CLíNICA DEL CANCER

Atención personalizada en:

CÁNCER RENAL

 

Descripción general 

 

El cáncer renal comienza en los riñones. Los riñones son dos órganos con forma de frijoles, y cada uno tiene aproximadamente el tamaño de un puño. Están ubicados detrás de los órganos abdominales; hay un riñón a cada lado de la espina dorsal.

En los adultos, el carcinoma de células renales es el tipo más frecuente de cáncer de riñón y representa aproximadamente el 90 por ciento de los tumores cancerosos. También pueden presentarse otros tipos menos frecuentes de cáncer de riñón. Los niños pequeños son más propensos a desarrollar un tipo de cáncer de riñón llamado «tumor de Wilms». La incidencia del cáncer de riñón parece ser cada vez mayor. Un motivo puede ser el hecho de que las técnicas de diagnóstico por imágenes, como las tomografías computarizadas, se usan con más frecuencia. Estas pruebas pueden hacer que se descubran más tipos de cáncer renal accidentalmente. En muchos casos, el cáncer renal se detecta en una etapa temprana, cuando los tumores son pequeños y están limitados al riñón, con lo cual son más fáciles de tratar.

Síntomas

En raras ocasiones, el cáncer de riñón causa signos o síntomas en sus primeros estadios. Y, en la actualidad, no existen pruebas de rutina para detectar el cáncer de riñón cuando no hay síntomas. En los últimos estadios, los signos y síntomas del cáncer de riñón pueden comprender:

  • Sangre en la orina, la cual puede verse de color rosa, rojo o cola.
  • Dolor en la espalda o en los costados del cuerpo que no desaparece.
  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Cansancio.
  • Fiebre que, por lo general, aparece y desaparece (intermitente).

¿Cuándo consultar al médico?

Pide una cita médica con el médico si tienes síntomas o signos persistentes que te preocupen.

Causas

Las causas del cáncer de células renales, el tipo de cáncer renal más frecuente, no están claras, pero existen varios factores de riesgo.

Los médicos saben que el cáncer de riñón se desencadena cuando algunas células renales adquieren mutaciones en su ADN. Las mutaciones les ordenan a las células que crezcan y se dividan rápidamente. La acumulación de células anormales crea un tumor que puede extenderse más allá del riñón. Algunas células pueden desprenderse y esparcirse (hacer metástasis) hacia partes distantes del cuerpo.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de riñón comprenden:

  • Edad avanzada. El riesgo de tener cáncer de riñón aumenta con la edad.
  • Tabaquismo. Los fumadores corren más riesgo de padecer cáncer de riñón que los no fumadores. El riesgo disminuye después de dejar de fumar.
  • Obesidad. Las personas que son obesas corren más riesgo de tener cáncer de riñón que las personas cuyo peso se considera promedio.
  • Presión arterial alta (hipertensión). La presión arterial alta aumenta el riesgo de padecer cáncer de riñón.
  • Tratamiento de la insuficiencia renal. Las personas que reciben diálisis a largo plazo para tratar la insuficiencia renal crónica corren más riesgo de tener cáncer de riñón.
  • Ciertos síndromes hereditarios. Las personas que nacen con ciertos síndromes hereditarios pueden correr más riesgo de tener cáncer de riñón, entre ellas, las personas que padecen la enfermedad de Von Hippel-Lindau, el síndrome de Birt-Hogg-Dubé, el complejo de esclerosis tuberosa, el carcinoma hereditario de células renales papilares o un cáncer renal hereditario.
  • Antecedentes familiares de cáncer renal. Incluso si no presentan un síndrome hereditario, las personas que tienen antecedentes importantes de cáncer de células renales presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de riñón.
  • Exposición a determinadas sustancias en el lugar de trabajo. Por ejemplo, podría ser una exposición al cadmio o a herbicidas específicos.

Prevención

Tomar medidas para mejorar tu salud puede ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de riñón. Para reducir el riesgo, haz lo siguiente:

  • Deja de fumar. Si fumas, deja de hacerlo. Existen muchas opciones para dejar de fumar, entre ellas programas de apoyo, medicamentos y productos de reemplazo de la nicotina. Dile a tu médico que deseas dejar de fumar y juntos debatan acerca de tus opciones.
  • Mantén un peso saludable. Trabaja en mantener un peso saludable. Si tienes sobrepeso u obesidad, disminuye la cantidad de calorías que consumes por día e intenta mantenerte físicamente activo la mayoría de los días de la semana. Pregúntale a tu médico acerca de otras estrategias saludables que te ayuden a bajar de peso.
  • Controla la presión arterial alta. Pídele a tu médico que te controle la presión arterial en tu próxima consulta. Si tienes la presión arterial alta, puedes hablar acerca de las opciones para reducir los valores. Las medidas relacionadas con el estilo de vida, como hacer ejercicio, adelgazar y realizar cambios en la dieta, pueden ayudar. Es posible que algunas personas tengan que recurrir a los medicamentos para reducir la presión arterial. Analiza las opciones con tu médico.

Diagnóstico 

                                                                             Tumor renal en estadio I.

Estadio I. En este estadio, el tumor puede medir hasta 2 3/4 pulgadas (7 centímetros) de diámetro. El tumor se limita al riñón.

                                                                              Tumor renal en estadio II.

Estadio II. El cáncer de riñón de estadio II es más grande que el del estadio I, pero todavía se limita al riñón.

 

                                                                              Tumor renal en estadio III.

Estadio III. En este estadio, el tumor se extiende más allá del riñón a los tejidos circundantes, y es posible que también se haya diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.

                                                                             Tumor renal en estadio IV.

Estadio IV. El cáncer se disemina fuera del riñón, a varios ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo, como los huesos, el hígado o los pulmones.

Algunas pruebas y procedimientos utilizados para diagnosticar el cáncer de riñón son los siguientes:

  • Análisis de sangre y de orina. Los análisis de sangre y de orina podrían brindarle al médico indicios de la causa de los signos y síntomas.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas de diagnóstico por imágenes permiten que el médico vea un tumor o una anomalía en los riñones. Las pruebas de diagnóstico por imágenes podrían consistir en una ecografía, una exploración por tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM).
  • Extracción de una muestra de tejido renal (biopsia). En ocasiones excepcionales, el médico puede recomendar que te sometas a un procedimiento para extraer una pequeña muestra de células (biopsia) de una región sospechosa del riñón. La muestra se analiza en un laboratorio para determinar si presenta signos de cáncer.

Estadificación del cáncer de riñón

Una vez que el médico identifica una lesión en el riñón que podría ser cáncer renal, el siguiente paso consiste en determinar la extensión (el estadio) del cáncer. Las pruebas de estadificación para el cáncer de riñón pueden ser exploraciones adicionales por tomografía computarizada u otras pruebas de diagnóstico por imágenes que el médico considere adecuadas.

A continuación el médico asigna un número, llamado «estadio», al cáncer. Los estadios de cáncer de riñón son:

  • Estadio I. En este estadio, el tumor puede medir hasta 2 3/4 pulgadas (7 centímetros) de diámetro. El tumor se limita al riñón.
  • Estadio II. El cáncer de riñón de estadio II es más grande que el del estadio I, pero todavía se limita al riñón.
  • Estadio III. En este estadio, el tumor se extiende más allá del riñón a los tejidos circundantes, y es posible que también se haya diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.
  • Estadio IV. El cáncer se disemina fuera del riñón, a varios ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo, como los huesos, el hígado o los pulmones.

Tratamiento

Junto al equipo de tratamiento, puedes analizar las opciones de tratamiento oncológico para el cáncer de riñón. El mejor enfoque dependerá de diversos factores, como tu salud general, el tipo de cáncer de riñón que padeces, si el cáncer se expandió y tus preferencias de tratamiento.

Cirugía

Nefrectomía parcial

La cirugía es el tratamiento principal para la mayoría de los tipos de cáncer de riñón, con el objetivo de extirpar el tumor y preservar la función renal normal. Algunos procedimientos utilizados para tratar el cáncer de riñón pueden ser los siguientes:

  • Extracción del riñón afectado (nefrectomía). Una nefrectomía (radical) total supone extirpar todo el riñón, un borde de tejido sano y, en ocasiones, tejidos circundantes adicionales, como los ganglios linfáticos, la glándula suprarrenal y otras estructuras. El cirujano puede realizar una nefrectomía mediante una sola incisión en el abdomen o en el costado del cuerpo (nefrectomía abierta) o mediante una serie de pequeñas incisiones en el abdomen (nefrectomía laparoscópica o nefrectomía laparoscópica asistida por robot).
  • Extirpación del tumor del riñón (nefrectomía parcial). En este procedimiento, también denominado «cirugía de preservación del riñón» o «cirugía conservadora de nefronas», el cirujano extirpa el tumor y un pequeño margen de tejido sano circundante, en vez de extirpar todo el riñón. Puede realizarse como procedimiento abierto, mediante vía laparoscópica o con asistencia robótica. La cirugía de preservación del riñón es un tratamiento frecuente para los tipos de cáncer de riñón pequeños y puede ser una opción en el caso de que tengas solo un riñón. Cuando es posible, suele preferirse una cirugía conservadora de nefronas en lugar de una nefrectomía total para preservar la función renal y reducir los riesgos de sufrir complicaciones posteriores, como enfermedad renal o la necesidad de diálisis.

