UROLOGÍA FEMENINA

Atención personalizada en:

INCONTINENCIA URINARIA

Descripción general

La incontinencia urinaria —pérdida del control de la vejiga— es un problema frecuente y que a menudo causa vergüenza. La intensidad abarca desde perder orina ocasionalmente cuando toses o estornudas hasta tener una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que no llegas al baño a tiempo. Si bien ocurre con mayor frecuencia a medida que las personas envejecen, la incontinencia urinaria no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Si la incontinencia urinaria afecta tus actividades diarias, no dudes en consultar al médico. En la mayoría de las personas, algunos cambios sencillos en el estilo de vida o un tratamiento médico pueden aliviar la molestia o detener la incontinencia urinaria. Síntomas
Muchas personas tienen pérdidas de orina menores y ocasionales. Otras, pueden tener pérdidas de leves a moderadas con mayor frecuencia. Los tipos de incontinencia urinaria comprenden:
  • Incontinencia de esfuerzo. La orina se escapa cuando ejerces presión sobre la vejiga al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.
  • Incontinencia imperiosa o de urgencia. Tienes una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tengas que orinar con frecuencia, incluso durante toda la noche. La incontinencia imperiosa puede deberse a una afección menor, como una infección, o a una enfermedad más grave, como un trastorno neurológico o diabetes.
  • Incontinencia por rebosamiento. Tienes goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.
  • Incontinencia funcional. Un deterioro físico o mental te impide llegar al baño a tiempo. Por ejemplo, si tienes artritis grave, es posible que no puedas desabotonarte el pantalón lo suficientemente rápido.
  • Incontinencia mixta. Tienes más de un tipo de incontinencia urinaria.

¿Cuándo consultar al médico?

Es posible que te resulte incómodo hablar sobre la incontinencia con el médico. Pero si la incontinencia es frecuente o está afectando tu calidad de vida, es importante buscar asesoramiento médico, pues la incontinencia podría:
  • Indicar una afección de fondo más grave.
  • Restringir tus actividades y limitar tus interacciones sociales.
  • Aumentar el riesgo de caídas en los adultos mayores cuando van de prisa al baño.

Causas

La incontinencia urinaria no es una enfermedad, sino un síntoma. Puede ser causada por determinados hábitos diarios, enfermedades de fondo o problemas físicos. Una evaluación exhaustiva a cargo del médico puede ayudar a determinar qué produce la incontinencia. Incontinencia urinaria transitoria Ciertos alimentos, bebidas y medicamentos pueden actuar como diuréticos (estimulan la vejiga e incrementan el volumen de orina). Algunos de ellos son:
  • Alcohol.
  • Cafeína.
  • Gaseosas y agua mineral con gas.
  • Edulcorantes artificiales.
  • Chocolate.
  • Chiles.
  • Alimentos con alto contenido de especias, azúcar o ácido, especialmente los cítricos.
  • Medicamentos para la presión arterial y el corazón, sedantes y miorrelajantes.
  • Grandes dosis de vitamina C.
La incontinencia urinaria también puede ser a causa de una enfermedad fácilmente tratable, por ejemplo:
  • Infección urinaria.Las infecciones pueden irritar la vejiga, provocar una fuerte necesidad de orinar y, en ocasiones, incontinencia.
  • Estreñimiento.El recto está ubicado cerca de la vejiga y comparte muchos nervios. Las heces duras y compactadas en el recto hacen que estos nervios se mantengan activos en exceso y aumenten la frecuencia urinaria.
Incontinencia urinaria persistente La incontinencia urinaria también puede ser un trastorno persistente causado por problemas físicos o cambios de fondo, entre ellos:
  • Embarazo.Los cambios hormonales y el aumento de peso del feto pueden provocar incontinencia de esfuerzo.
  • Parto. El parto vaginal puede debilitar los músculos necesarios para controlar la vejiga y también dañar sus nervios y el tejido de sostén, lo que lleva a que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede empujar hacia abajo la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado de su posición habitual, y hacer que asomen en la vagina. Dichas protuberancias pueden asociarse a la incontinencia.
  • Cambios a causa de la edad.El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes con el pasar de los años.
  • Menopausia.Después de la menopausia, las mujeres producen menos estrógeno, una hormona que ayuda a conservar sana la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.
  • Histerectomía. En las mujeres, la vejiga y el útero están sostenidos por muchos músculos y ligamentos que comparten. Cualquier cirugía que involucre el aparato reproductor de la mujer, por ejemplo, la extracción del útero, puede dañar los músculos de sostén del suelo pélvico y producir incontinencia.
  • Agrandamiento de la próstata. Especialmente en los hombres mayores, la incontinencia a menudo proviene del agrandamiento de la glándula prostática, una afección conocida como «hiperplasia prostática benigna».
  • Cáncer de próstata.En los hombres, la incontinencia de esfuerzo o la incontinencia imperiosa pueden asociarse a un cáncer de próstata sin tratar. Pero, más a menudo, la incontinencia es un efecto secundario de los tratamientos para el cáncer de próstata.
  • Obstrucción.Un tumor en cualquier parte de las vías urinarias puede obstruir el flujo normal de orina y ocasionar incontinencia por rebosamiento. Los cálculos urinarios (bultos duros similares a piedras que se forman en la vejiga) a veces pueden causar pérdida de orina.
  • Trastornos neurológicos. La esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral o una lesión medular pueden interferir en las señales nerviosas involucradas en el control de la vejiga y causar incontinencia urinaria.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia urinaria comprenden:
  • Sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir incontinencia de esfuerzo. El embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal dan cuentas de esta diferencia. No obstante, los hombres con problemas de próstata tienen riesgo elevado de sufrir incontinencia imperiosa y por rebosamiento.
  • Edad.A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente.
  • Tener sobrepeso.El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
  • Fumar. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
  • Antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, en especial, incontinencia imperiosa, tienes mayor riesgo de padecer la afección.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades neurológicas o la diabetes pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

Complicaciones

Las complicaciones de la incontinencia urinaria crónica comprenden:
  • Trastornos de la piel. Cuando la piel permanece constantemente húmeda puede promover la aparición de erupciones, infecciones de la piel y llagas.
  • Infecciones de las vías urinarias. La incontinencia aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias recurrentes.
  • Impacto en la vida privada. La incontinencia puede afectar las relaciones sociales, laborales y personales.

Prevención

La incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse. No obstante, para disminuir el riesgo, puede resultarte útil:
  • Mantener un peso saludable.
  • Practicar ejercicios del suelo pélvico.
  • Evitar alimentos que irriten la vejiga, como la cafeína, el alcohol y los alimentos ácidos.
  • Ingerir más fibra, que puede prevenir el estreñimiento, una causa de incontinencia urinaria.
  • No fumar o buscar ayuda para dejar de fumar.

Diagnóstico

Es importante determinar el tipo de incontinencia urinaria que tienes. En general, el médico puede determinarlo a partir de tus síntomas. La información servirá para guiar las decisiones del tratamiento. Es probable que el médico comience con una revisión exhaustiva de los antecedentes y una exploración física. Luego, probablemente te pida que hagas una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como toser. A continuación, el médico probablemente te recomiende:
  • Uroanálisis. El análisis de una muestra de orina sirve para detectar signos de infección, rastros de sangre u otras anormalidades.
  • Diario del funcionamiento de la vejiga. Durante varios días, anotas cuánto bebes, cuándo orinas, la cantidad de orina que produces, si experimentaste una necesidad imperiosa de orinar y cuántos episodios de incontinencia tuviste.
  • Medición posterior a la micción. El médico te pide que orines en un recipiente que mide la producción de orina. Luego, supervisa la cantidad de orina residual en la vejiga mediante un catéter o una ecografía. Una gran cantidad de orina residual puede significar que tienes una obstrucción en las vías urinarias o un problema con los nervios o músculos de la vejiga.
Si se necesita más información, el médico puede recomendarte pruebas más complejas, como el análisis urodinámico y la ecografía pélvica. Estas pruebas se suelen realizar si estás considerando una cirugía.

Tratamiento

El tratamiento de la incontinencia urinaria depende del tipo de incontinencia, la gravedad y la causa de fondo. Probablemente se necesite una combinación de tratamientos. Si la enfermedad preexistente es la causante de los síntomas, el médico tratará esa enfermedad primero. Es probable que el médico sugiera tratamientos menos invasivos al principio y continúe con otras opciones solamente si estas técnicas fallan.

