genitales, el ano, la boca y las vías respiratorias superiores.

Prevención

Verrugas comunes. Es difícil prevenir las infecciones por VPH que causan verrugas comunes. Si tienes una verruga común, puedes prevenir la diseminación de la infección y la formación de nuevas verrugas; para ello, no te toques la verruga y no te muerdas las uñas.

Verrugas plantares Para reducir el riesgo de contraer infecciones por VPH que causan verrugas plantares, usa zapatos o sandalias en piscinas públicas y vestuarios.

Verrugas genitales. Puedes reducir tu riesgo de desarrollar verrugas genitales y otras lesiones genitales relacionadas con el VPH al:

  • Estar en una relación sexual mutuamente monógama.
  • Limitar tu número de parejas sexuales.
  • Usar un preservativo de látex, que puede reducir el riesgo de transmisión del VPH.

Vacunarte contra el VPH. Se ha desarrollado una vacuna llamada “Gardasil 9”. La cual cubre los tipos (6,11,16,18,31,33,45,52 y 58) La inclusión de cinco tipos adicionales de VPH en ésta vacuna en relación a la “Gardasil”, permite aumentar la protección a casi el 90% de las infecciones por VPH responsables del cáncer cervical, el 96% de cáncer anal, el 85% de cáncer vaginal y el 87% para los cánceres vulvares, y también un alto porcentaje de lesiones precancerosas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan la vacunación de rutina contra el VPH para niñas y niños de 11 y 12 años, aunque se puede administrar a partir de los 9 años. Lo ideal es que tanto las niñas como los niños reciban la vacuna antes de que tengan contacto sexual y se expongan al VPH.

Una vez que alguien se infecta con el VPH, es posible que la vacuna no sea tan eficaz o no tenga efecto alguno. Además, la respuesta a la vacuna es mejor a una edad temprana que a una edad mayor.

En octubre de 2016, los CDC actualizaron el programa de vacunación contra el VPH para recomendar que todos los niños y niñas de 11 y 12 años reciban dos dosis de la vacuna contra el VPH con al menos seis meses de diferencia, en lugar del programa de tres dosis recomendado anteriormente. Los adolescentes más jóvenes de 9 y 10 años y los de 13 y 14 años también pueden recibir la vacuna en el programa actualizado de dos dosis.

Los adolescentes y adultos jóvenes que comienzan la serie de vacunas más tarde, entre los 15 y los 26 años de edad, deben continuar recibiendo tres dosis de la vacuna.

La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos aprobó recientemente el uso de Gardasil 9 para hombres y mujeres de entre 9 y 45 años.

Los investigadores están trabajando en nuevas vacunas, algunas diseñadas para tratar las lesiones por VPH, pero aún no están disponibles.

Diagnóstico

El médico puede diagnosticar infección por VPH mediante la observación de las verrugas.
Si no se pueden ver las verrugas genitales, necesitarás uno o más de los siguientes exámenes:

  • Prueba de solución de vinagre (ácido acético). Si se aplica una solución de vinagre en las áreas genitales infectadas por VPH, estas se tornan blancas. Esto puede ayudar a identificar lesiones planas que son difíciles de ver.
  • Papanicolaou. El médico en éste caso un ginecólogo toma una muestra de células del cuello uterino o la vagina y la envía al laboratorio para un análisis. El Papanicolaou puede revelar anomalías que pueden producir cáncer.
  • Prueba de ADN. Con esta prueba, que se realiza en las células del cuello uterino, se puede identificar el ADN de las variedades de alto riesgo del VPH que están vinculadas con los cánceres genitales. Esta prueba se recomienda, junto con el Papanicolaou, a las mujeres mayores de 30 años.

Tratamiento

Las verrugas suelen desaparecer sin tratamiento, en especial en los niños. No obstante, no hay cura para el virus, por lo que pueden reaparecer en los mismos lugares u otros lugares.

Medicamentos

Los medicamentos para eliminar las verrugas por lo general se aplican directamente a la lesión y suelen requerir varias aplicaciones para lograr resultados satisfactorios.

En la actualidad hay diferentes tipos de productos como cremas tópicas que pueden mejorar la respuesta inmune de tu cuerpo para combatir el virus, así como químicos en forma líquida que se aplican directamente sobre la lesión para secarla por capas hasta conseguir su eliminación., estos productos deberán ser indicados por tu médico urólogo para que te explique adecuadamente la forma de uso, así como posibles reacciones adversas.