El tipo de cirugía que tu médico te recomiende dependerá del cáncer que padezcas y de su estadio, así como de tu salud. La cirugía conlleva riesgos de sangrado e infección.
Cuando el cáncer se limita al riñón, la cirugía suele ser el único tratamiento necesario; no se necesitan medicamentos ni radiación. Todo lo que se necesita es un seguimiento de rutina.

Tratamientos no quirúrgicos

Para algunas personas, se encuentran disponibles opciones alternativas para destruir tumores pequeños sin cirugía. Estas opciones comprenden lo siguiente:

  • Tratamiento para congelar células cancerosas (crioablación). Durante la crioablación, se inserta una aguja hueca especial a través de la piel hacia el tumor del riñón, con ayuda de una ecografía u otra orientación por imágenes. Se usa un gas frío en la aguja para enfriar o congelar las células cancerosas.
  • Tratamiento para calentar células cancerosas (ablación por radiofrecuencia). Durante la ablación por radiofrecuencia, se inserta una sonda a través de la piel hacia el tumor del riñón, con ayuda de una ecografía u otras técnicas de imágenes para orientar la ubicación de la sonda. Una corriente eléctrica corre a través de la aguja hacia las células cancerosas, lo que provoca que estas se calienten o se quemen.

Estos procedimientos pueden tener ventajas para ciertos pacientes y son una posible opción para las personas que no pueden someterse a otros procedimientos quirúrgicos, así como para aquellas con tumores pequeños en los riñones.

Tratamientos para cáncer de riñón avanzado y recurrente

Es posible que el cáncer de riñón recurrente y el cáncer de riñón que se extiende a otras partes del cuerpo no sean curables, pero que puedan controlarse con tratamiento. En estas situaciones, los tratamientos pueden consistir en los siguientes:

  • Cirugía para extirpar la mayor cantidad del tumor del riñón como sea posible. Aún cuando con la cirugía no se puede extirpar la totalidad del cáncer, en algunos casos, puede resultar de ayuda extirpar tanto como sea posible del cáncer. La cirugía también puede usarse para extirpar el cáncer que se haya expandido hacia otra zona del cuerpo.
  • Medicamentos que usan el sistema inmunitario para combatir el cáncer (terapia biológica). La terapia biológica (inmunoterapia) usa el sistema inmunitario del organismo para combatir el cáncer. Los medicamentos en esta categoría comprenden interferón y aldesleukina, que son versiones sintéticas de las sustancias químicas producidas en el organismo. Nivolumab es un tipo de inmunoterapia que a veces se utiliza para tratar el carcinoma de células renales avanzado.
  • Terapia dirigida. Los tratamientos dirigidos bloquean señales anormales específicas presentes en las células cancerosas del riñón que les permiten multiplicarse. Estos medicamentos demostraron ser prometedores en el tratamiento del cáncer de riñón que se ha extendido hacia otras zonas del cuerpo. Los medicamentos dirigidos cabozantinib, axitinib, bevacizumab, pazopanib, sorafenib y sunitinib bloquean señales que desempeñan una función en el crecimiento de los vasos sanguíneos que nutren las células cancerosas y permiten que estas se esparzan. El temsirólimus y el everólimus son medicamentos dirigidos que bloquean la señal que permite que las células cancerosas crezcan y sobrevivan. Los investigadores continúan estudiando cómo podrían reaccionar los pacientes con genes específicos a determinados tratamientos dirigidos.
  • Radioterapia. En la radioterapia se utilizan haces de energía de gran potencia, como rayos X, para destruir las células cancerosas. A veces, la radioterapia se utiliza para controlar o reducir los síntomas del cáncer de riñón que se ha expandido hacia otras zonas del cuerpo, como los huesos y el cerebro.
  • Ensayos clínicos. Según el tipo de tumor, el estadio del cáncer y el pronóstico, el médico puede informarte sobre ensayos de investigación clínica relevantes. Algunos ensayos clínicos evalúan la seguridad y la eficacia de posibles tratamientos. Otros, intentan encontrar nuevas maneras de prevenir o detectar enfermedades.

Asegúrate de analizar detenidamente los beneficios, los riesgos y los posibles efectos secundarios de cualquier tratamiento que estés considerando con tu médico.

CÁNCER DE VEJIGA

 

Descripción general

El cáncer de vejiga es uno de los tipos de cáncer más frecuentes y afecta a alrededor de 68.000 adultos por año en los Estados Unidos. El cáncer de vejiga se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres y, generalmente, afecta a adultos mayores, aunque puede aparecer a cualquier edad.

El cáncer de vejiga comienza con mayor frecuencia en las células (células uroteliales) que revisten el interior de la vejiga, el órgano muscular y hueco que almacena la orina y que está ubicado en la parte inferior del abdomen. Aunque se da con mayor frecuencia en la vejiga, este mismo tipo de cáncer puede presentarse en otras partes del sistema de drenaje de las vías urinarias.

Alrededor de 7 de cada 10 casos de cáncer de vejiga diagnosticados comienzan en un estadio temprano, cuando el cáncer de vejiga es altamente tratable. Sin embargo, incluso los tumores de vejiga en estadios tempranos pueden reaparecer. Por esta razón, las personas con cáncer de vejiga generalmente necesitan someterse a pruebas de seguimiento durante años después del tratamiento, para detectar el cáncer de vejiga que reaparece o que avanza a un estadio superior.

Síntomas

Algunos signos y síntomas del cáncer de vejiga pueden ser:

  • Sangre en la orina (hematuria).
  • Dolor al orinar.
  • Dolor pélvico.

Si tienes hematuria, la orina puede verse de color rojo intenso o amarronado. A veces, la orina no se ve distinta, pero se puede detectar sangre mediante un examen microscópico de la orina.

Las personas con cáncer de vejiga también pueden tener:

  • Dolor de espalda.
  • Necesidad de orinar a menudo.

Sin embargo, estos síntomas muchas veces se producen por otras causas distintas al cáncer de vejiga.

¿Cuándo consultar al médico?

Si tienes sangre en la orina (hematuria), pide una consulta con el médico para que la examine. También solicita una consulta si tienes otros signos o síntomas que te preocupen.

Causas

Cáncer de vejiga

El cáncer de vejiga aparece cuando las células de la vejiga comienzan a multiplicarse de forma anormal. En lugar de crecer y dividirse de manera organizada, estas células presentan mutaciones que hacen que se multipliquen sin control y que no mueran. Estas células anormales forman un tumor.
Las causas del cáncer de vejiga comprenden:

  • Tabaquismo y otros consumos de tabaco.
  • Exposición a sustancias químicas, especialmente, el hecho de tener un trabajo que requiera la exposición a ellas.
  • Exposición a la radiación en el pasado.
  • Irritación crónica del revestimiento de la vejiga.
  • Infecciones parasitarias, particularmente, en las personas originarias de ciertas zonas fuera de los Estados Unidos o que viajaron a esos lugares.

Las causas del cáncer de vejiga no siempre están claras, y algunas personas que lo padecen no tienen factores de riesgo evidentes.

Tipos de cáncer de vejiga

Hay diferentes tipos de células en la vejiga que pueden volverse cancerosas. El tipo de célula de la vejiga en la que comienza el cáncer determina el tipo de cáncer de vejiga. El tipo de cáncer de vejiga determina qué tratamientos pueden ser los mejores para ti.

Los tipos de cáncer de vejiga comprenden:

  • Carcinoma urotelial. El carcinoma urotelial, anteriormente denominado «carcinoma de células transicionales», se presenta en las células que recubren el interior de la vejiga. Las células uroteliales se expanden cuando la vejiga está llena y se contraen cuando se vacía. Estas mismas células recubren el interior de los uréteres y la uretra, y en esos lugares también pueden formarse tumores. El carcinoma urotelial es el tipo más frecuente de cáncer de vejiga en los Estados Unidos.
  • Carcinoma epidermoide. El carcinoma epidermoide está relacionado con la irritación crónica de la vejiga, por ejemplo, debido a una infección o al uso prolongado de un catéter urinario. El cáncer de vejiga de células epidermoides es poco frecuente en Estados Unidos. Es más frecuente en los lugares del mundo en donde una causa habitual de las infecciones de la vejiga es una determinada infección por parásitos (esquistosomosis).
  • Adenocarcinoma. El adenocarcinoma comienza en las células que componen las glándulas secretoras de mucosidad en la vejiga. El adenocarcinoma de vejiga es poco frecuente en Estados Unidos.