Técnicas conductuales

El médico puede recomendarte lo siguiente:
  • Entrenamiento de la vejiga, para demorar la micción después de que sientes la necesidad de orinar. Puedes comenzar tratando de contenerla durante 10 minutos cada vez que sientas la necesidad de orinar. El objetivo es prolongar el tiempo entre las idas al baño hasta que orines solamente cada 2,5 a 3,5 horas.
  • Orinar dos veces, como ayuda para aprender a vaciar la vejiga lo más posible a fin de evitar la incontinencia por rebosamiento. En este caso, «orinar dos veces» significa orinar, y luego esperar unos minutos e intentarlo nuevamente.
  • Horarios programados para ir al baño, para orinar cada dos a cuatro horas en lugar de aguardar hasta tener la necesidad de ir.
  • Control de los líquidos y la dieta, para recuperar el control de la vejiga. Es posible que tengas que limitar o evitar el alcohol, la cafeína y los alimentos ácidos. Reducir el consumo de líquidos, bajar de peso o aumentar la actividad física también pueden aliviar el problema.

Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico

Músculos del piso pélvico en mujeres

El médico puede recomendarte que hagas estos ejercicios con frecuencia para fortalecer los músculos que ayudan a controlar la micción. Estos ejercicios, también conocidos como «ejercicios de Kegel», son especialmente efectivos para tratar la incontinencia de esfuerzo, pero también pueden ser útiles para tratar la incontinencia imperiosa. Al realizar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, imagina que estás tratando de detener el flujo de orina. Después:
  • Tensiona (contrae) los músculos que usarías para detener la micción y mantén la contracción por cinco segundos; luego, relájalos por cinco segundos. (Si te resulta muy difícil, comienza manteniendo la contracción durante dos segundos y relájalos por tres segundos).
  • Continúa con el ejercicio hasta mantener las contracciones durante 10 segundos por vez.
  • Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.
Para ayudarte a identificar y contraer los músculos adecuados, el médico podría sugerirte que trabajes con un fisioterapeuta o que intentes con técnicas de biorretroalimentación.

Estimulación eléctrica

Se introducen temporalmente electrodos en el recto o la vagina para estimular y fortalecer los músculos del suelo pélvico. La estimulación eléctrica suave puede ser efectiva para la incontinencia de esfuerzo y la incontinencia imperiosa, pero es posible que necesites múltiples tratamientos durante varios meses.

Medicamentos

Los medicamentos que suelen utilizarse para tratar la incontinencia comprenden:
  • Anticolinérgicos.Estos medicamentos pueden calmar la vejiga hiperactiva y ser útiles para la incontinencia imperiosa. Algunos ejemplos son oxibutinina, tolterodina, darifenacina, y solifenacina.
  • Mirabegrón. Este medicamento, que se usa para tratar la incontinencia imperiosa, relaja los músculos de la vejiga y puede aumentar la cantidad de orina que la vejiga puede retener. También puede aumentar la cantidad que puedes orinar por vez y ayudarte a vaciar más la vejiga.
  • Alfabloqueantes.En los hombres con incontinencia imperiosa o por rebosamiento, estos medicamentos relajan los músculos del cuello de la vejiga y las fibras musculares de la próstata, mientras facilitan el vaciamiento de la vejiga. Algunos ejemplos son la tamsulosina, la alfuzosina, la silodosina, la doxazosina y la terazosina.
  • Estrógeno tópico.  Con respecto a las mujeres, aplicar estrógeno tópico de dosis baja en presentaciones de crema, anillo o parche vaginal puede ayudar a tonificar y a rejuvenecer los tejidos de la uretra y la zona vaginal. Para la incontinencia urinaria, no se recomienda el estrógeno sistémico (tomar la hormona en píldoras), ya que incluso podría empeorar el cuadro.

Terapias intervencionistas

Estimulador del nervio sacro

Dispositivo de estimulación del nervio sacro

Las terapias intervencionistas que pueden ser útiles para la incontinencia comprenden:
  • Inyecciones de material de relleno. Se inyecta un material sintético en el tejido que rodea la uretra. El material de relleno mantiene la uretra cerrada y reduce la pérdida de orina. Por lo general, este procedimiento es mucho menos efectivo que los tratamientos más invasivos, como la cirugía para la incontinencia de esfuerzo, y a menudo tiene que repetirse periódicamente.
  • Toxina botulínica tipo A (Botox). Las inyecciones de bótox en el músculo de la vejiga pueden resultar beneficiosas para las personas que tienen vejiga hiperactiva. Por lo general, el bótox se receta solamente si otros medicamentos de primera línea no han dado resultado.
  • Estimuladores nerviosos. Se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos debajo de la piel que emite impulsos eléctricos indoloros a los nervios que participan en el control de la vejiga (nervios sacros). La estimulación de los nervios sacros puede controlar la incontinencia imperiosa si otras terapias no han dado resultado. El dispositivo puede implantarse debajo de la piel en las nalgas y conectarse a cables en la parte inferior de la espalda, por encima de la zona del pubis o, con el uso de un dispositivo especial, puede insertarse en la vagina.

Cirugía

Procedimientos de cabestrillo

Suspensión del cuello vesical

Si otros tratamientos no dan resultado, varios procedimientos quirúrgicos pueden tratar los problemas que causan la incontinencia urinaria:
  • Procedimientos con cabestrillo. Para crear un cabestrillo pélvico alrededor de la uretra y la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra (cuello de la vejiga), se utilizan tiras de tu propio tejido corporal, material sintético o malla. El cabestrillo ayuda a mantener la uretra cerrada, especialmente cuando toses o estornudas. Este procedimiento se utiliza para tratar la incontinencia de esfuerzo.
  • Suspensión del cuello de la vejiga. Este procedimiento está pensado para sostener la uretra y el cuello de la vejiga (la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra). Esto implica una incisión abdominal; por lo tanto, se lleva a cabo bajo anestesia general o intradural.
  • Cirugía de prolapso. En las mujeres con incontinencia mixta y prolapso de los órganos pélvicos, la cirugía puede comprender una combinación del procedimiento con cabestrillo y la cirugía de prolapso.
  • Esfínter urinario artificial. En los hombres, se implanta un pequeño anillo lleno de líquido alrededor del cuello de la vejiga para mantener cerrado el esfínter urinario hasta estar listo para orinar. Para orinar, presionas una válvula implantada debajo de la piel que hace que el anillo se desinfle y permite que la orina salga de la vejiga.

Compresas absorbentes y catéteres

Si los tratamientos médicos no pueden eliminar completamente la incontinencia, puedes probar productos que ayudan a aliviar la molestia e incomodidad de la pérdida de orina:
  • Compresas y vestimenta protectora. La mayoría de los productos no son más abultados que la ropa interior normal y pueden usarse cómodamente debajo de la vestimenta diaria. Los hombres con problemas de goteo de orina pueden usar un recolector de gotas (un pequeño bolsillo de compresa absorbente que se coloca sobre el pene y se mantiene en su lugar con ropa interior ceñida).
  • Catéter. Si tienes incontinencia porque la vejiga no se vacía adecuadamente, el médico podría recomendarte que aprendas a introducir un tubo blando (catéter) en la uretra varias veces al día para drenar la vejiga. Te indicarán cómo limpiar estos catéteres para usarlos nuevamente en forma segura.

Recomendaciones

Si tienes problemas de pérdida de orina, es posible que debas tomar precauciones adicionales para prevenir la irritación de la piel:
  • Utiliza un paño para limpiarte.
  • Deja secar la piel al aire.
  • Evita lavarte o usar duchas vaginales con frecuencia, ya que esto puede debilitar las defensas naturales del organismo contra las infecciones de vejiga.
  • Considera usar una crema protectora, como vaselina o mantequilla de cacao, para proteger la piel de la orina.
  • Pregúntale al médico acerca de limpiadores especiales para eliminar la orina que sequen la piel en menor medida que otros productos.
Si tienes incontinencia imperiosa o incontinencia nocturna, haz que el baño sea más conveniente:
  • Retira las alfombras o los muebles con los que podrías tropezar o chocar cuando vas al baño.
  • Usa una luz de noche para iluminar el camino y reducir el riesgo de caídas.
Si tienes incontinencia funcional, podrías hacer lo siguiente:
  • Tener un bacín junto a la cama en tu dormitorio.
  • Instalar un asiento de inodoro elevado.
  • Ampliar la entrada al baño.

Medicina alternativa

No hay terapias de medicina alternativa que hayan demostrado curar la incontinencia urinaria. Estudios preliminares demostraron que la acupuntura puede proporcionar cierto beneficio a corto plazo, pero es necesario realizar más investigaciones. El yoga también puede ofrecer algunos beneficios para la incontinencia urinaria; sin embargo, se necesita realizar más estudios.