Ácido salicílico. Los tratamientos con productos de venta libre que contienen ácido salicílico funcionan eliminando poco a poco las capas de una verruga. El ácido salicílico está indicado para verrugas comunes. Ten en cuenta que puede irritar la piel y no debe usarse en el rostro.

Procedimientos quirúrgicos y de otros tipos

Si los medicamentos no surten efecto, es posible que el médico sugiera eliminar las verrugas con uno de estos métodos:

  • Congelar con nitrógeno líquido (crioterapia).
  • Quemar con corriente eléctrica (electrocauterización).
  • Eliminación quirúrgica.
  • Cirugía láser.

Herpes Genital o Herpes Simple tipo II

Descripción general

El herpes genital es una infección frecuente de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple tipo II. El contacto sexual es la principal vía de propagación del virus. Después de la infección inicial, el virus permanece inactivo en el cuerpo y puede reactivarse varias veces al año.

El herpes genital puede provocar dolor, picazón y llagas en la zona genital. Pero es posible que no tengas ningún signo ni síntoma. Si estás infectado, puedes contagiar, aun cuando no tengas llagas visibles.

El herpes genital no tiene cura al igual que todos los virus, pero los medicamentos pueden aliviar los síntomas, acelerar la evolución hacia la mejoría y reducir el riesgo de infectar a otras personas. Los preservativos también pueden ayudar a prevenir la propagación de una infección por herpes genital.

 

Síntomas

La mayoría de las personas infectadas con el virus del herpes simple tipo II no sabe que tiene la infección porque no tiene signos ni síntomas o porque estos son muy leves.

Cuando se manifiestan, los síntomas aparecen entre 2 y 12 días después de la exposición al virus. Si tienes síntomas de herpes genital, pueden ser:

  • Dolor o picazón. Puedes sentir dolor y picazón con la palpación en la zona genital hasta que desaparezca la infección.
  • Protuberancias rojas pequeñas o ampollas blancas diminutas. Pueden aparecer de 2 a 12 días después de adquirir el contagio.
  • Úlceras. Se pueden formar cuando las ampollas se rompen y supuran o sangran. Las úlceras pueden provocar dolor al orinar si se encuentran cercas en o cercas del meato uretral.
  • Costras. Se forman costras en la piel a medida que las úlceras se curan.

Durante un brote inicial, es posible que tengas signos y síntomas similares a los de la influenza, como ganglios linfáticos inflamados en la ingle, dolor de cabeza, dolores musculares y fiebre.

Diferencias en la ubicación de los síntomas

Las llagas aparecen cuando la infección ingresa al cuerpo. Puedes propagar la infección cuando tocas una llaga y después te frotas o te rascas otra zona del cuerpo, incluidos los ojos.

Los hombres y las mujeres pueden tener llagas en las siguientes partes del cuerpo:

  • Glúteos y muslos.
  • Ano.
  • Boca.
  • Uretra (el conducto que permite drenar la orina de la vejiga al exterior del cuerpo).

Las mujeres también pueden tener llagas en las siguientes partes del cuerpo o dentro de ellas:

  • Zona vaginal.
  • Genitales externos.
  • Cuello uterino.

Los hombres también pueden tener llagas en las siguientes partes del cuerpo o dentro de ellas:

  • Pene.
  • Escroto.

Las reapariciones son frecuentes.

El herpes genital es diferente según la persona. Los signos y síntomas pueden reaparecer de vez en cuando durante años. Algunas personas tienen muchos episodios por año. No obstante, en muchas personas los brotes son menos frecuentes a medida que pasa el tiempo.

Durante una reaparición, poco antes de que surjan las llagas, puedes sentir lo siguiente:

  • Ardor, hormigueo y picazón donde la infección ingresó por primera vez al cuerpo.
  • Dolor en la parte inferior de la espalda, en los glúteos y en las piernas.

Sin embargo, por lo general, las reapariciones son menos dolorosas que el brote original y, a menudo, las llagas se curan con mayor rapidez.