Algunos tipos de cáncer de vejiga implican más de un tipo de célula.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer de vejiga comprenden:

  • Fumar. Fumar cigarrillos, cigarros o pipas puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de vejiga, dado que provoca que se acumulen químicos nocivos en la orina. Cuando fumas, tu cuerpo procesa las sustancias químicas presentes en el humo y excreta algunas de ellas en tu orina. Estos químicos nocivos pueden dañar el revestimiento de tu vejiga, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer.
  • Edad avanzada. El riesgo de padecer cáncer de vejiga aumenta con la edad. El cáncer de vejiga puede aparecer a cualquier edad, pero es raro en personas menores de 40 años.
  • Ser de raza blanca. Las personas de raza blanca tienen mayor riesgo de padecer cáncer de vejiga que las personas de otras razas.
  • Ser del sexo masculino. Los hombres son más propensos a padecer cáncer de vejiga que las mujeres.
  • Exposición a ciertas sustancias químicas. Los riñones tienen un papel fundamental en filtrar sustancias químicas nocivas del torrente sanguíneo y trasladarlas a la vejiga. Por este motivo, se cree que el hecho de estar cerca de ciertas sustancias químicas puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de vejiga. El arsénico y las sustancias químicas utilizadas en la fabricación de tintes, cauchos, cueros, productos textiles y pinturas son algunos de los químicos relacionados con el riesgo de cáncer de vejiga.
  • Tratamientos oncológicos previos. El tratamiento con ciclofosfamida, un medicamento contra el cáncer, aumenta el riesgo de padecer cáncer de vejiga. Las personas que han recibido tratamientos de radiación dirigidos a la pelvis debido a un cáncer previo tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de vejiga.
  • Inflamación crónica de la vejiga. Las infecciones o inflamaciones urinarias (cistitis) crónicas o repetidas, como las que pueden ocurrir con el uso prolongado de un catéter urinario, pueden aumentar el riesgo de padecer carcinoma epidermoide de vejiga. En algunas regiones del mundo, el carcinoma epidermoide se relaciona con una inflamación crónica de la vejiga ocasionada por una infección parasitaria conocida como «esquistosomosis».
  • Antecedentes personales o familiares de cáncer. Si has tenido cáncer de vejiga, eres más propenso a volver a padecerlo. Si uno o más de tus familiares de primer grado (uno de tus padres, un hermano o un hijo) tienen antecedentes de cáncer de vejiga, puedes tener un riesgo mayor de contraer esta enfermedad, aunque es raro que el cáncer de vejiga sea hereditario. Tener antecedentes familiares de cáncer colorrectal hereditario no poliposo, también denominado «síndrome de Lynch», puede aumentar el riesgo de tener cáncer en el aparato urinario, así como también en el colon, el útero, los ovarios y otros órganos.

Prevención

Aunque no hay una forma garantizada de prevenir el cáncer de vejiga, puedes tomar medidas para ayudar a reducir el riesgo. Por ejemplo:

  • No fumes. No fumar significa que las sustancias químicas presentes en el humo que causan cáncer no se pueden acumular en la vejiga. Si no fumas, no empieces a hacerlo. Si fumas, habla con tu médico acerca de un plan que te ayude a dejar de fumar. Los grupos de apoyo, los medicamentos y otros métodos pueden ayudarte a dejar de fumar.
  • Ten cuidado con las sustancias químicas. Si trabajas con sustancias químicas, sigue todas las instrucciones de seguridad para evitar la exposición.
  • Elige una variedad de frutas y de vegetales. Elige una dieta rica en una variedad de frutas y de vegetales coloridos. Los antioxidantes presentes en las frutas y en los vegetales pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer.

Diagnóstico

Cistoscopia femenina

Cistoscopia masculina

Los exámenes y procedimientos usados para diagnosticar el cáncer de vejiga pueden incluir:

  • Cistoscopia. Para realizar una cistoscopia, tu doctor inserta un tubo pequeño y estrecho (cistoscopio) por la uretra. El cistoscopio tiene una lente que le permite al doctor ver el interior de tu uretra y tu vejiga para examinar estas estructuras y detectar signos de enfermedad.
  • Biopsia. Durante la cistoscopia, quizás tu doctor pase un instrumento especial a través del cistoscopio y al interior de la vejiga para recolectar una muestra de las células (biopsia) para analizarlas. Este procedimiento a veces se llama resección transuretral del tumor de vejiga. La resección transuretral del tumor de vejiga también puede ser usada para tratar el cáncer de vejiga.
  • Citología de la orina. En un procedimiento llamado citología de la orina se analiza una muestra de orina bajo el microscopio para detectar células cancerosas.
  • Exploraciones por imágenes. Las exploraciones por imágenes, como el urograma o el pielograma retrógrado por tomografía computarizada permiten que tu doctor examine las estructuras de tu tracto urinario.

Durante un urograma por tomografía computarizada, se inyecta una tinta de contraste a una vena en tu mano. Esta tinta eventualmente fluye a tus riñones, uréteres, y vejiga. Las imágenes de rayos X tomadas durante el examen proporcionan un panorama detallado de tu tracto urinario y ayudan a tu doctor a identificar cualquier área que pueda ser cáncer. El pielograma retrógrado es un examen de rayos X usado para obtener un panorama detallado del tracto urinario superior. Durante este examen, tu doctor pasa un tubo fino (catéter) por tu uretra y al interior de tu vejiga para inyectar una tinta de contraste en tus uréteres. La tinta circula a tus riñones mientras se capturan las imágenes de los rayos X.

Para determinar la magnitud del cáncer

Luego de confirmar que tienes cáncer de vejiga, quizás tu doctor recomiende exámenes adicionales para determinar si el cáncer se ha extendido a tus nódulos linfáticos o a otras áreas de tu cuerpo.


Los exámenes pueden incluir:

  • Exploración por tomografía computarizada.
  • Imágenes por resonancia magnética.
  • Exploración ósea.
  • Rayos X del pecho.

Tu médico usa la información que resulte de estos procedimientos para asignar una etapa a tu cáncer. Las etapas de cáncer de vejiga se indican con números romanos del 0 al IV. Las etapas con números más pequeños indican un cáncer limitado a las capas interiores de la vejiga y que no ha crecido hasta afectar la pared de músculos de la vejiga. 

La etapa IV, que es el número más alto, indica que el cáncer se ha extendido a los nódulos linfáticos o a órganos en partes alejadas del cuerpo.

El sistema de etapas para el cáncer continúa evolucionando y se está volviendo más complejo al mejorar los médicos el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Tu doctor usa tu etapa de cáncer para seleccionar los tratamientos que son mejores para ti.

Grado de cáncer de vejiga

Los tumores de cáncer en la vejiga se clasifican a su vez basados en como se ven las células cancerosas cuando se las mira a través de un microscopio. Esto se conoce como grado del tumor, y tu doctor puede describir el cáncer de vejiga como de bajo grado o alto grado:

  • Tumor de vejiga de bajo grado. Este tipo de tumor tiene células que están más cerca en apariencia y organización a las células normales (bien diferenciadas). Un tumor de bajo grado generalmente crece más lentamente y es menos probable que invada la pared muscular de la vejiga que un tumor de alto grado.
  • Tumor de vejiga de alto grado. Este tipo de tumor tiene células con apariencia anormal, y que no se parecen en nada a los tejidos normales (mal diferenciadas). Un tumor de alto grado tiende a crecer más agresivamente que un tumor de bajo grado, y es más probable que se extienda a la pared muscular de la vejiga y a otros tejidos y órganos.

Tratamiento

Las opciones de tratamiento para el cáncer de vejiga dependen de varios factores, incluyendo el tipo de cáncer, su grado y etapa, que se consideran a la vez que tu salud en general y tus preferencias de tratamiento.


El tratamiento para el cáncer de vejiga puede incluir:

  • Cirugía, para extirpar tejido canceroso.
  • Quimioterapia en la vejiga (quimioterapia intravesical), para tratar tumores que están limitados al revestimiento de la vejiga pero presentan un alto riesgo de reaparecer o progresar a una etapa más alta.
  • Reconstrucción, para crear una nueva manera para que la orina salga del cuerpo después de extirpar la vejiga.
  • Quimioterapia para todo el cuerpo (quimioterapia sistémica), para aumentar la posibilidad de cura en una persona que se haga cirugía para extirpar la vejiga, o como tratamiento primario en casos en que la cirugía no es una opción.
  • Radioterapia, para destruir las células cancerosas, con frecuencia usada como tratamiento primario en casos en que la cirugía no es una opción o no se desea hacer.
  • Inmunoterapia, para desencadenar el sistema inmunitario del cuerpo para combatir la células cancerosas en la vejiga o en todo el cuerpo.

Una combinación de tratamientos puede ser recomendada por tu doctor y los miembros de tu equipo de atención médica.