Descripción general

La incontinencia urinaria —pérdida del control de la vejiga— es un problema frecuente y que a menudo causa vergüenza. La intensidad abarca desde perder orina ocasionalmente cuando toses o estornudas hasta tener una necesidad de orinar tan repentina y fuerte que no llegas al baño a tiempo. Si bien ocurre con mayor frecuencia a medida que las personas envejecen, la incontinencia urinaria no es una consecuencia inevitable del envejecimiento. Si la incontinencia urinaria afecta tus actividades diarias, no dudes en consultar al médico. En la mayoría de las personas, algunos cambios sencillos en el estilo de vida o un tratamiento médico pueden aliviar la molestia o detener la incontinencia urinaria.

Síntomas

Muchas personas tienen pérdidas de orina menores y ocasionales. Otras, pueden tener pérdidas de leves a moderadas con mayor frecuencia. Los tipos de incontinencia urinaria comprenden:
  • Incontinencia de esfuerzo. La orina se escapa cuando ejerces presión sobre la vejiga al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.
  • Incontinencia imperiosa o de urgencia. Tienes una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tengas que orinar con frecuencia, incluso durante toda la noche. La incontinencia imperiosa puede deberse a una afección menor, como una infección, o a una enfermedad más grave, como un trastorno neurológico o diabetes.
  • Incontinencia por rebosamiento. Tienes goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.
  • Incontinencia funcional. Un deterioro físico o mental te impide llegar al baño a tiempo. Por ejemplo, si tienes artritis grave, es posible que no puedas desabotonarte el pantalón lo suficientemente rápido.
  • Incontinencia mixta. Tienes más de un tipo de incontinencia urinaria.

¿Cuándo consultar al médico?

Es posible que te resulte incómodo hablar sobre la incontinencia con el médico. Pero si la incontinencia es frecuente o está afectando tu calidad de vida, es importante buscar asesoramiento médico, pues la incontinencia podría:
  • Indicar una afección de fondo más grave.
  • Restringir tus actividades y limitar tus interacciones sociales.
  • Aumentar el riesgo de caídas en los adultos mayores cuando van de prisa al baño.

Causas

La incontinencia urinaria no es una enfermedad, sino un síntoma. Puede ser causada por determinados hábitos diarios, enfermedades de fondo o problemas físicos. Una evaluación exhaustiva a cargo del médico puede ayudar a determinar qué produce la incontinencia. Incontinencia urinaria transitoria Ciertos alimentos, bebidas y medicamentos pueden actuar como diuréticos (estimulan la vejiga e incrementan el volumen de orina). Algunos de ellos son:
  • Alcohol.
  • Cafeína.
  • Gaseosas y agua mineral con gas.
  • Edulcorantes artificiales.
  • Chocolate.
  • Chiles.
  • Alimentos con alto contenido de especias, azúcar o ácido, especialmente los cítricos.
  • Medicamentos para la presión arterial y el corazón, sedantes y miorrelajantes.
  • Grandes dosis de vitamina C.
La incontinencia urinaria también puede ser a causa de una enfermedad fácilmente tratable, por ejemplo:
  • Infección urinaria.Las infecciones pueden irritar la vejiga, provocar una fuerte necesidad de orinar y, en ocasiones, incontinencia.
  • Estreñimiento.El recto está ubicado cerca de la vejiga y comparte muchos nervios. Las heces duras y compactadas en el recto hacen que estos nervios se mantengan activos en exceso y aumenten la frecuencia urinaria.
Incontinencia urinaria persistente La incontinencia urinaria también puede ser un trastorno persistente causado por problemas físicos o cambios de fondo, entre ellos:
  • Embarazo.Los cambios hormonales y el aumento de peso del feto pueden provocar incontinencia de esfuerzo.
  • Parto. El parto vaginal puede debilitar los músculos necesarios para controlar la vejiga y también dañar sus nervios y el tejido de sostén, lo que lleva a que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede empujar hacia abajo la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado de su posición habitual, y hacer que asomen en la vagina. Dichas protuberancias pueden asociarse a la incontinencia.
  • Cambios a causa de la edad.El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes con el pasar de los años.
  • Menopausia.Después de la menopausia, las mujeres producen menos estrógeno, una hormona que ayuda a conservar sana la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.
  • Histerectomía. En las mujeres, la vejiga y el útero están sostenidos por muchos músculos y ligamentos que comparten. Cualquier cirugía que involucre el aparato reproductor de la mujer, por ejemplo, la extracción del útero, puede dañar los músculos de sostén del suelo pélvico y producir incontinencia.
  • Agrandamiento de la próstata. Especialmente en los hombres mayores, la incontinencia a menudo proviene del agrandamiento de la glándula prostática, una afección conocida como «hiperplasia prostática benigna».
  • Cáncer de próstata.En los hombres, la incontinencia de esfuerzo o la incontinencia imperiosa pueden asociarse a un cáncer de próstata sin tratar. Pero, más a menudo, la incontinencia es un efecto secundario de los tratamientos para el cáncer de próstata.
  • Obstrucción.Un tumor en cualquier parte de las vías urinarias puede obstruir el flujo normal de orina y ocasionar incontinencia por rebosamiento. Los cálculos urinarios (bultos duros similares a piedras que se forman en la vejiga) a veces pueden causar pérdida de orina.
  • Trastornos neurológicos. La esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral o una lesión medular pueden interferir en las señales nerviosas involucradas en el control de la vejiga y causar incontinencia urinaria.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia urinaria comprenden:
  • Sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir incontinencia de esfuerzo. El embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal dan cuentas de esta diferencia. No obstante, los hombres con problemas de próstata tienen riesgo elevado de sufrir incontinencia imperiosa y por rebosamiento.
  • Edad.A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente.
  • Tener sobrepeso.El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
  • Fumar. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
  • Antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, en especial, incontinencia imperiosa, tienes mayor riesgo de padecer la afección.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades neurológicas o la diabetes pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

Complicaciones

Las complicaciones de la incontinencia urinaria crónica comprenden:
  • Trastornos de la piel. Cuando la piel permanece constantemente húmeda puede promover la aparición de erupciones, infecciones de la piel y llagas.
  • Infecciones de las vías urinarias. La incontinencia aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias recurrentes.
  • Impacto en la vida privada. La incontinencia puede afectar las relaciones sociales, laborales y personales.

Prevención

La incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse. No obstante, para disminuir el riesgo, puede resultarte útil:
  • Mantener un peso saludable.
  • Practicar ejercicios del suelo pélvico.
  • Evitar alimentos que irriten la vejiga, como la cafeína, el alcohol y los alimentos ácidos.
  • Ingerir más fibra, que puede prevenir el estreñimiento, una causa de incontinencia urinaria.
  • No fumar o buscar ayuda para dejar de fumar.

Diagnóstico

Es importante determinar el tipo de incontinencia urinaria que tienes. En general, el médico puede determinarlo a partir de tus síntomas. La información servirá para guiar las decisiones del tratamiento. Es probable que el médico comience con una revisión exhaustiva de los antecedentes y una exploración física. Luego, probablemente te pida que hagas una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como toser. A continuación, el médico probablemente te recomiende:
  • Uroanálisis. El análisis de una muestra de orina sirve para detectar signos de infección, rastros de sangre u otras anormalidades.
  • Diario del funcionamiento de la vejiga. Durante varios días, anotas cuánto bebes, cuándo orinas, la cantidad de orina que produces, si experimentaste una necesidad imperiosa de orinar y cuántos episodios de incontinencia tuviste.
  • Medición posterior a la micción. El médico te pide que orines en un recipiente que mide la producción de orina. Luego, supervisa la cantidad de orina residual en la vejiga mediante un catéter o una ecografía. Una gran cantidad de orina residual puede significar que tienes una obstrucción en las vías urinarias o un problema con los nervios o músculos de la vejiga.
Si se necesita más información, el médico puede recomendarte pruebas más complejas, como el análisis urodinámico y la ecografía pélvica. Estas pruebas se suelen realizar si estás considerando una cirugía.

Tratamiento

El tratamiento de la incontinencia urinaria depende del tipo de incontinencia, la gravedad y la causa de fondo. Probablemente se necesite una combinación de tratamientos. Si la enfermedad preexistente es la causante de los síntomas, el médico tratará esa enfermedad primero. Es probable que el médico sugiera tratamientos menos invasivos al principio y continúe con otras opciones solamente si estas técnicas fallan.

Técnicas conductuales

El médico puede recomendarte lo siguiente:
  • Entrenamiento de la vejiga, para demorar la micción después de que sientes la necesidad de orinar. Puedes comenzar tratando de contenerla durante 10 minutos cada vez que sientas la necesidad de orinar. El objetivo es prolongar el tiempo entre las idas al baño hasta que orines solamente cada 2,5 a 3,5 horas.
  • Orinar dos veces, como ayuda para aprender a vaciar la vejiga lo más posible a fin de evitar la incontinencia por rebosamiento. En este caso, «orinar dos veces» significa orinar, y luego esperar unos minutos e intentarlo nuevamente.
  • Horarios programados para ir al baño, para orinar cada dos a cuatro horas en lugar de aguardar hasta tener la necesidad de ir.
  • Control de los líquidos y la dieta, para recuperar el control de la vejiga. Es posible que tengas que limitar o evitar el alcohol, la cafeína y los alimentos ácidos. Reducir el consumo de líquidos, bajar de peso o aumentar la actividad física también pueden aliviar el problema.

Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico

Músculos del piso pélvico en mujeres

El médico puede recomendarte que hagas estos ejercicios con frecuencia para fortalecer los músculos que ayudan a controlar la micción. Estos ejercicios, también conocidos como «ejercicios de Kegel», son especialmente efectivos para tratar la incontinencia de esfuerzo, pero también pueden ser útiles para tratar la incontinencia imperiosa. Al realizar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, imagina que estás tratando de detener el flujo de orina. Después:
  • Tensiona (contrae) los músculos que usarías para detener la micción y mantén la contracción por cinco segundos; luego, relájalos por cinco segundos. (Si te resulta muy difícil, comienza manteniendo la contracción durante dos segundos y relájalos por tres segundos).
  • Continúa con el ejercicio hasta mantener las contracciones durante 10 segundos por vez.
  • Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.
Para ayudarte a identificar y contraer los músculos adecuados, el médico podría sugerirte que trabajes con un fisioterapeuta o que intentes con técnicas de biorretroalimentación.

Estimulación eléctrica

Se introducen temporalmente electrodos en el recto o la vagina para estimular y fortalecer los músculos del suelo pélvico. La estimulación eléctrica suave puede ser efectiva para la incontinencia de esfuerzo y la incontinencia imperiosa, pero es posible que necesites múltiples tratamientos durante varios meses.

Medicamentos

Los medicamentos que suelen utilizarse para tratar la incontinencia comprenden:
  • Anticolinérgicos.Estos medicamentos pueden calmar la vejiga hiperactiva y ser útiles para la incontinencia imperiosa. Algunos ejemplos son oxibutinina, tolterodina, darifenacina, y solifenacina.
  • Mirabegrón. Este medicamento, que se usa para tratar la incontinencia imperiosa, relaja los músculos de la vejiga y puede aumentar la cantidad de orina que la vejiga puede retener. También puede aumentar la cantidad que puedes orinar por vez y ayudarte a vaciar más la vejiga.
  • Alfabloqueantes.En los hombres con incontinencia imperiosa o por rebosamiento, estos medicamentos relajan los músculos del cuello de la vejiga y las fibras musculares de la próstata, mientras facilitan el vaciamiento de la vejiga. Algunos ejemplos son la tamsulosina, la alfuzosina, la silodosina, la doxazosina y la terazosina.
  • Estrógeno tópico.  Con respecto a las mujeres, aplicar estrógeno tópico de dosis baja en presentaciones de crema, anillo o parche vaginal puede ayudar a tonificar y a rejuvenecer los tejidos de la uretra y la zona vaginal. Para la incontinencia urinaria, no se recomienda el estrógeno sistémico (tomar la hormona en píldoras), ya que incluso podría empeorar el cuadro.

Terapias intervencionistas

Estimulador del nervio sacro

Dispositivo de estimulación del nervio sacro

Las terapias intervencionistas que pueden ser útiles para la incontinencia comprenden:
  • Inyecciones de material de relleno. Se inyecta un material sintético en el tejido que rodea la uretra. El material de relleno mantiene la uretra cerrada y reduce la pérdida de orina. Por lo general, este procedimiento es mucho menos efectivo que los tratamientos más invasivos, como la cirugía para la incontinencia de esfuerzo, y a menudo tiene que repetirse periódicamente.
  • Toxina botulínica tipo A (Botox). Las inyecciones de bótox en el músculo de la vejiga pueden resultar beneficiosas para las personas que tienen vejiga hiperactiva. Por lo general, el bótox se receta solamente si otros medicamentos de primera línea no han dado resultado.
  • Estimuladores nerviosos. Se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos debajo de la piel que emite impulsos eléctricos indoloros a los nervios que participan en el control de la vejiga (nervios sacros). La estimulación de los nervios sacros puede controlar la incontinencia imperiosa si otras terapias no han dado resultado. El dispositivo puede implantarse debajo de la piel en las nalgas y conectarse a cables en la parte inferior de la espalda, por encima de la zona del pubis o, con el uso de un dispositivo especial, puede insertarse en la vagina.

Cirugía

Procedimientos de cabestrillo

Suspensión del cuello vesical

Si otros tratamientos no dan resultado, varios procedimientos quirúrgicos pueden tratar los problemas que causan la incontinencia urinaria:
  • Procedimientos con cabestrillo. Para crear un cabestrillo pélvico alrededor de la uretra y la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra (cuello de la vejiga), se utilizan tiras de tu propio tejido corporal, material sintético o malla. El cabestrillo ayuda a mantener la uretra cerrada, especialmente cuando toses o estornudas. Este procedimiento se utiliza para tratar la incontinencia de esfuerzo.
  • Suspensión del cuello de la vejiga. Este procedimiento está pensado para sostener la uretra y el cuello de la vejiga (la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra). Esto implica una incisión abdominal; por lo tanto, se lleva a cabo bajo anestesia general o intradural.
  • Cirugía de prolapso. En las mujeres con incontinencia mixta y prolapso de los órganos pélvicos, la cirugía puede comprender una combinación del procedimiento con cabestrillo y la cirugía de prolapso.
  • Esfínter urinario artificial. En los hombres, se implanta un pequeño anillo lleno de líquido alrededor del cuello de la vejiga para mantener cerrado el esfínter urinario hasta estar listo para orinar. Para orinar, presionas una válvula implantada debajo de la piel que hace que el anillo se desinfle y permite que la orina salga de la vejiga.

Compresas absorbentes y catéteres

Si los tratamientos médicos no pueden eliminar completamente la incontinencia, puedes probar productos que ayudan a aliviar la molestia e incomodidad de la pérdida de orina:
  • Compresas y vestimenta protectora. La mayoría de los productos no son más abultados que la ropa interior normal y pueden usarse cómodamente debajo de la vestimenta diaria. Los hombres con problemas de goteo de orina pueden usar un recolector de gotas (un pequeño bolsillo de compresa absorbente que se coloca sobre el pene y se mantiene en su lugar con ropa interior ceñida).
  • Catéter. Si tienes incontinencia porque la vejiga no se vacía adecuadamente, el médico podría recomendarte que aprendas a introducir un tubo blando (catéter) en la uretra varias veces al día para drenar la vejiga. Te indicarán cómo limpiar estos catéteres para usarlos nuevamente en forma segura.

Recomendaciones

Si tienes problemas de pérdida de orina, es posible que debas tomar precauciones adicionales para prevenir la irritación de la piel:
  • Utiliza un paño para limpiarte.
  • Deja secar la piel al aire.
  • Evita lavarte o usar duchas vaginales con frecuencia, ya que esto puede debilitar las defensas naturales del organismo contra las infecciones de vejiga.
  • Considera usar una crema protectora, como vaselina o mantequilla de cacao, para proteger la piel de la orina.
  • Pregúntale al médico acerca de limpiadores especiales para eliminar la orina que sequen la piel en menor medida que otros productos.
Si tienes incontinencia imperiosa o incontinencia nocturna, haz que el baño sea más conveniente:
  • Retira las alfombras o los muebles con los que podrías tropezar o chocar cuando vas al baño.
  • Usa una luz de noche para iluminar el camino y reducir el riesgo de caídas.
Si tienes incontinencia funcional, podrías hacer lo siguiente:
  • Tener un bacín junto a la cama en tu dormitorio.
  • Instalar un asiento de inodoro elevado.
  • Ampliar la entrada al baño.

Medicina alternativa

No hay terapias de medicina alternativa que hayan demostrado curar la incontinencia urinaria. Estudios preliminares demostraron que la acupuntura puede proporcionar cierto beneficio a corto plazo, pero es necesario realizar más investigaciones. El yoga también puede ofrecer algunos beneficios para la incontinencia urinaria; sin embargo, se necesita realizar más estudios.

Síntomas

Muchas personas tienen pérdidas de orina menores y ocasionales. Otras, pueden tener pérdidas de leves a moderadas con mayor frecuencia. Los tipos de incontinencia urinaria comprenden:
  • Incontinencia de esfuerzo. La orina se escapa cuando ejerces presión sobre la vejiga al toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar algo pesado.
  • Incontinencia imperiosa o de urgencia. Tienes una necesidad repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. Es posible que tengas que orinar con frecuencia, incluso durante toda la noche. La incontinencia imperiosa puede deberse a una afección menor, como una infección, o a una enfermedad más grave, como un trastorno neurológico o diabetes.
  • Incontinencia por rebosamiento. Tienes goteo de orina frecuente o constante debido a que la vejiga no se vacía por completo.
  • Incontinencia funcional. Un deterioro físico o mental te impide llegar al baño a tiempo. Por ejemplo, si tienes artritis grave, es posible que no puedas desabotonarte el pantalón lo suficientemente rápido.
  • Incontinencia mixta. Tienes más de un tipo de incontinencia urinaria.