Causas

Hay dos tipos de infecciones por el virus del herpes simple que pueden causar herpes genital:

  • Virus del herpes simple tipo 1. Este es el tipo que generalmente causa herpes labial o herpes febril en la zona de la boca. El virus del herpes simple tipo 1 generalmente se contagia por el contacto cutáneo, aunque puede extenderse a la zona de los genitales a través del sexo oral. Las reapariciones son mucho menos frecuentes que las de las infecciones por el virus del herpes simple tipo 2.
  • Virus del herpes simple tipo 2. Este es el tipo que usualmente provoca herpes genital. El virus se propaga a través del contacto sexual y del contacto con la piel. El virus del herpes simple tipo 2 es muy frecuente y sumamente contagioso, independientemente de que tengas o no una llaga.

Como el virus muere rápidamente fuera del organismo, es casi imposible infectarse a través del contacto con inodoros, toallas u otros objetos utilizados por una persona infectada.

Factores de riesgo

El riesgo de infectarte con herpes genital puede aumentar si:

  • Eres mujer. Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de tener herpes genital. El virus se transmite sexualmente con mayor facilidad de hombres a mujeres que de mujeres a hombres.
  • Tienes múltiples parejas sexuales. Cada pareja sexual adicional aumenta tu riesgo de exposición al virus que provoca el herpes genital.

Complicaciones

Las complicaciones asociadas con el herpes genital comprenden:

  • Otras infecciones de transmisión sexual. Las llagas genitales aumentan el riesgo de transmisión o contagio de otras infecciones de transmisión sexual, incluso el sida.
  • Infección del recién nacido. Los bebés nacidos de madres infectadas pueden estar expuestos al virus durante el parto. Esto puede provocar daño cerebral, ceguera o muerte del recién nacido.
  • Problemas en la vejiga. En algunos casos, las llagas asociadas con el herpes genital pueden provocar inflamación alrededor del tubo que transporta la orina desde la vejiga al exterior (uretra). La inflamación puede cerrar la uretra durante varios días, lo que requiere la inserción de una sonda para drenar la vejiga.
  • Meningitis. En raras ocasiones, la infección por el virus herpes simple produce la inflamación de las membranas y el líquido cefalorraquídeo que rodean el cerebro y la médula espinal.
  • Inflamación rectal (proctitis). El herpes genital puede provocar una inflamación del revestimiento rectal, en especial en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.

Prevención

Las sugerencias para prevenir el herpes genital son las mismas que para prevenir otras infecciones de transmisión sexual: Abstenerte de la actividad sexual o limitar el contacto sexual a solo una persona que no esté infectada. Sin llegar a eso, puedes:

  • Usar, o hacer que tu pareja use, un preservativo de látex durante todos los contactos sexuales.
  • Evitar la relación sexual si un miembro de la pareja tiene un brote de herpes en el área genital o en cualquier otro lado.

Precauciones durante el embarazo

Si estás embarazada y sabes que tienes herpes genital, avísale a tu médico. Si crees que puedes tener herpes genital, solicita una prueba de detección.

Tu médico puede recomendarte que empieces a tomar medicamentos antivirales para el herpes en la última etapa del embarazo, para intentar prevenir un brote cerca del parto. Si tienes un brote al momento de entrar en trabajo de parto, tu médico probablemente te recomendará una cesárea para reducir el riesgo de transmitir el virus a tu bebé.

Diagnóstico

El médico generalmente puede diagnosticar herpes genital mediante una exploración física y los resultados de ciertos análisis de laboratorio:

  • Cultivo viral. Esta prueba implica tomar una muestra de tejido o hacer un raspado de las llagas para examinar en el laboratorio.
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa. Esta prueba se utiliza para copiar el ADN a partir de una muestra de sangre, tejido de una llaga o líquido cefalorraquídeo. Luego, se analiza el ADN para establecer la presencia del virus del herpes simple y determinar qué tipo de virus del herpes simple tienes.
  • Análisis de sangre. Esta prueba analiza, en una muestra de sangre, la presencia de anticuerpos contra el virus del herpes simple para detectar una infección previa por herpes.

Tratamiento

El herpes genital no tiene cura. El tratamiento con medicamentos antivirales puede:

  • Ayudar a sanar las llagas más rápidamente durante un brote inicial.
  • Disminuir la gravedad y la duración de los síntomas en brotes recurrentes.
  • Reducir la frecuencia de la recurrencia.
  • Minimizar la posibilidad de transmitir el virus del herpes a otros.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

El hallazgo de que tienes herpes genital puede provocar vergüenza, bochorno y enojo, entre otras emociones. Puedes sospechar de tu pareja o sentir resentimiento hacia él/ella si crees que te «transmitió» la infección. O puedes temer el rechazo de tu pareja actual o de parejas futuras.