Cirugía para cáncer de vejiga

Conducto Ileal

Reconstrucción de neovejiga

Los enfoques para la cirugía para cáncer de vejiga pueden incluir:

  • Resección transuretral de tumor de vejiga. Este es un procedimiento para extirpar cánceres de vejiga que están limitados al revestimiento interno de la vejiga y que todavía no son músculo-invasivos. Durante el procedmiento, un cirujano pasa un pequeño lazo de alambre a través de un cistoscopio y al interior de la vejiga. El lazo de alambre quema las células cancerosas usando corriente eléctrica. Alternativamente, un láser de alta potencia puede usarse para destruir las células cancerosas.
La resección transuretral de tumor de vejiga se realiza con anestesia local — cuando la medicación adormece solamente la parte inferior de tu cuerpo — o anestesia general — cuando la medicación te duerme durante la cirugía. Cómo los médicos realizan el procedimiento a través de la uretra, no vas a tener cortes (incisiones) en el abdomen.
Como parte del procedimiento de resección transuretral de tumor de vejiga, tu doctor quizás recomiende una sola inyección de medicamentos para destruir el cáncer (quimioterapia) directamente en la vejiga para matar cualquier célula cancerosa que haya quedado y para prevenir la reaparición del tumor. El medicamento permanece en tu vejiga por hasta una hora y luego se drena.
  • Cistectomía. La cistectomía es la cirugía para extirpar toda la vejiga o parte de esta. Durante una cistectomía parcial, tu cirujano extirpa solamente la parte de la vejiga que contiene un solo tumor canceroso. Una cistectomía parcial quizás solo sea una opción si el cáncer está limitado a un área de la vejiga que puede extirparse con facilidad sin dañar la función de la vejiga.
Una cistectomía radical es una operación para extirpar toda la vejiga, parte de los uréteres y los nódulos linfáticos que los rodean. En los hombres, una cistectomía radical típicamente implica extirpar la próstata y las vesículas seminales. En las mujeres, la cistectomía radical también implica extirpar el útero, los ovarios, y parte de la vagina.
La cistectomía radical se puede realizar a través de una sola incisión en la parte inferior del abdomen, o con varias incisiones pequeñas usando cirugía robótica. Durante la cirugía robótica, el cirujano se sienta frente a un panel cercano y usa controles manuales para guiar con precisión los instrumentos quirúrgicos robóticos.
La cistectomía implica un riesgo de infección y sangrado. En los hombres, extirpar la próstata y las vesículas seminales puede causar disfunción eréctil. Pero tu cirujano quizás pueda salvar los nervios necesarios para una erección. En las mujeres, extirpar los ovarios causa infertilidad y menopausia prematura.
  • Reconstrucción de la neovejiga. Después de una cistectomía radical, tu cirujano debe crear una manera nueva para que la orina salga de tu cuerpo (desviación urinaria). Una opción para la desviación urinaria es la reconstrucción de neovejiga. Tu cirujano crea un depósito con forma de esfera usando una parte de tu intestino. Este depósito, con frecuencia denominado neovejiga, está colocado dentro de tu cuerpo y se junta a tu uretra. En la mayoría de los casos, la neovejiga te permite orinar normalmente. Un pequeño número de personas con neovejiga tienen dificultad para vaciarla y quizás tengan que usar un catéter periódicamente para drenar toda la orina de la neovejiga.
  • Conducto ileal. Para este tipo de desviación urinaria, tu cirujano crea un tubo (conducto ileal) usando una parte de tu intestino. El tubo sale de tus uretras, que vacían los riñones, al exterior de tu cuerpo, donde la orina se vacía a una bolsa (bolsa de urostomía) que llevas en el abdomen.
  • Depósito urinario continente. Durante este tipo de procedimiento de desviación urinaria, tu cirujano usa una sección de intestino para crear una pequeña bolsa (depósito), ubicado dentro de tu cuerpo, para retener la orina. La orina drena del recipiente a través de una abertura en tu abdomen usando un catéter varias veces por día.

Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos para eliminar las células cancerosas. El tratamiento de quimioterapia para el cáncer de vejiga usualmente implica dos medicamentos de quimioterapia o más usados en combinación.


Los medicamentos de quimioterapia se pueden dar:

  • Por una vena en el brazo (vía intravenosa).
  • Por un tubo que pasa por la uretra directamente a la vejiga (terapia intravesical).

Con frecuencia se usa la quimioterapia antes de una cirugía para extirpar la vejiga para aumentar las probabilidades de curar el cáncer. La quimioterapia también puede usarse para eliminar las células cancerosas que quizás queden después de la cirugía. A veces la quimioterapia se combina con radioterapia en casos muy selectos como alternativa a la cirugía.


La quimioterapia intravesical puede ser el tratamiento primario en el caso de un cáncer de vejiga superficial, donde las células cancerosas afectan sólo el revestimiento de la vejiga y no el tejido de los músculos más profundos. O a veces la inmunoterapia se puede administrar como terapia intravesical en el caso de un cáncer de vejiga superficial.

Radioterapia

La radioterapia usa haces de rayos de alta potencia dirigidos a tu cáncer para eliminar las células cancerosas. La radioterapia para el cáncer de vejiga generalmente se recibe de una máquina que se mueve alrededor de tu cuerpo, dirigiendo los haces de energía a puntos precisos.


En casos seleccionados, la radioterapia a veces se combina con la quimioterapia como alternativa a la cirugía o cuando la cirugía no es una opción.

Inmunoterapia

La inmunoterapia, también conocida como terapia biológica, funciona dando señales al sistema inmunitario de tu cuerpo para que combata las células cancerosas.


La inmunoterapia para cáncer de vejiga con frecuencia se administra a través de la uretra y directamente a la vejiga (terapia intravesical). Uno de estos medicamentos de inmunoterapia usados para tratar el cáncer de vejiga es el BCG (bacilo de Calmette-Guerin), que es una vacuna usada para proteger contra la tuberculosis. Otro medicamento de inmunoterapia es una versión sintética del interferón, que es una proteína que tu sistema inmunitario fabrica para ayudar a combatir infecciones. La versión sintética, llamada interferón alfa-2b (Intron A) a veces se usa en combinación con el BCG.


El atezolizumab (Tecentriq) es una nueva opción de inmunoterapia para cáncer de vejiga localmente avanzado o metastásico que no respondió a la quimioterapia o que empeoró después de esta. Como medicamento intravenoso, la medicación desencadena la respuesta del sistema inmunitario del cuerpo de atacar el tumor canceroso. El atezolizumab también se está estudiando como una posible terapia de primera línea para las personas con cáncer de vejiga que no son elegibles para la quimioterapia.

Preservación de la vejiga

Usar un triple enfoque para tratamiento quizás preserve la vejiga en ciertos casos de una enfermedad músculo-invasiva. Conocida como una terapia trimodal, el enfoque del tratamiento incluye resección transuretral de tumor de vejiga, quimioterapia y radioterapia.


Primero el cirujano realiza un procedimiento para resección transuretral de tumor de vejiga para extirpar cuanto tejido canceroso sea posible y al mismo tiempo mantener la función de la vejiga. Después de la resección transuretral de tumor de vejiga, haces un régimen de quimioterapia junto con radioterapia, con ambas teniendo lugar dentro de las primeras semanas después de la cirugía.


Si después de la terapia trimodal el cáncer no ha desaparecido totalmente, o si reaparece el cáncer músculo-invasivo, tu cirujano quizás recomiende una cistectomía radical.

Enfermedad del tracto urinario superior

El mismo tipo de cáncer (cáncer urotelial) que causa la mayoría de los cánceres de vejiga también puede ocurrir en el tracto urinario superior, afectando:

  • Los tubos delgados que drenan la orina de los riñones a la vejiga (uréteres).
  • El área del riñón donde se acumula la orina antes de vaciarse al uréter (pelvis renal).
  • Otras estructuras del tracto urinario dentro del riñón, donde comienza el proceso de la producción de orina.

De manera similar al tratamiento para el cáncer de vejiga, el tratamiento para el tracto urinario superior depende de muchos factores, como el tamaño del tumor, su ubicación, tu salud en general, y tus preferencias.


El cáncer del tracto urinario superior generalmente implica cirugía para extirpar el cáncer combinada con quimioterapia o radioterapia como tratamientos de seguimiento para eliminar cualquier célula cancerosa que quede y prevenir la recurrencia.


La cirugía puede hacer que solo te quede un riñón que funcione si es necesario extirpar uno de tus riñones. Si esto ocurre, tu doctor probablemente recomiende exámenes regulares de la función de tu riñón para vigilar cómo trabaja el que te queda.

Después del tratamiento para cáncer de vejiga

El cáncer de vejiga puede reaparecer. A causa de esto, las personas con cáncer de vejiga necesitan hacerse exámenes de seguimiento por años después de un tratamiento con éxito. Qué exámenes deberás hacerte y con qué frecuencia depende, entre otros factores, de tu tipo de cáncer de vejiga y cómo se trató.


Pídele a tu doctor que haga un plan de seguimiento para ti. En general, los médicos recomiendan un examen del interior de la uretra y la vejiga (cistoscopia) cada tres a seis meses por los primeros años después del tratamiento para cáncer de vejiga. Luego de algunos años de vigilancia sin detectar la reaparición del cáncer, probablemente necesitarás una cistoscopia solamente una vez por año. Tu doctor quizás también recomiende otros exámenes a intervalos regulares.


Las personas con cánceres agresivos quizás tengan que hacerse exámenes más frecuentes. Los que tienen cánceres menos agresivos quizás tengan que hacerse exámenes con menos frecuencia.

Estrategias de afrontamiento y apoyo

Si permanentemente te preocupa que el cáncer de vejiga reaparezca, terminarás sintiendo que tienes poco control sobre tu futuro. Pero mientras no haya manera de asegurarse de que el cáncer de vejiga no reaparecerá, puedes tomar algunas medidas para controlar el estrés.