¿Cuándo consultar al médico?

Es posible que te resulte incómodo hablar sobre la incontinencia con el médico. Pero si la incontinencia es frecuente o está afectando tu calidad de vida, es importante buscar asesoramiento médico, pues la incontinencia podría:
  • Indicar una afección de fondo más grave.
  • Restringir tus actividades y limitar tus interacciones sociales.
  • Aumentar el riesgo de caídas en los adultos mayores cuando van de prisa al baño.

Causas

La incontinencia urinaria no es una enfermedad, sino un síntoma. Puede ser causada por determinados hábitos diarios, enfermedades de fondo o problemas físicos. Una evaluación exhaustiva a cargo del médico puede ayudar a determinar qué produce la incontinencia. Incontinencia urinaria transitoria Ciertos alimentos, bebidas y medicamentos pueden actuar como diuréticos (estimulan la vejiga e incrementan el volumen de orina). Algunos de ellos son:
  • Alcohol.
  • Cafeína.
  • Gaseosas y agua mineral con gas.
  • Edulcorantes artificiales.
  • Chocolate.
  • Chiles.
  • Alimentos con alto contenido de especias, azúcar o ácido, especialmente los cítricos.
  • Medicamentos para la presión arterial y el corazón, sedantes y miorrelajantes.
  • Grandes dosis de vitamina C.
La incontinencia urinaria también puede ser a causa de una enfermedad fácilmente tratable, por ejemplo:
  • Infección urinaria.Las infecciones pueden irritar la vejiga, provocar una fuerte necesidad de orinar y, en ocasiones, incontinencia.
  • Estreñimiento.El recto está ubicado cerca de la vejiga y comparte muchos nervios. Las heces duras y compactadas en el recto hacen que estos nervios se mantengan activos en exceso y aumenten la frecuencia urinaria.
Incontinencia urinaria persistente La incontinencia urinaria también puede ser un trastorno persistente causado por problemas físicos o cambios de fondo, entre ellos:
  • Embarazo.Los cambios hormonales y el aumento de peso del feto pueden provocar incontinencia de esfuerzo.
  • Parto. El parto vaginal puede debilitar los músculos necesarios para controlar la vejiga y también dañar sus nervios y el tejido de sostén, lo que lleva a que el suelo pélvico descienda (prolapso). El prolapso puede empujar hacia abajo la vejiga, el útero, el recto o el intestino delgado de su posición habitual, y hacer que asomen en la vagina. Dichas protuberancias pueden asociarse a la incontinencia.
  • Cambios a causa de la edad.El envejecimiento del músculo de la vejiga puede disminuir la capacidad de almacenar orina. Además, las contracciones involuntarias de la vejiga se vuelven más frecuentes con el pasar de los años.
  • Menopausia.Después de la menopausia, las mujeres producen menos estrógeno, una hormona que ayuda a conservar sana la membrana que recubre la vejiga y la uretra. El deterioro de estos tejidos puede agravar la incontinencia.
  • Histerectomía. En las mujeres, la vejiga y el útero están sostenidos por muchos músculos y ligamentos que comparten. Cualquier cirugía que involucre el aparato reproductor de la mujer, por ejemplo, la extracción del útero, puede dañar los músculos de sostén del suelo pélvico y producir incontinencia.
  • Agrandamiento de la próstata. Especialmente en los hombres mayores, la incontinencia a menudo proviene del agrandamiento de la glándula prostática, una afección conocida como «hiperplasia prostática benigna».
  • Cáncer de próstata.En los hombres, la incontinencia de esfuerzo o la incontinencia imperiosa pueden asociarse a un cáncer de próstata sin tratar. Pero, más a menudo, la incontinencia es un efecto secundario de los tratamientos para el cáncer de próstata.
  • Obstrucción.Un tumor en cualquier parte de las vías urinarias puede obstruir el flujo normal de orina y ocasionar incontinencia por rebosamiento. Los cálculos urinarios (bultos duros similares a piedras que se forman en la vejiga) a veces pueden causar pérdida de orina.
  • Trastornos neurológicos. La esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, un accidente cerebrovascular, un tumor cerebral o una lesión medular pueden interferir en las señales nerviosas involucradas en el control de la vejiga y causar incontinencia urinaria.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer incontinencia urinaria comprenden:
  • Sexo. Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir incontinencia de esfuerzo. El embarazo, el parto, la menopausia y la anatomía femenina normal dan cuentas de esta diferencia. No obstante, los hombres con problemas de próstata tienen riesgo elevado de sufrir incontinencia imperiosa y por rebosamiento.
  • Edad.A medida que envejeces, los músculos de la vejiga y la uretra pierden fuerza. Los cambios que sobrevienen con la edad reducen la cantidad que la vejiga puede retener y aumentan la posibilidad de liberar orina involuntariamente.
  • Tener sobrepeso.El exceso de peso aumenta la presión sobre la vejiga y los músculos circundantes, lo que los debilita y permite que pierdas orina cuando toses o estornudas.
  • Fumar. El consumo de tabaco puede aumentar el riesgo de padecer incontinencia urinaria.
  • Antecedentes familiares. Si un familiar cercano tiene incontinencia urinaria, en especial, incontinencia imperiosa, tienes mayor riesgo de padecer la afección.
  • Otras enfermedades. Las enfermedades neurológicas o la diabetes pueden aumentar el riesgo de incontinencia.

Complicaciones

Las complicaciones de la incontinencia urinaria crónica comprenden:
  • Trastornos de la piel. Cuando la piel permanece constantemente húmeda puede promover la aparición de erupciones, infecciones de la piel y llagas.
  • Infecciones de las vías urinarias. La incontinencia aumenta el riesgo de padecer infecciones urinarias recurrentes.
  • Impacto en la vida privada. La incontinencia puede afectar las relaciones sociales, laborales y personales.

Prevención

La incontinencia urinaria no siempre puede prevenirse. No obstante, para disminuir el riesgo, puede resultarte útil:
  • Mantener un peso saludable.
  • Practicar ejercicios del suelo pélvico.
  • Evitar alimentos que irriten la vejiga, como la cafeína, el alcohol y los alimentos ácidos.
  • Ingerir más fibra, que puede prevenir el estreñimiento, una causa de incontinencia urinaria.
  • No fumar o buscar ayuda para dejar de fumar.

Diagnóstico

Es importante determinar el tipo de incontinencia urinaria que tienes. En general, el médico puede determinarlo a partir de tus síntomas. La información servirá para guiar las decisiones del tratamiento. Es probable que el médico comience con una revisión exhaustiva de los antecedentes y una exploración física. Luego, probablemente te pida que hagas una maniobra sencilla que pueda demostrar la incontinencia, como toser. A continuación, el médico probablemente te recomiende:
  • Uroanálisis. El análisis de una muestra de orina sirve para detectar signos de infección, rastros de sangre u otras anormalidades.
  • Diario del funcionamiento de la vejiga. Durante varios días, anotas cuánto bebes, cuándo orinas, la cantidad de orina que produces, si experimentaste una necesidad imperiosa de orinar y cuántos episodios de incontinencia tuviste.
  • Medición posterior a la micción. El médico te pide que orines en un recipiente que mide la producción de orina. Luego, supervisa la cantidad de orina residual en la vejiga mediante un catéter o una ecografía. Una gran cantidad de orina residual puede significar que tienes una obstrucción en las vías urinarias o un problema con los nervios o músculos de la vejiga.
Si se necesita más información, el médico puede recomendarte pruebas más complejas, como el análisis urodinámico y la ecografía pélvica. Estas pruebas se suelen realizar si estás considerando una cirugía.

Tratamiento

El tratamiento de la incontinencia urinaria depende del tipo de incontinencia, la gravedad y la causa de fondo. Probablemente se necesite una combinación de tratamientos. Si la enfermedad preexistente es la causante de los síntomas, el médico tratará esa enfermedad primero. Es probable que el médico sugiera tratamientos menos invasivos al principio y continúe con otras opciones solamente si estas técnicas fallan.