Lo que sientes es normal. A continuación te damos algunas formas saludables de enfrentar el herpes genital:

  • Comunícate con tu pareja. Sé abierto y sincero sobre tus sentimientos. Confía en tu pareja y cree lo que él o ella te diga. No eches culpas. El herpes genital puede permanecer inactivo en tu organismo durante años, por lo que con frecuencia es difícil determinar cuándo te infectaste.
  • Infórmate. Habla con tu médico o un consejero para aprender a vivir con la afección y minimizar las probabilidades de infectar a otros. Conoce tus opciones de tratamiento y cómo controlar los brotes.
  • Únete a un grupo de apoyo. Busca un grupo en tu área o en línea para poder hablar sobre tus sentimientos y aprender de las experiencias de otros.
LITIASIS O CÁLCULOS DE VÍAS URINARIAS

Cálculos renales

Descripción general

Los cálculos renales (litiasis renal, nefrolitiasis) son depósitos duros de minerales y sales que se forman dentro de los riñones.

Los cálculos renales tienen muchas causas y pueden afectar cualquier parte de las vías urinarias, desde los riñones hasta la vejiga. En lo general, los cálculos se forman cuando la orina se concentra, lo que permite que los minerales sedimenten, se cristalicen y se unan.

Expulsar los cálculos renales puede ser bastante doloroso, pero, en general, los cálculos no producen daños permanentes si se los identifica de forma oportuna. Según sea el caso, es posible que solo tengas que tomar analgésicos y mucha agua para expulsar un cálculo renal. Pero en ciertos casos, sobre todo si los síntomas de dolor persiste por mas de 12 horas, o si se acompaña de fiebre o mal estado general, seguramente requerirás de una adecuada evaluación por el urólogo ya que puedes requerir algún procedimiento para resolver la obstrucción que éstos cálculos suelen ocasionar.

Síntomas

Un cálculo renal puede no causar síntomas hasta que comienza a desplazarse por el riñón o hasta que pasa por el uréter (el tubo que conecta el riñón y la vejiga). En ese momento, podrías tener los siguientes signos y síntomas:

  • Dolor intenso a los lados y en la parte posterior, debajo de las costillas.
  • Dolor que se extiende hacia la parte inferior del abdomen y hacia la ingle.
  • Dolor que viene en oleadas y cuya intensidad fluctúa.
  • Dolor al orinar.
  • Orina de color rosa, rojo o marrón.
  • Orina turbia o con olor desagradable.
  • Náuseas y vómitos.
  • Necesidad constante de orinar.
  • Micciones más frecuentes de lo usual.
  • Fiebre y escalofríos si existe una infección.
  • Micciones en pequeñas cantidades.

El dolor causado por un cálculo renal puede cambiar (por ejemplo, puede trasladarse a una ubicación diferente, o su intensidad puede aumentar) a medida que se desplaza a través de las vías urinarias.

¿Cuándo consultar al médico?

Pide una consulta con el médico si tienes signos y síntomas que te preocupan.

Busca atención médica inmediata si presentas:

  • Dolor tan intenso que no puedes sentarte en posición derecha o encontrar una posición cómoda.
  • Dolor acompañado por náuseas y vómitos.
  • Dolor acompañado por fiebre y escalofríos.
  • Sangre en la orina.
  • Dificultad para orinar.

Causas

Los cálculos renales, a menudo, no tienen una sola causa definida, aunque diversos factores pueden aumentar el riesgo de padecerlos.

Los cálculos renales se producen cuando la cantidad de sustancias que forman cristales, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico, en la orina es mayor de la que pueden diluir los líquidos presentes en esta. Al mismo tiempo, la orina puede carecer de sustancias que impidan que los cristales se adhieran unos a otros (inhibidores de la formación de cálculos como por ejemplo el citrato), lo que crea un entorno ideal para la formación de cálculos renales.

Tipos de cálculos renales

Conocer el tipo de cálculo renal ayuda a determinar la causa y puede ofrecer indicios sobre cómo reducir el riesgo de tener más cálculos renales. De ser posible, si eliminas un cálculo renal intenta conservarlo para llevárselo al médico a fin de que se analice.