Con el tiempo descubrirás qué es lo que funciona para ti, pero hasta ese momento, puedes hacer lo siguiente:

  • Sigue un cronograma de las pruebas de seguimiento y asiste a todas las consultas. Cuando termines el tratamiento para el cáncer de vejiga, pídele a tu médico que cree un cronograma personalizado de las pruebas de seguimiento. Antes de cada cistoscopia de seguimiento, seguramente sentirás cierta ansiedad. Puedes sentir temor de que el cáncer haya reaparecido o preocuparte por lo molesto del examen. No dejes que esto te impida ir a la consulta. Por el contrario, piensa en formas de enfrentar tu preocupación. Anota tus pensamientos en un diario, habla con un amigo o practica técnicas de relajación, como la meditación.
  • Cuídate a fin de estar listo para combatir el cáncer, si es que regresa. Cuídate y modifica tu dieta; asegúrate de que incluya abundantes frutas, vegetales y cereales integrales. Realiza ejercicio la mayoría de los días de la semana durante, por lo menos, treinta minutos. Duerme lo suficiente para despertar sintiéndote renovado.
  • Habla con otras personas que hayan sobrevivido al cáncer de vejiga. Conéctate con personas que hayan sobrevivido al cáncer de vejiga y que tengan los mismos temores que tú
CÁNCER DE UROTELIO O DE LAS VÍAS URINARIAS

 

Descripción General

El cáncer de vías urinarias superiores, también conocido como tumor del urotelio, es una enfermedad que afecta al revestimiento interno de las vías urinarias del riñón, uréter, vejiga y la uretra. Puede ser limitada, con un sólo implante del tumor o varios, que afecten a zonas poco extensas de la vía urinaria en el riñón (cálices o pelvis renal) el uréter o vejiga. O por el contrario, puede ser generalizado con múltiples lesiones distribuidas en diferentes lugares de toda la longitud de vía urinaria. Está íntimamente relacionado con el cáncer de vejiga, coexistiendo ambos en algunos casos.

Diagnóstico

El cáncer de vías urinarias superiores suele diagnosticarse a partir de un sangrado de orina (hematuria). No es infrecuente detectarlo en el estudio general urológico de pacientes con cáncer de vejiga.

  • La urografía intravenosa u otras variedades de la misma como la pielografía retrograda (realizada en forma endoscópica insertando un catéter a nivel de vejiga por el meato ureteral para opacificar en forma directa el uréter, pelvis renal y cálices mediante un estudio que involucra rayos X llamado fluoroscopia) es la prueba de elección.
  • La TAC (uroTAC contrastada) es una prueba alternativa.
  • En casos de duda la ureteroscopía permite visualizar de forma directa y realizar biopsia de la lesión.
  • La citología de orina es positiva si los tumores son de alto grado.

Tratamiento

La cirugía es necesaria, siendo lo correcto extirpar, en la misma intervención, el riñón de forma completa y el uréter en toda su longitud (nefroureterectomía), y ésta se puede realizar por laparoscopia. O si el tumor es de pequeño tamaño y superficial se puede realizar la destrucción tumor por ureteroscopía utilizando el láser de holmio, y así conservar el riñón y el uréter, aunque el paciente deberá seguir controles muy estrechos.

En casos de pacientes con un sólo riñón o con insuficiencia renal puede forzarse una técnica de conservación renal, atendiendo siempre al riesgo oncológico y personalizando la decisión en cada caso.

El tratamiento puede reforzarse con Inmunoterapia BCG en casos de carcinoma in situ. Cuando coexiste un cáncer de vejiga se debe proceder primero a su resección por endoscopía (RTU).

Pronóstico

Conviene diagnosticar y tratar rápidamente este tipo de cáncer, ya que se trata de una enfermedad bastante agresiva. Los tumores más pequeños, superficiales y de bajo grado celular (menos agresivos) tienen altas tasas de supervivencia. Si el tumor es de gran tamaño o muy generalizado, es de alto grado celular (agresivo) o tipo carcinoma in situ y, sobre todo, si infiltra los planos profundos de la vía urinaria (capas muscular y grasa) la supervivencia se ve seriamente afectada.

CÁNCER DE TESTÍCULO

 

Descripción general

El cáncer testicular ocurre en los testículos, que se encuentran dentro del escroto, un saco de piel floja que se halla debajo del pene. Los testículos producen hormonas sexuales masculinas y espermatozoides para la reproducción.


En comparación con otros tipos de cáncer, el cáncer testicular es poco frecuente. Pero el cáncer testicular, es el cáncer más frecuente en los hombres estadounidenses de 15 a 35 años de edad.

El cáncer testicular es sumamente tratable, incluso cuando se ha propagado más allá del testículo. Según el tipo y estadio del cáncer testicular, puedes recibir uno de varios tratamientos o una combinación de ellos.

Síntomas

Bultos testiculares

Algunos de los signos y síntomas del cáncer testicular son los siguientes:

  • Bulto o agrandamiento en cualquiera de los testículos.
  • Sensación de pesadez en el escroto.
  • Dolor sordo en el abdomen o en la ingle.
  • Acumulación repentina de líquido en el escroto.
  • Dolor o molestia en un testículo o en el escroto.
  • Agrandamiento o sensibilidad en las mamas.
  • Dolor de espalda.

Por lo general, el cáncer afecta solamente un testículo.

¿Cuándo consultar al médico?

Consulta al médico si notas dolor, hinchazón o bultos en los testículos o en la zona de la ingle; en especial, si estos signos y síntomas duran más de dos semanas.

Causas

En la mayoría de los casos, no está claro qué causa el cáncer testicular.


Los médicos saben que el cáncer testicular se produce cuando las células sanas de un testículo se alteran. Las células sanas crecen y se dividen de manera ordenada para mantener el funcionamiento normal del cuerpo. Pero, a veces, algunas células presentan anomalías, lo que hace que este crecimiento se descontrole: estas células cancerosas se siguen reproduciendo, incluso cuando no se necesitan células nuevas. Las células que se acumulan forman una masa en el testículo.


Casi todos los casos de cáncer testicular comienzan en las células germinativas: las células del testículo que producen espermatozoides inmaduros. Se desconoce qué causa que las células germinativas se vuelvan anormales y se conviertan en cáncer.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar los riesgos de padecer cáncer testicular son:

  • Testículos no descendidos (criptorquidia). Los testículos se forman en la zona abdominal durante el desarrollo fetal, y generalmente descienden al escroto antes del nacimiento. Los hombres que tienen un testículo que nunca descendió se enfrentan a un riesgo mayor de tener cáncer testicular que los hombres cuyos testículos descendieron normalmente. El riesgo sigue siendo elevado, aunque el testículo se haya reubicado quirúrgicamente en el escroto.De todas maneras, la mayoría de los hombres que padecen cáncer testicular no tienen antecedentes de testículos no descendidos.
  • Desarrollo testicular anormal. Las afecciones que hacen que los testículos se desarrollen en forma anormal, como el síndrome de Klinefelter, pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer testicular.
  • Antecedentes familiares. Si hay hombres en tu familia que han tenido cáncer testicular, puedes correr mayor riesgo.
  • Edad. El cáncer testicular afecta a los adolescentes y hombres jóvenes, especialmente entre los 15 y los 35 años de edad. Pero puede ocurrir a cualquier edad.
  • Raza. El cáncer testicular es más frecuente en hombres blancos que en hombres afroamericanos.

Prevención

No existe una manera de prevenir el cáncer testicular.


Algunos médicos recomiendan los autoexámenes regulares de los testículos para identificar el cáncer testicular en su fase más temprana. Pero no todos los médicos están de acuerdo. Si no estás seguro de si el autoexamen testicular es lo indicado para ti, habla con tu médico.

Diagnóstico

En algunos casos, los hombres se descubren el cáncer testicular por sí mismos, ya sea accidentalmente o al hacerse un autoexamen testicular para detectar bultos. En otros casos, tu médico puede detectar un bulto durante una exploración física de rutina.


Para determinar si un bulto es cáncer testicular, el médico puede recomendar:

  • Ecografía. La ecografía testicular utiliza ondas sonoras para generar una imagen del escroto y los testículos. Durante la ecografía, te recuestas boca arriba con las piernas abiertas. Luego, el médico te aplica un gel transparente en el escroto. y mueve una sonda portátil sobre el escroto para generar la imagen por ecografía.
Una ecografía puede ayudar al médico a determinar la naturaleza de cualquier bulto en los testículos; por ejemplo, si los bultos son sólidos o están llenos de líquido. Una ecografía también le indica al médico si los bultos están dentro o fuera del testículo.
  • Análisis de sangre. El médico puede pedir análisis para determinar los niveles de marcadores tumorales en la sangre. Los marcadores tumorales son sustancias que normalmente están presentes en la sangre, pero cuyos niveles pueden elevarse en ciertas situaciones, entre ellas, en presencia de un cáncer testicular. Un nivel elevado de un marcador tumoral en la sangre no significa que tienes cáncer, pero puede ayudar al médico a determinar el diagnóstico.
  • Cirugía para extirpar un testículo (orquiectomía inguinal radical). Si se determina que el bulto en un testículo puede ser canceroso, es posible que se recomiende la cirugía para extirpar el testículo. El testículo extirpado se analizará para determinar si el bulto es canceroso y, en caso de que lo sea, de qué tipo de cáncer se trata.