Técnicas conductuales

El médico puede recomendarte lo siguiente:
  • Entrenamiento de la vejiga, para demorar la micción después de que sientes la necesidad de orinar. Puedes comenzar tratando de contenerla durante 10 minutos cada vez que sientas la necesidad de orinar. El objetivo es prolongar el tiempo entre las idas al baño hasta que orines solamente cada 2,5 a 3,5 horas.
  • Orinar dos veces, como ayuda para aprender a vaciar la vejiga lo más posible a fin de evitar la incontinencia por rebosamiento. En este caso, «orinar dos veces» significa orinar, y luego esperar unos minutos e intentarlo nuevamente.
  • Horarios programados para ir al baño, para orinar cada dos a cuatro horas en lugar de aguardar hasta tener la necesidad de ir.
  • Control de los líquidos y la dieta, para recuperar el control de la vejiga. Es posible que tengas que limitar o evitar el alcohol, la cafeína y los alimentos ácidos. Reducir el consumo de líquidos, bajar de peso o aumentar la actividad física también pueden aliviar el problema.

Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico

Músculos del piso pélvico en mujeres

El médico puede recomendarte que hagas estos ejercicios con frecuencia para fortalecer los músculos que ayudan a controlar la micción. Estos ejercicios, también conocidos como «ejercicios de Kegel», son especialmente efectivos para tratar la incontinencia de esfuerzo, pero también pueden ser útiles para tratar la incontinencia imperiosa. Al realizar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, imagina que estás tratando de detener el flujo de orina. Después:
  • Tensiona (contrae) los músculos que usarías para detener la micción y mantén la contracción por cinco segundos; luego, relájalos por cinco segundos. (Si te resulta muy difícil, comienza manteniendo la contracción durante dos segundos y relájalos por tres segundos).
  • Continúa con el ejercicio hasta mantener las contracciones durante 10 segundos por vez.
  • Intenta hacer al menos tres series de 10 repeticiones por día.
Para ayudarte a identificar y contraer los músculos adecuados, el médico podría sugerirte que trabajes con un fisioterapeuta o que intentes con técnicas de biorretroalimentación.

Estimulación eléctrica

Se introducen temporalmente electrodos en el recto o la vagina para estimular y fortalecer los músculos del suelo pélvico. La estimulación eléctrica suave puede ser efectiva para la incontinencia de esfuerzo y la incontinencia imperiosa, pero es posible que necesites múltiples tratamientos durante varios meses.

Medicamentos

Los medicamentos que suelen utilizarse para tratar la incontinencia comprenden:
  • Anticolinérgicos.Estos medicamentos pueden calmar la vejiga hiperactiva y ser útiles para la incontinencia imperiosa. Algunos ejemplos son oxibutinina, tolterodina, darifenacina, y solifenacina.
  • Mirabegrón. Este medicamento, que se usa para tratar la incontinencia imperiosa, relaja los músculos de la vejiga y puede aumentar la cantidad de orina que la vejiga puede retener. También puede aumentar la cantidad que puedes orinar por vez y ayudarte a vaciar más la vejiga.
  • Alfabloqueantes.En los hombres con incontinencia imperiosa o por rebosamiento, estos medicamentos relajan los músculos del cuello de la vejiga y las fibras musculares de la próstata, mientras facilitan el vaciamiento de la vejiga. Algunos ejemplos son la tamsulosina, la alfuzosina, la silodosina, la doxazosina y la terazosina.
  • Estrógeno tópico.  Con respecto a las mujeres, aplicar estrógeno tópico de dosis baja en presentaciones de crema, anillo o parche vaginal puede ayudar a tonificar y a rejuvenecer los tejidos de la uretra y la zona vaginal. Para la incontinencia urinaria, no se recomienda el estrógeno sistémico (tomar la hormona en píldoras), ya que incluso podría empeorar el cuadro.

Terapias intervencionistas

Estimulador del nervio sacro

Dispositivo de estimulación del nervio sacro

Las terapias intervencionistas que pueden ser útiles para la incontinencia comprenden:
  • Inyecciones de material de relleno. Se inyecta un material sintético en el tejido que rodea la uretra. El material de relleno mantiene la uretra cerrada y reduce la pérdida de orina. Por lo general, este procedimiento es mucho menos efectivo que los tratamientos más invasivos, como la cirugía para la incontinencia de esfuerzo, y a menudo tiene que repetirse periódicamente.
  • Toxina botulínica tipo A (Botox). Las inyecciones de bótox en el músculo de la vejiga pueden resultar beneficiosas para las personas que tienen vejiga hiperactiva. Por lo general, el bótox se receta solamente si otros medicamentos de primera línea no han dado resultado.
  • Estimuladores nerviosos. Se implanta un dispositivo parecido a un marcapasos debajo de la piel que emite impulsos eléctricos indoloros a los nervios que participan en el control de la vejiga (nervios sacros). La estimulación de los nervios sacros puede controlar la incontinencia imperiosa si otras terapias no han dado resultado. El dispositivo puede implantarse debajo de la piel en las nalgas y conectarse a cables en la parte inferior de la espalda, por encima de la zona del pubis o, con el uso de un dispositivo especial, puede insertarse en la vagina.

Cirugía

Procedimientos de cabestrillo

Suspensión del cuello vesical

Si otros tratamientos no dan resultado, varios procedimientos quirúrgicos pueden tratar los problemas que causan la incontinencia urinaria:
  • Procedimientos con cabestrillo. Para crear un cabestrillo pélvico alrededor de la uretra y la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra (cuello de la vejiga), se utilizan tiras de tu propio tejido corporal, material sintético o malla. El cabestrillo ayuda a mantener la uretra cerrada, especialmente cuando toses o estornudas. Este procedimiento se utiliza para tratar la incontinencia de esfuerzo.
  • Suspensión del cuello de la vejiga. Este procedimiento está pensado para sostener la uretra y el cuello de la vejiga (la zona de músculo engrosado donde la vejiga se conecta con la uretra). Esto implica una incisión abdominal; por lo tanto, se lleva a cabo bajo anestesia general o intradural.
  • Cirugía de prolapso. En las mujeres con incontinencia mixta y prolapso de los órganos pélvicos, la cirugía puede comprender una combinación del procedimiento con cabestrillo y la cirugía de prolapso.
  • Esfínter urinario artificial. En los hombres, se implanta un pequeño anillo lleno de líquido alrededor del cuello de la vejiga para mantener cerrado el esfínter urinario hasta estar listo para orinar. Para orinar, presionas una válvula implantada debajo de la piel que hace que el anillo se desinfle y permite que la orina salga de la vejiga.

Compresas absorbentes y catéteres

Si los tratamientos médicos no pueden eliminar completamente la incontinencia, puedes probar productos que ayudan a aliviar la molestia e incomodidad de la pérdida de orina:
  • Compresas y vestimenta protectora. La mayoría de los productos no son más abultados que la ropa interior normal y pueden usarse cómodamente debajo de la vestimenta diaria. Los hombres con problemas de goteo de orina pueden usar un recolector de gotas (un pequeño bolsillo de compresa absorbente que se coloca sobre el pene y se mantiene en su lugar con ropa interior ceñida).
  • Catéter. Si tienes incontinencia porque la vejiga no se vacía adecuadamente, el médico podría recomendarte que aprendas a introducir un tubo blando (catéter) en la uretra varias veces al día para drenar la vejiga. Te indicarán cómo limpiar estos catéteres para usarlos nuevamente en forma segura.

Recomendaciones

Si tienes problemas de pérdida de orina, es posible que debas tomar precauciones adicionales para prevenir la irritación de la piel:
  • Utiliza un paño para limpiarte.
  • Deja secar la piel al aire.
  • Evita lavarte o usar duchas vaginales con frecuencia, ya que esto puede debilitar las defensas naturales del organismo contra las infecciones de vejiga.
  • Considera usar una crema protectora, como vaselina o mantequilla de cacao, para proteger la piel de la orina.
  • Pregúntale al médico acerca de limpiadores especiales para eliminar la orina que sequen la piel en menor medida que otros productos.
Si tienes incontinencia imperiosa o incontinencia nocturna, haz que el baño sea más conveniente:
  • Retira las alfombras o los muebles con los que podrías tropezar o chocar cuando vas al baño.
  • Usa una luz de noche para iluminar el camino y reducir el riesgo de caídas.
Si tienes incontinencia funcional, podrías hacer lo siguiente:
  • Tener un bacín junto a la cama en tu dormitorio.
  • Instalar un asiento de inodoro elevado.
  • Ampliar la entrada al baño.

Medicina alternativa

No hay terapias de medicina alternativa que hayan demostrado curar la incontinencia urinaria. Estudios preliminares demostraron que la acupuntura puede proporcionar cierto beneficio a corto plazo, pero es necesario realizar más investigaciones. El yoga también puede ofrecer algunos beneficios para la incontinencia urinaria; sin embargo, se necesita realizar más estudios.
VEJIGA HIPERACTIVA

Descripción general 

La vejiga hiperactiva ocasiona una necesidad urgente y repentina de orinar. Esa necesidad puede ser difícil de controlar, y la vejiga hiperactiva puede llevar a la pérdida involuntaria de orina (incontinencia imperiosa).