Los tipos de cálculos renales son:

  • Cálculos de calcio. La mayoría de los cálculos renales son cálculos de calcio, por lo general, en forma de oxalato de calcio. El oxalato es una sustancia que se encuentra en los alimentos de forma natural, y también la produce el hígado a diario. Algunas frutas y vegetales, así como las nueces y el chocolate, tienen un alto contenido de oxalato. Los factores alimenticios, las altas dosis de vitamina D, la cirugía de bypass intestinal y varios trastornos metabólicos pueden aumentar la concentración de calcio u oxalato en la orina.
Los cálculos de calcio pueden también producirse en forma de fosfato de calcio. Este tipo de cálculos es más frecuente en trastornos metabólicos, como la acidosis tubular renal. También puede estar relacionado con ciertas migrañas o con el consumo de algunos medicamentos anticonvulsivos, como el topiramato (Topamax).
  • Cálculos de estruvita. Los cálculos de estruvita se forman en respuesta a una infección, como la infección de las vías urinarias. Estos cálculos pueden crecer rápidamente y volverse bastante grandes, incluso ocupar la totalidad del interior de las cavidades renales (cálculo en forma de coral o coraliforme), a veces, presentan muy pocos síntomas o pequeñas advertencias.
  • Cálculos de ácido úrico. Los cálculos de ácido úrico se pueden formar en personas que no beben la suficiente cantidad de líquido o que pierden mucho líquido, aquellas que consumen una dieta alta en proteínas o aquellas que tienen gota. Ciertos factores genéticos también pueden aumentar el riesgo de padecer cálculos de ácido úrico.
  • Cálculos de cistina. Estos cálculos se forman en personas con un trastorno hereditario que causa que los riñones excreten mucha cantidad de ciertos aminoácidos (cistinuria).

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer cálculos renales son:

  • Antecedentes familiares o personales. Si alguien de tu familia tiene cálculos renales, tienes más probabilidad de padecer la enfermedad. Además, si alguna vez tuviste uno o más cálculos renales, corres un mayor riesgo de tener otro.
  • Deshidratación. No beber suficiente agua todos los días puede aumentar el riesgo de tener cálculos renales. Las personas que viven en climas cálidos y que transpiran mucho pueden presentar un riesgo mayor que otras personas.
  • Ciertas dietas. Llevar una dieta rica en proteínas, sodio (sal) y azúcar puede aumentar el riesgo de tener algunos tipos de cálculos renales. Esto es sobre todo cierto con una dieta rica en sodio. El exceso de sal en la dieta incrementa la cantidad de calcio que el riñón tiene que filtrar y aumenta, de manera importante, el riesgo de tener cálculos renales.
  • Ser obeso. Un índice de masa corporal alto, un perímetro de la cintura ancho y el aumento de peso se pueden asociar con un incremento del riesgo de tener cálculos renales.
  • Cirugía y enfermedades digestivas. La cirugía de bypass gástrico, la enfermedad inflamatoria intestinal o la diarrea crónica pueden provocar cambios en el proceso digestivo que afectan la absorción de calcio y de agua, lo que aumenta los niveles de sustancias que forman cálculos en la orina.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades y los trastornos que pueden aumentar el riesgo de tener cálculos renales comprenden la acidosis tubular renal, la cistinuria, el hiperparatiroidismo, ciertos medicamentos y algunas infecciones de las vías urinarias.

Diagnóstico

Si el médico sospecha que tienes cálculos renales, seguramente te harán los siguientes análisis y procedimientos de diagnóstico:

  • Análisis de sangre. Los análisis de sangre pueden revelar un exceso de calcio o de ácido úrico en la sangre. Los resultados de los análisis de sangre sirven para controlar la salud de los riñones y pueden hacer que el médico quiera comprobar si tienes otras enfermedades.
  • Análisis de orina. El análisis de orina de 24 horas puede mostrar que estás eliminando demasiados minerales que forman cálculos o muy pocas sustancias que previenen la formación de cálculos. Para este análisis, tu médico puede pedirte que hagas dos recogidas de orina en dos días consecutivos.
  • Pruebas por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por imágenes pueden mostrar cálculos renales en las vías urinarias. Las opciones abarcan desde una simple radiografía abdominal, en la cual los cálculos renales pequeños pueden pasar inadvertidos, hasta la tomografía computarizada de alta velocidad o de energía dual, que puede mostrar incluso cálculos muy pequeños. Otras opciones de estudios por imágenes son la ecografía, un estudio no invasivo, y la urografía intravenosa, que consiste en inyectar tinte en una vena del brazo y tomar radiografías (pielografía intravenosa) u obtener imágenes de tomografía computarizada (urografía por tomografía computarizada) a medida que el tinte viaja a través de los riñones y la vejiga.
  • Análisis de los cálculos expulsados. Es posible que te pida que orines a través de un filtro para retener los cálculos que lograron pasar. El análisis de laboratorio revelará la composición de los cálculos renales. El médico usa esta información para determinar el origen de los cálculos renales y establecer un plan para prevenir la formación de más cálculos renales.