Determinación del tipo de cáncer

Se analizará el testículo extirpado para determinar el tipo de cáncer testicular. El tipo de cáncer testicular que tengas determina tu tratamiento y pronóstico. En general, hay dos tipos de cáncer testicular:

  • Seminoma. Los seminomas ocurren en todos los grupos etarios, pero si un hombre mayor contrae cáncer testicular, es más probable que sea un seminoma. En general, los seminomas no son tan agresivos como los no seminomas.
  • No seminoma. Los tumores no seminomas tienden a manifestarse a una edad más temprana, y a crecer y propagarse rápidamente. Hay varios tipos de tumores no seminomas, entre ellos, el coriocarcinoma, el carcinoma embrionario, el teratoma y el tumor del saco vitelino.

Estadificación del cáncer

Una vez que el médico confirme tu diagnóstico, el siguiente paso consiste en determinar la extensión (el estadio) del cáncer. Para determinar si el cáncer se ha extendido fuera del testículo, es posible que te hagas:

  • Exploración por tomografía computarizada (TC). Las tomografías computarizadas toman una serie de radiografías del abdomen, el tórax y la pelvis. El médico usa las tomografías computarizadas para buscar signos de que el cáncer se ha extendido.
  • Análisis de sangre. Los análisis de sangre para detectar marcadores tumorales elevados pueden ayudar al médico a saber si es probable que el cáncer permanezca en el cuerpo después de extirpar el testículo.

Después de estas pruebas, se asigna un estadio al cáncer testicular. El estadio ayuda a determinar los tratamientos más adecuados para ti.


Los estadios del cáncer testicular se indican con números romanos que van del 0 al III con los estadios más bajos que indican un cáncer limitado al área alrededor del testículo. En el estadio III, el cáncer se considera avanzado y quizás se haya extendido a otras partes del cuerpo, como los pulmones.

Tratamiento

Las opciones para tratar el cáncer testicular dependen de diversos factores, que comprenden el tipo y el estadio del cáncer, tu estado general de salud y tus propias preferencias.

Cirugía

Las operaciones que se utilizan para tratar el cáncer testicular son las siguientes:

  • La cirugía para extirpar el testículo (orquiectomía inguinal radical) es el principal tratamiento para casi todos los estadios y tipos de cáncer testicular. Para extirparte el testículo, el cirujano te realiza una incisión en la ingle y extrae todo el testículo a través de la abertura. Puede insertarse un testículo protésico relleno de solución salina si así lo decides. En los casos de cáncer testicular en estadio temprano, es posible que una extirpación quirúrgica del testículo sea el único tratamiento necesario.
  • La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos cercanos (disección de ganglios linfáticos retroperitoneales) se realiza a través de una incisión en el abdomen. El cirujano tiene cuidado de no dañar los nervios que rodean a los ganglios linfáticos, pero en algunos casos el daño puede ser inevitable. Los nervios dañados pueden dificultar la eyaculación, pero no te impedirán tener una erección.

Si la cirugía es tu único tratamiento para el cáncer testicular, el médico te recomendará un cronograma de consultas de seguimiento. En estas consultas (que normalmente son cada pocos meses durante los primeros años y luego son menos frecuentes), te harán análisis de sangre, tomografías computarizadas y otros procedimientos para buscar signos de que el cáncer ha regresado.

Radioterapia

En la radioterapia se utilizan haces de energía de gran potencia, como rayos X, para destruir las células cancerosas. Durante la radioterapia, te colocas en una camilla mientras una gran máquina se mueve a tu alrededor y dirige los haces de energía hacia puntos precisos del cuerpo.


La radioterapia es una opción de tratamiento que a veces se utiliza en personas con cáncer testicular de tipo seminoma. La radioterapia puede recomendarse después de una cirugía de extirpación de testículo.


Los efectos secundarios pueden comprender náuseas y fatiga, como también enrojecimiento de la piel e irritación en la zona abdominal y de la ingle. Además, es probable que la radioterapia disminuya temporalmente el conteo de espermatozoides y afecte la fertilidad en algunos hombres. Habla con el médico sobre tus opciones para conservar tu esperma antes de empezar con la radioterapia.

Quimioterapia

El tratamiento por quimioterapia utiliza medicamentos para matar las células cancerosas. Los medicamentos de la quimioterapia se desplazan por el cuerpo para matar las células cancerosas que puedan haber migrado desde el tumor original.


La quimioterapia puede ser tu único tratamiento o bien recomendarse antes o después de una cirugía para extirpar los ganglios linfáticos.


Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen de los medicamentos específicos que se utilicen. Pregúntale a tu médico qué puedes esperar. Los efectos secundarios frecuentes son fatiga, náuseas, caída del cabello y mayor riesgo de infecciones. Hay medicamentos y tratamientos disponibles para reducir algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia.


La quimioterapia también puede producir esterilidad masculina que, en algunos casos, puede ser permanente. Habla con el médico sobre tus opciones para conservar tu esperma antes de empezar con la quimioterapia

 

CÁNCER DE PRÓSTATA

Descripción general

 

El cáncer de próstata es un cáncer que se produce en la próstata, glándula pequeña con forma de nuez que genera el líquido seminal que alimenta y transporta el esperma.

El cáncer de próstata es uno de los tipos más frecuentes de cáncer en los hombres. Por lo general, el cáncer de próstata crece lentamente y, en principio, permanece limitado a la glándula prostática, donde es posible que no cause un daño grave. No obstante, si bien algunos tipos de cáncer de próstata crecen lentamente y pueden necesitar un tratamiento mínimo o incluso no necesitar tratamiento, otros tipos son agresivos y se pueden diseminar con rapidez.

El cáncer de próstata que se detecta en forma temprana, cuando todavía está limitado a la glándula prostática, tiene mejores probabilidades de tener un tratamiento exitoso.

Síntomas

El cáncer de próstata puede no provocar signos ni síntomas en sus primeros estadios.

El cáncer de próstata que está más avanzado puede provocar signos y síntomas, como:

  • Problemas para orinar.
  • Disminución en la fuerza del flujo de la orina.
  • Presencia de sangre en el semen.
  • Molestia en la zona pélvica.
  • Dolor en los huesos.
  • Disfunción eréctil.

¿Cuándo consultar al médico?

Pide una cita con el médico si tienes algún signo o síntoma que te preocupe.

El debate acerca de los riesgos y beneficios de los análisis para la detección de cáncer de próstata continúa, y las recomendaciones de las organizaciones médicas difieren. Habla acerca del análisis para la detección del cáncer de próstata con tu médico. Juntos podrán decidir qué es lo mejor para ti.

Causas

Las causas del cáncer de próstata no son claras.

Los médicos saben que el cáncer de próstata comienza cuando algunas células en la próstata se vuelven anormales. 

Las mutaciones en el ADN de células anormales causan que estas crezcan y se dividan de manera más rápida que las células normales. Las células anormales continúan viviendo cuando otras células morirían. La acumulación de células anormales forma un tumor que puede crecer e invadir el tejido cercano. Además, algunas células anormales pueden desprenderse y esparcirse (hacer metástasis) hacia otras partes del cuerpo.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de próstata son los siguientes:

  • Edad. El riesgo de tener cáncer de próstata aumenta con la edad.
  • Raza. Por motivos que aún no se determinaron, los hombres afroamericanos tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata que los hombres de otras razas. En los hombres afroamericanos, el cáncer de próstata también tiene más probabilidades de ser agresivo o avanzado.
  • Antecedentes familiares. Si algún hombre de tu familia tuvo cáncer de próstata, tu riesgo puede ser mayor. Además, si tienes antecedentes familiares de genes que aumentan el riesgo de padecer cáncer de mama (BRCA1 o BRCA2) o un antecedente familiar importante de cáncer de mama, tu riesgo de tener cáncer de próstata puede ser mayor.
  • Obesidad. Los hombres obesos que padecen cáncer de próstata pueden tener más probabilidades de desarrollar la enfermedad en un estadio avanzado que es más difícil de tratar.

Complicaciones

Las complicaciones del cáncer de próstata y sus tratamientos son:

  • Cáncer que se propaga (metástasis). El cáncer de próstata puede propagarse a órganos cercanos, como la vejiga, o extenderse por el torrente sanguíneo o el sistema linfático hasta los huesos u otros órganos. El cáncer de próstata que se propaga a los huesos puede provocar dolor en los huesos y fracturas. Una vez que el cáncer de próstata se propagó a otras zonas del cuerpo, todavía puede responder al tratamiento y puede controlarse, pero no es probable que se cure.
  • Incontinencia. El cáncer de próstata y su tratamiento pueden causar incontinencia urinaria. El tratamiento para la incontinencia depende del tipo que tengas, la gravedad y la probabilidad de que mejore con el tiempo. Entre las opciones de tratamiento se encuentran los medicamentos, el sondaje y la cirugía.
  • Disfunción eréctil. La disfunción eréctil se puede producir como resultado del cáncer de próstata o su tratamiento, por ejemplo, una cirugía, radiación o tratamientos con hormonas. Están disponibles medicamentos, dispositivos de vacío que ayudan a lograr la erección y cirugías para tratar la disfunción eréctil.