Si tienes vejiga hiperactiva, es posible que te sientas avergonzado, te aísles o limites tu vida laboral y social. La buena noticia es que una breve evaluación puede determinar si tus síntomas de vejiga hiperactiva tienen una causa específica.

El tratamiento de la vejiga hiperactiva suele comenzar con estrategias de conducta, como cronogramas para beber líquidos, horarios para orinar y técnicas de contención de la vejiga mediante el suelo pélvico. Si estas estrategias iniciales no son suficientes para controlar los síntomas, hay medicamentos disponibles.

Síntomas

Si tienes vejiga hiperactiva, es posible que:

  • Sientas una necesidad urgente y repentina de orinar que es difícil de controlar.
  • Sufras incontinencia imperiosa: la pérdida involuntaria de orina inmediatamente después de la necesidad urgente de orinar.
  • Orines con frecuencia, en general ocho o más veces en un periodo de 24 horas.
  • Te despiertes dos o más veces durante la noche para orinar (nicturia).

Aunque tal vez llegues al baño a tiempo al sentir la necesidad de orinar, el hecho de tener que orinar imprevistamente con frecuencia o por la noche puede alterar tu vida.

¿Cuándo consultar al médico? 

Si bien la vejiga hiperactiva es frecuente en los adultos mayores, no forma parte del proceso normal de envejecimiento. Si los síntomas te provocan angustia o afectan tu vida, habla con el médico. Existen tratamientos que quizás puedan ayudarte.

Hablar sobre un tema tan privado con el médico tal vez no resulte fácil, pero vale la pena arriesgarse, en especial si los síntomas alteran tu jornada laboral, tus interacciones sociales y sus actividades cotidianas.

Causas

Funcionamiento normal de la vejiga

Los riñones producen orina que va hacia la vejiga. Cuando orinas, la orina sale por una abertura ubicada en la parte inferior de la vejiga y fluye hacia el exterior por un tubo denominado «uretra».

Las mujeres tienen el orificio de la uretra ubicado exactamente arriba de la vagina. Los hombres tienen el orificio de la uretra ubicado en la punta del pene.

Cuando la vejiga se llena, las señales nerviosas enviadas al cerebro finalmente desencadenan la necesidad de orinar. Al orinar, las señales nerviosas coordinan la relajación de los músculos del suelo pélvico y los músculos de la uretra (músculos del esfínter urinario). Los músculos de la vejiga se tensan (contraen) y, de este modo, expulsan la orina hacia afuera.

Contracciones involuntarias de la vejiga

La vejiga hiperactiva se da cuando los músculos de la vejiga comienzan a contraerse involuntariamente aunque el volumen de orina almacenado en la vejiga sea bajo. Esta contracción involuntaria genera la necesidad urgente de orinar.

Existen diversas afecciones que pueden contribuir a causar los signos y síntomas de la vejiga hiperactiva, por ejemplo:

  • Trastornos neurológicos, como los accidentes cerebrovasculares y la esclerosis múltiple.
  • Diabetes.
  • Medicamentos que causan un aumento rápido en la producción de orina o que deben tomarse con mucho líquido.
  • Infecciones agudas de las vías urinarias que pueden ocasionar síntomas similares a los de la vejiga hiperactiva.
  • Anomalías en la vejiga, como tumores o cálculos.
  • Factores que obstruyen la salida de la vejiga: agrandamiento de la próstata, estreñimiento o cirugías anteriores para tratar otros tipos de incontinencia.
  • Consumo excesivo de cafeína o alcohol.
  • Deterioro de la función cognitiva debido al envejecimiento, que puede impedir que la vejiga interprete correctamente las señales enviadas por el cerebro.
  • Dificultades para caminar, que pueden generar urgencia urinaria si no puede llegar al baño rápidamente.
  • Vaciamiento incompleto de la vejiga, que puede ocasionar síntomas de vejiga hiperactiva al quedar poco espacio para almacenar orina.

La causa específica de la vejiga hiperactiva puede desconocerse.

Factores de riesgo

Al envejecer, aumenta el riesgo de presentar vejiga hiperactiva. También es mayor el riesgo de padecer enfermedades y trastornos tales como agrandamiento de la próstata y diabetes, que pueden contribuir a otros problemas relacionados con la función de la vejiga.

Muchas personas con deterioro cognitivo (por ejemplo, después de un accidente cerebrovascular o con enfermedad de Alzheimer) tienen vejiga hiperactiva. La incontinencia que se produce a causa de este tipo de situaciones puede controlarse con cronogramas para beber líquidos, horarios y recordatorios para orinar, prendas absorbentes y programas de movimiento intestinal.

Algunas personas con vejiga hiperactiva también presentan problemas de control intestinal; infórmale al médico si ese es tu caso.

Complicaciones

Cualquier tipo de incontinencia puede afectar tu calidad de vida en general. Si los síntomas de vejiga hiperactiva alteran tu vida en gran medida, es posible que, además, padezcas:

  • Sufrimiento emocional o depresión.
  • Ansiedad.
  • Alteraciones del sueño o interrupción de los ciclos de sueño.
  • Problemas de sexualidad.

El médico puede recomendarte un tratamiento para las afecciones relacionadas con el fin de determinar si tratar eficazmente una afección relacionada ayudará a mejorar los síntomas urinarios.

Algunas mujeres también pueden tener un trastorno llamado «incontinencia mixta», en el cual se produce incontinencia tanto por urgencia como de esfuerzo. La incontinencia de esfuerzo es la pérdida de orina al hacer un esfuerzo físico o presionar la vejiga, por ejemplo durante actividades como correr o saltar. Es probable que el tratamiento de la incontinencia de esfuerzo no ayude mejorar los síntomas de vejiga hiperactiva.

En las personas mayores, puede darse una combinación frecuente de problemas para almacenar orina en la vejiga y para vaciarla. La vejiga puede ocasionar mucha urgencia e incluso incontinencia, pero no se vacía correctamente. Un especialista puede ayudarle con esta combinación de problemas de la vejiga.

Prevención

Las siguientes opciones de estilo de vida saludable pueden reducir el riesgo de padecer vejiga hiperactiva:

  • Mantén un peso saludable.
  • Realizar actividad física y ejercicio diariamente con regularidad.
  • Reducir el consumo de cafeína y alcohol.
  • Dejar de fumar.
  • Controlar las enfermedades crónicas, como la diabetes, que pueden contribuir a los síntomas de vejiga hiperactiva.
  • Aprender dónde están ubicados los músculos del suelo pélvico y fortalecerlos mediante la realización de los ejercicios de Kegel: tensiona (contrae) los músculos, mantén la contracción durante dos segundos y relaja los músculos durante tres segundos. Aumenta gradualmente el tiempo hasta mantener la contracción durante cinco segundos y, luego, diez segundos por vez. Realiza tres series de diez repeticiones por día.

Diagnóstico

Si tienes una necesidad anormal por orinar, el médico verificará que no tengas una infección urinaria ni sangre en la orina. También es posible que el médico desee asegurarse de que estés vaciando completamente la vejiga al orinar.

Además, el médico intentará buscar indicios que permitan identificar factores que contribuyen a tu problema. Las pruebas complementarias probablemente consistan en lo siguiente:

  • Historia clínica.
  • Exploración física, enfocada en el abdomen y los genitales.
  • Análisis de una muestra de orina para detectar infecciones, rastros de sangre u otras anomalías.
  • Examen neurológico específico en el cual se pueden identificar problemas sensoriales o reflejos anormales.

Pruebas especiales

El médico puede solicitarte un análisis urodinámico simple para evaluar la función de la vejiga y su capacidad de vaciarse completamente sin interrupciones. Por lo general, es necesario que te deriven a un especialista para poder realizar estas pruebas, pero podrían no ser necesarias para hacer un diagnóstico o comenzar un tratamiento. Las pruebas que pueden realizarte son:

  • Medición de la orina que queda en la vejiga. Es importante que te realices esta prueba si la vejiga no se vacía completamente al orinar o si tienes incontinencia urinaria. La orina que queda en la vejiga (orina residual posterior a la micción) puede ocasionar síntomas idénticos a los de la vejiga hiperactiva. Para medir la orina residual posterior a la micción, el médico puede solicitar que te realices una ecografía de la vejiga o pasar un tubo delgado (catéter) por la uretra hasta la vejiga para drenar la orina restante y medirla.
  • Medición del flujo de orina. Para medir el volumen de orina y la velocidad a la que la expulsas, es posible que se te pida que orines en un uroflujómetro. Este dispositivo convierte los datos en un gráfico de los cambios en el flujo de orina.
  • Análisis de la presión en la vejiga. La cistometría mide la presión en la vejiga y en la región circundante mientras se llena la vejiga. Durante esta prueba, el médico utiliza un tubo delgado (catéter) para llenar lentamente la vejiga con agua tibia. Otro catéter con un sensor que mide la presión se coloca en el recto, o en la vagina en el caso de las mujeres. Este procedimiento permite identificar si los músculos se contraen involuntariamente o si la vejiga es rígida y no puede contener la orina cuando se la somete a poca presión.