Tratamiento

El tratamiento de los cálculos renales varía en función del tipo de cálculo y de la causa.

Cálculos pequeños con síntomas mínimos

La mayoría de los cálculos renales pequeños no requieren un tratamiento invasivo. Es posible que puedas expulsar un cálculo pequeño de las siguientes maneras:

  • Bebiendo agua. Tomar entre 2 y 3 cuartos de galón (1,9 a 2,8 litros) por día puede ayudarte a limpiar el aparato urinario. A menos que tu médico te indique lo contrario, bebe suficiente líquido —sobre todo agua— para producir una orina transparente o casi transparente.
  • Analgésicos. Expulsar un cálculo pequeño puede provocar desde cierta molestia hasta un dolor sumamente intenso. Para aliviar el dolor leve, el médico puede indicarte algunos analgésicos.
  • Terapia médica. El médico puede indicarte un medicamento para ayudarte a expulsar el cálculo renal. Este tipo de medicamento, conocido como «alfabloqueante», relaja los músculos del uréter y te ayuda a expulsar el cálculo renal más rápido y con menos dolor.

Cálculos grandes y cálculos que producen síntomas.

Los cálculos renales que no se pueden tratar con medidas conservadoras —ya sea porque son muy grandes para expulsarlos solos o porque producen sangrado, daño en el riñón o infecciones permanentes de las vías urinarias— pueden requerir un tratamiento más exhaustivo.

Los procedimientos pueden comprender lo siguiente:

  • Usar ondas sonoras para romper los cálculos. Para ciertos cálculos renales, según el tamaño y la ubicación, el médico puede recomendar un procedimiento llamado «litotricia extracorporal por ondas de choque».
La litotricia extracorporal por ondas de choque usa ondas sonoras para crear vibraciones fuertes (ondas de choque) que rompen los cálculos en pequeños pedazos para que puedan expulsarse con la orina. El procedimiento dura entre 45 y 60 minutos, y puede producir dolor moderado; por lo tanto, es posible que estés sedado o que te den anestesia suave para que te sientas cómodo.
La litotricia extracorporal por ondas de choque puede provocar sangre en la orina, formación de hematomas en la espalda o en el abdomen, sangrado alrededor del riñón y otros órganos cercanos, y molestias cuando eliminas los fragmentos del cálculo a través de las vías urinarias, para lo cual comúnmente se coloca un cateter ureteral tipo doble J, que permeabiliza todo el ureter para que estos pequeños fragmentos no ocasionen obstrucción y dolor.
  • Cirugía para extraer los cálculos renales muy grandes. Un procedimiento llamado «nefrolitotomía percutánea» consiste en la extracción quirúrgica de un cálculo renal mediante instrumentos y telescopios pequeños que se introducen a través de un pequeño orificio de 1cm o menos que se realiza en la espalda. Te darán una anestesia general durante la cirugía y permanecerás en el hospital durante uno o dos días para recuperarte. Tu médico puede recomendar esta cirugía si la litotricia extracorporal por ondas de choque no dio resultado.
  • Usar un endoscopio para extraer los cálculos. Para extraer un cálculo pequeño alojado en el uréter o en el riñón, el urólogo puede introducir un tubo delgado que posee una luz y una cámara (ureteroscopio) a través de la uretra y de la vejiga hasta llegar al uréter. Una vez que se localiza el cálculo, por el canal de trabajo del ureteroscopio es posible llevar distintos tipos de energica para fragmentar el cálculo (láser o neumática) para luego extraer los pequeños fragmentos con una canastilla y el resto de polvo se eliminarán con la orina. Después, el médico puede colocar un pequeño tubo (stent) en el interior del uréter para mejorar la hinchazón y promover la cicatrización. Posiblemente, necesites anestesia regional (de las costillas hacia abajo) o general durante este procedimiento.
  • Cirugía de la glándula paratiroidea. Algunos cálculos de fosfato de calcio se forman a causa de glándulas paratiroides hiperactivas, las cuales están ubicadas en los cuatro extremos de la glándula tiroides, justo debajo de la nuez de Adán. Cuando esas glándulas producen demasiada hormona paratiroidea (hiperparatiroidismo), los niveles de calcio pueden aumentar demasiado y, en consecuencia, se pueden formar cálculos renales. A veces, el hiperparatiroidismo aparece cuando se forma un pequeño tumor benigno en una de las glándulas paratiroides o si manifiestas otro trastorno que hace que estas glándulas produzcan más hormona paratiroidea. Extirpar el crecimiento de la glándula detiene la formación de los cálculos renales. O bien, el médico puede recomendarte un tratamiento para el trastorno que provoca que la glándula paratiroidea produzca la hormona en exceso.