Prevención

Puedes reducir el riesgo de padecer cáncer de próstata de la siguiente manera:

  • Sigue una dieta saludable con muchas frutas y vegetales.  Las dietas altas en grasas e hipercalóricas están asociadas con un mayor riesgo de esta neoplasia. La ingesta de verduras, en particular la soja, rica en isoflavonas, el tomate rico en licopeno, el te verde rico en polifenoles, y las fresas con  ácido elágico, tienen un efecto aparentemente protector. Los niveles bajos en selenio se asocia con un mayor riesgo de cáncer de próstata, revertido por la suplementación. La administración de vitamina E (a-tocoferol), a largo plazo, al parecer reduce la incidencia de cáncer de próstata en los fumadores. La vitamina D tiene un  potente efecto antiproliferativo y su deficiencia puede estar asociada con un mayor riesgo de cáncer de próstata.
  • Elige alimentos saludables en lugar de suplementos. No existen estudios que hayan demostrado que los suplementos desempeñan una función en la reducción del riesgo de padecer cáncer de próstata. Mejor, elige alimentos ricos en vitaminas y minerales para que puedas mantener niveles saludables de vitaminas en el cuerpo.
  • Haz ejercicio la mayoría de los días de la semana. El ejercicio mejora el estado de salud general, te ayuda a mantener el peso y mejora tu estado de ánimo. Existen algunas evidencias de que los hombres que no hacen ejercicio tienen niveles de antígeno prostático específico más elevados, mientras que los hombres que se ejercitan pueden tener un riesgo menor de padecer cáncer de próstata. Trata de hacer ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si nunca has hecho ejercicio, comienza despacio y aumenta gradualmente el tiempo de ejercitación cada día.
  • Mantén un peso saludable. Si tu peso actual es saludable, trabaja para mantenerlo haciendo ejercicio la mayoría de los días de la semana. Si necesitas bajar de peso, aumenta la cantidad de ejercicio y reduce la cantidad de calorías que comes a diario. Pídele a tu médico que te ayude a crear un plan para adelgazar de manera saludable.
  • Consulta con tu médico sobre el mayor riesgo de padecer cáncer de próstata. Los hombres que corren un alto riesgo de padecer cáncer de próstata pueden considerar tomar medicamentos o hacer otros tratamientos para reducir su riesgo. Algunos estudios indican que tomar inhibidores de la 5-alfa-reductasa, incluso la finasterida y la dutasterida, pueden reducir el riesgo general de contraer cáncer de próstata. Estos medicamentos se toman para controlar el agrandamiento de la glándula prostática y la caída del cabello en los hombres. Sin embargo, algunas pruebas indican que los hombres que toman estos medicamentos pueden correr un mayor riesgo de tener una forma más grave del cáncer de próstata (cáncer de próstata de alto grado). Si estás preocupado por el riesgo que tienes de contraer cáncer de próstata, habla con el médico.

Diagnóstico

                                                           Análisis para detección del cáncer de próstata

Examen rectal digital

 

Hacer análisis en hombres saludables sin síntomas para detectar el cáncer de próstata es controvertido. Las organizaciones médicas no concuerdan sobre el tema de los análisis para la detección y si estos ofrecen beneficios.
Algunas organizaciones médicas recomiendan a los hombres que consideren el análisis para detección del cáncer de próstata a los 50 años, o antes para los hombres que tienen factores de riesgo de cáncer de próstata.

Discute tu situación particular y los beneficios y riesgos del análisis de detección con el médico. Juntos podrán decidir si el análisis para detección del cáncer de próstata es lo que más te conviene.
Los exámenes de detección para el cáncer de próstata podrían ser los siguientes:

  • Examen digital del recto. Durante el tacto rectal, el médico inserta un dedo con guante lubricado en el recto para examinar la próstata, que está situada al lado del recto. Si el médico encuentra alguna anomalía en la textura, la forma o el tamaño de la glándula, podrías necesitar más análisis.
  • Análisis de antígeno prostático específico. Se extrae una muestra de sangre de una vena del brazo y se analiza para detectar la presencia del antígeno prostático específico, una sustancia que produce naturalmente la glándula prostática. Es normal que haya una pequeña cantidad de antígeno prostático específico en el torrente sanguíneo. Sin embargo, si se encuentra un nivel superior al normal, podría indicar una infección, una inflamación o un agrandamiento de la próstata o cáncer.

El análisis de antígeno prostático específico en combinación con el tacto rectal ayuda a identificar casos de cáncer de próstata en estadios más tempranos. Por lo tanto, el debate en torno a los análisis para la detección del cáncer de próstata continúa.

Diagnóstico de cáncer de próstata

Si se detecta una anormalidad durante un tacto rectal o de antígeno prostático específico, quizás tu doctor recomiende hacer más exámenes para determinar si tienes cáncer de próstata, como:

  • Ultrasonido. Si los otros exámenes detectan algo anormal, tu doctor puede usar un ultrasonido transrectal para una evaluación más avanzada de tu próstata. Una sonda pequeña, del tamaño y forma aproximados de un cigarro, se inserta en el recto. La sonda usa ondas de sonido para crear una imagen de la próstata.
  • Extracción de una muestra de tejido de la próstata. Si los resultados iniciales del examen sugieren cáncer de próstata, tu doctor tal vez recomiende un procedimiento para extraer una muestra de células de la próstata (biopsia de próstata). La biopsia de próstata con frecuencia se realiza usando una aguja fina que se inserta en la próstata para extraer tejido. Las muestras de tejido se analizan en un laboratorio para determinar si hay células cancerosas.
  • Fusión de imágenes por resonancia magnética. Mientras que todavía se está desarrollando a nivel mundial, la fusión de imágenes por resonancia magnética se está usando cada vez más.

Las imágenes de la exploración por resonancia magnética combinadas con las de la ecografía transrectal, para crear un mapa de la próstata más preciso y de 360 grados que, a su vez, puede mejorar la precisión de la biopsia de próstata.


La tomografías por emisión de positrones con C11 -colina se realiza con el fin de ayudar a detectar el cáncer de próstata recurrente en las etapas iniciales, antes de que pueda detectarse mediante otras pruebas de diagnóstico por imágenes, y permitir un direccionamiento más preciso del tratamiento de seguimiento.

Para determinar si el cáncer de próstata es agresivo

Cuando una biopsia confirma la presencia de cáncer, el próximo paso es determinar el nivel de agresividad (grado) de las células cancerosas. Un patólogo en el laboratorio examina una muestra de tu cáncer para determinar en cuánto se diferencian las células cancerosas de las normales. Un grado más alto indica un cáncer más agresivo que es más probable se extenderá con rapidez.


La escala más común usada para evaluar el grado de las células del cáncer de próstata se conoce como puntaje de Gleason. El puntaje de Gleason combina dos números y puede variar de 2 (cáncer no agresivo) a 10 (cáncer muy agresivo).


Además, el examen genético se está usando cada vez más para evaluar el riesgo con más precisión y detectar el cáncer de próstata agresivo.


El uso de biomarcadores en la sangre y el tejido de la próstata ayudan para individualizar y optimizar mejor el tratamiento de hombres con cáncer de próstata, ya que ayuda a distinguir entre el cáncer de próstata poco agresivo e insignificante, así como a identificar el cáncer de próstata particularmente agresivo en hombres que se someten a una cirugía.

Determinar cuánto se ha extendido el cáncer

Biopsia transrectal de la próstata

Una vez que se ha diagnosticado el cáncer de próstata, tu doctor se esfuerza en determinar la magnitud (etapa) del cáncer. Si tu doctor sospecha que tu cáncer puede haberse extendido más allá de la próstata, quizás recomiende una o más de las siguientes exploraciones por imágenes:

Exploración ósea

  • Ultrasonido
  • Exploración por tomografía computarizada
  • Imágenes por resonancia magnética
  • Exploración con tomografía por emisión de positrones

No todas las personas deberán hacerse todos los exámenes. Tu doctor te ayudará a determinar qué exámenes son mejores para tu caso individual.


Tu médico usa la información que resulte de estos procedimientos para asignar una etapa a tu cáncer. Las etapas de cáncer de próstata se indican con números romanos del 0 al IV. Las etapas con número más bajo indican que el cáncer está limitado a la próstata. En la etapa IV, el cáncer ha crecido más allá de la próstata y puede haberse extendido a otras partes del cuerpo.


El sistema de etapas para el cáncer continúa evolucionando y se está volviendo más complejo al mejorar los médicos el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Tu doctor usa tu etapa de cáncer para seleccionar los tratamientos que son mejores para ti.

Tratamiento

Las opciones para el tratamiento de tu cáncer de próstata dependen de varios factores, como ser, la rapidez con que está creciendo el cáncer, cuánto se ha extendido, y tu salud en general, así como los beneficios o efectos secundarios potenciales del tratamiento.

El tratamiento inmediato puede no ser necesario.

El tratamiento inmediato puede no ser necesario para hombres diagnosticados con un cáncer de próstata de bajo riesgo. Algunos hombres quizás nunca necesiten tratamiento. En lugar de eso, los doctores a veces recomiendan vigilancia activa.


En la vigilancia activa, exámenes de sangre de seguimiento regulares, exámenes rectales y posiblemente biopsias se pueden hacer para vigilar la progresión de tu cáncer. Si los exámenes muestran que tu cáncer está progresando, puedes optar por un tratamiento para cáncer de próstata como cirugía o radioterapia.


La vigilancia activa puede ser una opción para el cáncer que no está causando síntomas, se espera que crezca muy lentamente, y está confinado a un área pequeña de la próstata. La vigilancia activa también puede considerarse para alguien que tiene otro trastorno grave de salud o que es de edad avanzada, lo que hace que el tratamiento del cáncer sea más difícil.