El médico analizará contigo los resultados de cualquier prueba realizada y te sugerirá una estrategia de tratamiento.

Tratamiento

El mejor enfoque para el alivio de los síntomas de la vejiga hiperactiva puede ser la combinación de tratamientos.

Intervenciones de comportamiento

Músculos del piso pélvico en mujeres

Las intervenciones relacionadas con la conducta son la primera opción para ayudar a controlar la vejiga hiperactiva. Muchas veces resultan eficaces y no tienen efectos secundarios. Estas intervenciones pueden comprender:

  • Ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel fortalecen los músculos del suelo pélvico y del esfínter urinario. Al fortalecerse, estos músculos permiten detener las contracciones involuntarias de la vejiga. El médico o un fisioterapeuta pueden enseñarte cómo realizar los ejercicios de Kegel correctamente. Puede tardar entre seis y ocho semanas antes de que comiences a notar la diferencia en los síntomas.
  • Peso saludable. Si tienes sobrepeso, el hecho de adelgazar puede aliviar los síntomas. Adelgazar también puede ayudarte si presentas incontinencia urinaria por esfuerzo.
  • Horarios programados para ir al baño. Establecer un cronograma para ir al baño, por ejemplo, cada dos a cuatro horas, te permite acostumbrarte a orinar a los mismos horarios todos los días, en lugar de esperar a sentir la necesidad urgente de orinar.
  • Cateterismo intermitente. Utilizar un catéter periódicamente para vaciar la vejiga por completo ayuda a que esta logre lo que no puede hacer sola. Consulta al médico si este método es adecuado para ti.
  • Compresas absorbentes. Utilizar ropa interior o compresas absorbentes puede proteger tus prendas y ayudarte a evitar incidentes vergonzosos, de modo que no tengas que limitar tus actividades. Las prendas absorbentes vienen en diversos tamaños y niveles de absorción.
  • Entrenamiento de la vejiga. El entrenamiento de la vejiga implica prepararse para contener los deseos de orinar cuando sientes la necesidad de ir al baño. Debes comenzar conteniendo la orina durante periodos breves, por ejemplo de 30 minutos, e incrementar gradualmente el tiempo hasta llegar a orinar cada tres a cuatro horas. El entrenamiento de la vejiga solo es posible si puedes tensar (contraer) los músculos del suelo pélvico correctamente.

Medicamentos

Los medicamentos que permiten la relajación de la vejiga pueden ser útiles para aliviar los síntomas de vejiga hiperactiva y reducir los episodios de incontinencia imperiosa. Estos medicamentos comprenden:

  • Tolterodina.
  • Oxibutinina.
  • Solifenacina.
  • Darifenacina.
  • Mirabegrón.

Los efectos secundarios frecuentes de la mayoría de estos medicamentos incluyen sequedad en los ojos y en la boca; sin embargo, beber agua para calmar la sed puede agravar los síntomas de la vejiga hiperactiva. El estreñimiento, otro posible efecto secundario, también puede agravar los síntomas relacionados con la vejiga. Las presentaciones de liberación prolongada de estos medicamentos, como los parches cutáneos o el gel, pueden tener menos efectos secundarios.

El médico puede recomendarte que chupes un caramelo sin azúcar o que mastiques goma de mascar sin azúcar para aliviar la sequedad de boca, y que utilices gotas para mantener húmedos los ojos. Algunos preparados de venta libre, como los productos Biotene, pueden ayudar a aliviar la sequedad en la boca a largo plazo. Para evitar el estreñimiento, es posible que el médico te recomiende una dieta rica en fibras o el uso de un ablandador de heces.

Inyecciones en la vejiga

La toxina onabotulínica tipo A, también conocida como «bótox», es una proteína de las bacterias que ocasionan el botulismo. Esta proteína utilizada en dosis pequeñas que se inyectan directamente en los tejidos de la vejiga paraliza parcialmente los músculos.

Las investigaciones clínicas indican que puede resultar útil para tratar la incontinencia imperiosa grave. Por lo general, los efectos temporales duran cinco meses o más, pero es necesario repetir las inyecciones.

Cerca de la mitad de las personas manifestaron efectos secundarios por las inyecciones, incluso el 9 por ciento que tenía retención urinaria. Por eso, si estás considerando la posibilidad de someterte a tratamientos con bótox, debes poder colocarte un catéter y estar dispuesto a hacerlo en caso de que se produzca retención urinaria.

Estimulación nerviosa

Regular los impulsos nerviosos que van hacia la vejiga puede mejorar los síntomas de una vejiga hiperactiva.

En uno de los procedimientos, se utiliza un pequeño cable ubicado cerca de los nervios sacros (que transmiten las señales a la vejiga) en la zona cercana al coxis.

Para este procedimiento quirúrgico, muchas veces se coloca un cable temporal de prueba o se realiza un procedimiento más avanzado en el cual se implanta un electrodo permanente y se hace una prueba más larga antes de insertar quirúrgicamente el generador de impulsos a batería.

Luego, el médico utiliza un dispositivo conectado al cable para transmitir impulsos eléctricos a la vejiga, algo similar a lo que hace un marcapasos en el corazón.

Si esto reduce los síntomas con éxito, el cable finalmente se conecta a un pequeño dispositivo con batería que se coloca debajo de la piel.

Cirugía

Las cirugías para tratar la vejiga hiperactiva están destinadas a pacientes con síntomas graves que no responden a otros tratamientos. El objetivo es mejorar la capacidad de almacenar orina y reducir la presión en la vejiga. Sin embargo, estos procedimientos no ayudan a aliviar el dolor en la vejiga. Las intervenciones incluyen las siguientes:

  • Cirugía para aumentar la capacidad de la vejiga. En este procedimiento, se utilizan partes del intestino para reemplazar una sección de la vejiga. Esta cirugía se utiliza únicamente en casos de incontinencia imperiosa grave que no responde a ninguna otra medida de tratamiento más conservadora. Si te realizan esta cirugía, es posible que debas utilizar un catéter de forma intermitente, de por vida para vaciar la vejiga.
  • Extracción de la vejiga. Este procedimiento se utiliza como último recurso e implica extraer la vejiga y construir quirúrgicamente un reemplazo (neovejiga) o una abertura en el cuerpo (estoma) para conectar una bolsa sobre la piel a fin de recolectar la orina.

Recomendaciones

Estas estrategias de estilo de vida pueden reducir los síntomas de la vejiga hiperactiva:

  • Mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso, el hecho de adelgazar puede aliviar los síntomas. Las personas con mayor peso también tienen más riesgo de padecer incontinencia urinaria por esfuerzo, lo cual puede mejorar al adelgazar.
  • No restringir el consumo de líquidos. Pregúntale al médico cuánto líquido tienes que consumir por día. Si no bebes una cantidad suficiente de líquidos, la orina se concentra y puede irritar el revestimiento de la vejiga. Esto aumenta la necesidad de orinar.
  • Limitar el consumo de alimentos y bebidas que puedan irritar la vejiga. Las sustancias que pueden irritar la vejiga comprenden: la cafeína, el alcohol, las manzanas, las gaseosas, el chocolate, los jugos cítricos y de fruta, el jarabe de maíz, los arándanos rojos, los alimentos picantes, la miel, el azúcar, los edulcorantes artificiales, el té, los tomates y el vinagre. Si alguna de estas sustancias empeora los síntomas, sería conveniente evitarlas.

Medicina alternativa

Ninguna terapia complementaria o alternativa ha demostrado eficacia en el tratamiento de la vejiga hiperactiva. Sin embargo, los tratamientos que podían resultar útiles son los siguientes:

  • Biorretroalimentación. Durante la biorretroalimentación, te conectan a sensores eléctricos que permiten medir y recibir información acerca de tu cuerpo. Los sensores de biorretroalimentación te enseñan cómo realizar cambios sutiles en el cuerpo, como fortalecer los músculos pélvicos para poder reducir mejor la sensación de urgencia por orinar.
  • Acupuntura. Los acupunturistas tratan a los pacientes con agujas desechables sumamente delgadas. Las investigaciones sugieren que la acupuntura puede ayudar a aliviar los síntomas de la vejiga hiperactiva.

Es posible que el seguro no cubra los tratamientos complementarios, de modo que primero deberás consultar con tu compañía de seguros. 

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