Prevención

La prevención de los cálculos renales puede comprender una combinación de cambios de estilo de vida y de medicamentos.

Cambios en el estilo de vida.

Cosas que puedes hacer para reducir el riesgo de cálculos renales:

  • Bebe agua todo el día. Para las personas con antecedentes de cálculos renales, los médicos suelen recomendar orinar aproximadamente 2,6 cuartos de galón (2,5 litros) de orina por día. Tu médico puede pedirte que midas la cantidad de orina que eliminas para asegurarse de que bebes suficiente agua. Si vives en un lugar de clima caluroso y seco, o si haces ejercicios con frecuencia, tal vez tengas que beber más cantidad de agua para producir suficiente orina. Si la orina es clara y transparente, es probable que estés tomando suficiente agua.
  • Consume menos alimentos ricos en oxalatos. Si tienes tendencia a formar cálculos de oxalato de calcio, tu médico puede recomendarte que reduzcas los alimentos ricos en oxalatos. Estos comprenden remolacha, espinaca, acelga, nueces, té, chocolate, pimienta negra y productos de soja.
  • Elige una dieta con bajo contenido en sal y proteínas animales. Reduce la cantidad de sal que comes y elige fuentes de proteína no animales, como las legumbres. Considera usar un sustituto de la sal, como los condimentos Mrs. Dash.
  • Sigue consumiendo alimentos ricos en calcio, pero ten cuidado con los suplementos de calcio. El calcio de los alimentos no afecta el riesgo de cálculos renales. Sigue consumiendo alimentos ricos en calcio, a menos que tu médico te aconseje lo contrario. Pregúntale a tu médico antes de tomar suplementos de calcio, ya que estos suplementos se asociaron con un aumento del riesgo de cálculos renales. Puedes reducir el riesgo si tomas los suplementos junto con las comidas. En algunas personas, las dietas con bajo contenido en calcio pueden aumentar la formación de cálculos renales.

Pídele a tu médico que te derive a un dietista para que te ayude a elaborar un plan de alimentación a fin de reducir el riesgo de cálculos renales.

Medicamentos

Los medicamentos pueden controlar la cantidad de minerales y sales en la orina, y pueden ser útiles para las personas que tienen ciertos tipos de cálculos. El tipo de medicamento que te recete el médico dependerá de la clase de cálculo renal que tengas.

A continuación se describen algunos ejemplos:

  • Cálculos de calcio. Para ayudarte a prevenir la formación de cálculos de calcio, tu médico puede recetarte un diurético con tiacida o una preparación que contenga fosfato.
  • Cálculos de ácido úrico. Tu médico puede recetarte alopurinol (Zyloprim, Aloprim) para bajar los niveles de ácido úrico en la sangre y en la orina, además de un medicamento para que la orina se mantenga alcalina. En algunos casos, el alopurinol y un agente alcalinizante pueden disolver los cálculos de ácido úrico.
  • Cálculos de estruvita. Para prevenir los cálculos de estruvita, el médico puede recomendar estrategias para que la orina no tenga bacterias que causen infección. El consumo prolongado de antibióticos en pequeñas dosis puede ayudar a cumplir con este objetivo. Por ejemplo, para tratar los cálculos renales, el médico puede recomendar un antibiótico antes de una cirugía y durante un tiempo después de la cirugía.
  • Cálculos de cistina. Los cálculos de cistina pueden ser difíciles de tratar. Tu médico puede recomendarte que tomes más líquidos para que los riñones produzcan mucha más orina. Si esta única medida no da resultado, el médico también puede recetarte un medicamento que baje la cantidad de cistina en la orina.

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