La vigilancia activa presenta el riesgo que el cáncer crezca y se extienda entre un examen y otro, lo que hará que sea menos probable curar el cáncer.

Cirugía para extirpar la próstata

La cirugía para cáncer de próstata implica extirpar la glándula prostática (prostatectomía radical), parte del tejido cercano, y algunos nódulos linfáticos. La prostatectomía radical se puede realizar de varias maneras:

Cirugía laparoscópica en cáncer de próstata nos ofrece las siguientes ventajas:

  • Curación en la mayoría de los pacientes que tienen la enfermedad localizada.
  • Ambulatoria en determinados casos, esto depende del tiempo en el que se haya realizado la cirugía, el sangrado, edad y riesgos personalizados del paciente.
  • El sangrado con este tipo de cirugía es muy poco lo cual disminuye las posibilidades de transfundir al paciente.
  • El paciente regresa a sus actividades normales más rápido. Las molestias postoperatorias son mucho menores con la cirugía laparoscópica.
  • El tiempo en el que es retirada la sonda vesical es menor en comparación con la cirugía abierta.
  • Usando un robot para asistir con la cirugía. Durante la cirugía asistida por robot, los instrumentos se conectan a un dispositivo mecánico (el robot) y se insertan en tu abdomen a través de varias pequeñas incisiones. El cirujano se sienta frente a un panel y usa controles manuales para guiar al robot para que mueva los instrumentos. La prostatectomía robótica le permite al cirujano que haga movimientos más precisos con los instrumentos quirúrgicos de lo que es posible con la cirugía mínimamente invasiva tradicional.
  • Prostatectomia Retropúbica .  La glándula prostática se extrae a través de una incisión en la parte inferior del abdomen.

Habla con tu doctor sobre qué tipo de cirugía es mejor para tu situación específica.


La prostatectomía radical implica un riesgo de incontinencia urinaria y de disfunción eréctil. Pídele al doctor que te explique cuáles son los riesgos a los que te enfrentarás basados en tu situación, el tipo de procedimiento que selecciones, tu edad, tu tipo de cuerpo, y tu salud en general.

Radioterapia

La radioterapia usa haces de rayos X de alta potencia para eliminar las células cancerosas. La radioterapia para el cáncer de próstata se puede aplicar de dos maneras:

  • Por radiación que viene del exterior de tu cuerpo (haces de radiación externa). Durante esta radioterapia, te acuestas sobre una mesa mientras que una máquina se mueve alrededor de tu cuerpo, dirigiendo a tu cáncer de próstata haces de rayos de alta potencia, como rayos X o protones. Típicamente te haces tratamientos con haces de radiación externa cinco días a la semana por varias semanas.
  • Radiación colocada dentro de tu cuerpo (braquiterapia). La braquiterapia implica colocar muchas semillas radioactivas del tamaño de granos de arroz en el tejido de tu próstata. Las semillas radioactivas emiten una dosis baja de radiación por un largo período de tiempo. Tu doctor implanta las semillas radioactivas en la próstata usando una aguja guiada por imágenes de ultrasonido. Eventualmente las semillas implantadas dejan de emitir radiación y no necesitan ser extraídas.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir micción dolorosa, micción frecuente o urgente, y también síntomas rectales como materias fecales muy blandas o dolor al evacuar. La disfunción eréctil también puede ocurrir.

Terapia hormonal

La terapia hormonal es un tratamiento para hacer que tu cuerpo deje de producir la hormona masculina testosterona. Las células del cáncer de próstata necesitan la testosterona para que las ayude a crecer. Detener la testosterona quizás haga que las células cancerosas mueran o crezcan más lentamente.

Las opciones para terapia hormonal incluyen:

  • Medicamentos que hacen que tu cuerpo deje de producir testosterona. Los medicamentos conocidos como agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante evita que los testículos reciban mensajes para producir testoterona. Los medicamentos usados típicamente en este tipo de terapia hormonal incluyen leuprolida, goserelina, triptorelina e histrelina. Otros medicamentos que a veces se usan incluyen ketoconazol y abiraterone.
  • Medicamentos que bloquean la testosterona para que llegue a las células cancerosas. Los medicamentos conocidos como antiandrógenos hacen que la testosterona no llegue a las células cancerosas. Ejemplos incluyen bicalutamida, nilutamida y flutamida. El medicamento enzalutamida quizás sea una opción cuando otras terapias hormonales ya no tengan eficacia.
  • Cirugía para extirpar los testículos (orquiectomía). Extirpar los testículos reduce los niveles de testosterona en el cuerpo.

La terapia hormonal se usa en los hombres con cáncer de próstata avanzado para reducir el cáncer y hacer más lento el crecimiento de los tumores. En los hombres con cáncer de próstata en una etapa temprana, la terapia hormonal se puede usar para reducir tumores antes de la radioterapia, aumentando la probabilidad que la radioterapia tenga éxito.


Los efectos secundarios de la terapia hormonal pueden incluir disfunción eréctil, bochornos, pérdida de masa ósea, reducción del impulso sexual, y aumento de peso.

Congelamiento de tejido de la próstata

La criocirugía (o crioablación) supone congelar tejidos para destruir células cancerosas.


Durante la criocirugía para el cáncer de próstata, se insertan agujas pequeñas en la próstata guiadas con ecografías. Se coloca un gas muy frío en las agujas, lo que hace que el tejido circundante se congele. Después se coloca un segundo gas en las agujas para recalentar el tejido. Los ciclos de congelación y de descongelación destruyen las células cancerosas, así como parte del tejido sano circundante.


Los primeros intentos de usar criocirugía para el cáncer de próstata generaron altos índices de complicaciones y efectos secundarios inaceptables. Sin embargo, las tecnologías más nuevas redujeron los índices de complicaciones, mejoraron el control del cáncer e hicieron que el procedimiento sea más fácil de tolerar. La criocirugía se usa con más frecuencia como tratamiento de último recurso para los hombres que no se sometieron a la radioterapia.

Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos para destruir las células que crecen con rapidez, incluyendo las células cancerosas. La quimioterapia se puede administrar a través de una vena en el brazo, en forma de píldoras, o de ambas maneras.


La quimioterapia puede ser una opción de tratamiento para hombres con cáncer de próstata que se ha extendido a partes alejadas del cuerpo. La quimioterapia también puede ser una opción para los cánceres que no responden a la terapia hormonal.

Terapia biológica

Braquiterapia permanente de próstata

La terapia biológica (inmunoterapia) usa el sistema inmunitario de tu cuerpo para combatir las células cancerosas. Un tipo de terapia biológica conocida como sipuleucel-T (Provenge) se ha desarrollado para tratar cáncer de próstata avanzado y recurrente.


Este tratamiento toma algunas de tus células inmunitarias, las altera en un laboratorio con ingeniería genética para combatir el cáncer de próstata, y luego las inyecta de vuelta a tu cuerpo por una vena. Algunos hombres responden a esta terapia con alguna mejora en su cáncer, pero es muy caro y se requieren múltiples tratamientos.

CÁNCER DE PENE

Descripción general

 

El cáncer de pene es poco frecuente.


Su causa exacta se desconoce. Su tipo más común es el que se origina de células de la piel en el glande o del prepucio (carcinoma de células escamosas aproximadamente el 95%). El cáncer de pene es un tumor maligno agresivo, el índice de sobrevida a 5 años es del aproximadamente el 50%, y como sucede en todos los tipos de cáncer, el pronóstico mejora cuanto antes se detecte la enfermedad y se dé un tratamiento adecuado.

Factores de Riesgo

Su prevalencia es relativamente baja en nuestro país.


Hay ciertos factores de riesgo, estos incluyen:

  • Los hombres no circuncidados que no mantienen limpia el área por debajo del prepucio. Esto lleva a la acumulación de esmegma, una sustancia maloliente con apariencia de queso que se encuentra por debajo del prepucio.
  • Antecedentes de verrugas genitales o el virus del papiloma humano (VPH) especialmente los subtipos 16 y 18.
  • Tabaquismo.
  • Lesión del pene.

El cáncer por lo general afecta a los hombres de la mediana edad y mayores.

Síntomas

Los síntomas son la aparición de erupciones o úlceras comúnmente sangrantes, aumento de volumen de las lesiones en forma progresiva, dolor y en ocasiones cuando a la lesión se agrega infección produce muy mal olor.

Diagnóstico

Se establece tomando bajo anestésico local o regional, un fragmento de la lesión o bien la lesión completa, se envía el tejido a estudio histopatológico durante la cirugía para determinar si efectivamente se trata de cáncer y entonces proceder a resecar completamente la lesión con un segmento de tejido sano (márgenes limpios).

Tratamiento

En cuanto al tratamiento en definitiva es sumamente importante una detección temprana por eso debe acudir con un experto para que determine si es necesario realizar una biopsia de la lesión con la cual se hace el diagnóstico y en estadios tempranos se puede realizar ablación con láser, o bien la resección del tumor con márgenes pequeños y en estadios mas avanzados puede requerir de penectomía parcial o total, la resección de ganglios ilio-inguinales, además de quimioterapia, radioterapia o terapia biológica.

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